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La primera vez que se tuvo noticias de un traumatizado en un accidente
automovilístico fue el 30 de mayo de 1896 en Nueva York. El herido fue un
ciclista. La primera muerte en un accidente de tránsito fue el 17 de agosto
del mismo año y fue un peatón. Mejor dicho una peatona. Bridget Driscoll, de
44 años y madre de tres hijos fue atropellada por un automóvil de la Anglo-French
Motor Car Company. Luego de seis horas de juicio el juez dictó que había
sido una “muerte accidental” y declaró: “Esto nunca deberá volver a
ocurrir”. (1)
Pero lamentablemente volvió a ocurrir una y mil veces. Más precisamente
volvió a ocurrir más de treinta millones de veces según RoadPeace una
organización inglesa dedicada a apoyar a las víctimas de los automóviles. Y
no es casual que un ciclista y un peatón hayan sido los primeros muertos
pues ellos son los que más llenan la estadística. Los altos índices de
morbilidad y mortalidad asociados a los accidentes de tránsito, siguen
siendo motivo de preocupación para los organismos encargados de la salud
pública de todo el mundo, en tanto son una de las principales causas de
muerte dejando un promedio anual de 1,2 millones de fallecidos y 50 millones
de heridos.
América Latina es la región del mundo que presenta un porcentaje mayor de
muertes en accidentes de tránsito por habitante (26,1 cada 100.000 personas,
cuando la media mundial es 13). Las estadísticas indican que, en el Brasil,
30 000 personas mueren anualmente en accidentes de tránsito; el 44% de ellas
tienen entre 20 y 39 años de edad y el 82% son hombres.
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Autos y celulares
En los últimos 20 años, los teléfonos móviles han generado problemas
de seguridad vial. En los Estados Unidos, por ejemplo, el número de
esos teléfonos aumentó de 500 000 en 1985 a más de 120 millones en
2002. Las investigaciones han puesto de manifiesto que el tiempo de
reacción al volante aumenta de 0,5 segundos a 1,5 segundos cuando se
está hablando por el móvil manual, y los conductores tienen
dificultades para corregir posiciones en su carril, mantener una
velocidad adecuada, y estimar y aceptar situaciones de inseguridad en
la circulación. Existen datos indicativos de que, cuando utilizan esos
teléfonos, los conductores corren un riesgo de choque cuatro veces
superior al de los demás conductores y ponen en peligro a sí mismos y
a otros usuarios de la vía pública (2).
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Contaminación
En América Latina las infecciones respiratorias agudas y las enfermedades
respiratorias crónicas son –luego de la diarrea y la malaria– las afecciones
a la salud que más se relacionan con el estado del ambiente y los mayores
índices de años de vida perdida. La quinta parte de la población
latinoamericana está expuesta a contaminación aérea por encima de los
límites internacionalmente recomendados. La falta de planificación urbana,
el crecimiento demográfico y el aumento de automóviles son algunas de las
causas del crecimiento de los contaminantes atmosféricos en los últimos años
que afectan a más de 80 millones de personas y más de 2 millones de casos
anuales de insuficiencia respiratoria en niños.
En San Pablo y Río de Janeiro se estima que 4000 personas mueren
prematuramente cada año por causa del material particulado
(3). En México la combinación de contaminantes atmosféricos y la
intensa radiación ultravioleta provocan una reacción fotoquímica del NO2 y
los hidrocarbonos que llevan la concentración de ozono superficial (O3)
a mayores niveles que los admitidos por la OMS. El O3 es causante
de muerte prematura y afecciones pulmonares. La contaminación aérea
provocada por los vehículos se ve potenciada por la presencia de otros
contaminantes de aire externo e interno (tabaco, combustión de leña, etc.)
así como deficientes niveles de nutrición y el hacinamiento en el caso de
los sectores de menores recursos (4).
De estudios recientes puede establecerse que cada 10 ug/m3 de
aumento en la media de concentración de PM10, aumentan:
0,8 % muertes no traumáticas
1,4% ingresos hospitalarios por enfermedades respiratorias
0,6% ingresos hospitalarios por enfermedades cardiovasculares
3,1% ingresos en emergencias
7,7% días con actividad restringida
3,3% a 4,5% tos con flema en niños
Un aumento en la exposición de períodos prolongados a PM25 de 10
ug/m3 conduce a un aumento de 4% en el riesgo de muerte por todas
las causas, un 6% en el riesgo de muerte cardiopulmonar y 8% de aumento en
el riesgo de muerte por cáncer de pulmón (5).
La economía
Un análisis de los beneficios económicos de reducir PM10 y O3
realizado para la ciudad de México determinó que la reducción de 1 mg/m3
de PM10 significa un ahorro de 100 millones de dólares anuales en
daños evitados a la salud (6). Si se aplicaran
medidas para el control de la contaminación del aire en Santiago, México y
San Pablo, en los próximos 20 años se podrían evitar más de 156.000 muertes,
4 millones de ataques de asma, 300.000 visitas médicas y 48.000 casos de
bronquitis crónica con un ahorro para el sistema de salud que podría
alcanzar los 165.000 millones de dólares (7). Se
estima que el los costos de los accidentes de tránsito en América Latina
representan el 1% de su PBI (18,9 en 1.890 miles de millones de US$)
(8). Sin embargo a esto le llamamos desarrollo y aplaudimos cada vez
que nos anuncian que aumentó el parque automotor o la venta de autos cero
kilómetro porque es un indicador de que las cosas andan mejor.

Cantidad de espacio necesario para transportar al mismo número de personas:
auto, ómnibus y bicicleta. Afiche distribuido por la ciudad de Muenster,
agosto 2001 (Wright and Fjellstrom 2005).
El futuro
Los accidentes de tránsito están hoy en el noveno lugar como causa principal
de la carga mundial de morbilidad según los AVAD (años de vida ajustados en
función de la discapacidad) perdidos, pero se espera que trepe al tercer
puesto para el 2020.
En los países de menores ingresos se espera que las lesiones causadas por el
tránsito pasen a ser la segunda causa de pérdida de AVAD. Las muertes
causadas por el tránsito aumentarán un 3,4% en todo el mundo en promedio,
pero crecerá un 80% en los países de menores ingresos mientras en los países
de ingresos altos descenderán casi un 30%. En América latina se espera para
el 2020 un aumento de un 65% en el número de muertos y heridos en accidentes
de tránsito. Para esa fecha alcanzará la cifra de 31 muertes cada 100.000
personas (la media mundial será 17,4). Durante los próximos 20 años la
contaminación del aire podría producir 140.000 muertes prematuras cada año.
Hay varios programas en el mundo que están enfrentando con éxito este
desafío como Perspectiva Cero en Suecia y el programa de seguridad
sostenible de los Países Bajos. En América Latina, Colombia es uno de los
países que está avanzando más con este tipo de medidas (9).
Desde el año 1995 en ese país es obligatorio el seguro para los
automovilistas y una tasa del 3% se agrega a ese costo para un fondo de
prevención de accidentes. En Bogotá se han tomado medidas específicas como
el cierre de los bares más temprano, la reducción del número de automóviles
en las horas pico promoviendo medios alternativos de transporte como el “carpooling”,
y la prohibición de la práctica de estacionar vehículos en las veredas. Con
estas y otras medidas, entre 1995 y 2002 el número de muertes bajó en
Colombia de 7.874 a 6.063 y los accidentes en Bogotá pasaron de 1.387 a 697.
Sería muy alentador que las capitales sudamericanas siguieran el ejemplo y
lo profundizaran. Los pueblos, la salud y –probablemente– las economías
urbanas se verán muy favorecidos.
Notas
(1)
http://www.roadpeace.org
(2) “Informe mundial sobre prevención de los
traumatismos causados por el tránsito: resumen”. Organización Mundial de la
Salud, 2004.
(3) “Salud y ambiente en las Américas:
Recopilación preliminar de indicadores y desafíos para un enfoque
integrador” MSc. Gabriella Feola Paz, Reunión de Ministros de Salud y
Ambiente de las Americas, 2006).
(4) “Outdoor air pollution anda cute respiratory infections
among children in developing countries”. Romieu I et al. Journal of
Occupational and Environmental Medicine. Volumen 44 Nº 7, julio 2002).
(5) “Reducing Air Pollution from Urban Transport” Ken
Gwilliam, Masami Kojima, and Todd Jonson. The World Bank, 2004.
(6) “Reducing Air Pollution from Urban Transport” Ken
Gwilliam, Masami Kojima, and Todd Jonson. The World Bank, 2004.
(7) “The avoidable health effects of air pollution in three
Latin American cities: Santiago, São Paulo, and Mexico City” Michelle L.
Bell, Devra L. Davis, Nelson Gouveia, Víctor H. Borja-Aburto and Luis A.
Cifuentes. Environmental Research Volume 100, Issue 3 , March 2006, Pages
431-440.
(8) “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos
causados por el tránsito: resumen”. Organización Mundial de la Salud - Banco
Mundial, 2004.
(9) “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos
causados por el tránsito: resumen”. Organización Mundial de la Salud - Banco
Mundial, 2004.
Publicado en el semanario Peripecias Nº
19 el 18 de
octubre 2006. Se permite la
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