Peripecias Nº 19 - 18 de octubre de 2006

AMBIENTE

 

 

La contribución del automóvil al desarrollo humano

 

 

Gerardo Honty

 

 

 

G. Honty es sociólogo coordinador del Programa de Energía de CEUTA (Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas) e investigador asociado de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

 

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La primera vez que se tuvo noticias de un traumatizado en un accidente automovilístico fue el 30 de mayo de 1896 en Nueva York. El herido fue un ciclista. La primera muerte en un accidente de tránsito fue el 17 de agosto del mismo año y fue un peatón. Mejor dicho una peatona. Bridget Driscoll, de 44 años y madre de tres hijos fue atropellada por un automóvil de la Anglo-French Motor Car Company. Luego de seis horas de juicio el juez dictó que había sido una “muerte accidental” y declaró: “Esto nunca deberá volver a ocurrir”. (1)

 

Pero lamentablemente volvió a ocurrir una y mil veces. Más precisamente volvió a ocurrir más de treinta millones de veces según RoadPeace una organización inglesa dedicada a apoyar a las víctimas de los automóviles. Y no es casual que un ciclista y un peatón hayan sido los primeros muertos pues ellos son los que más llenan la estadística. Los altos índices de morbilidad y mortalidad asociados a los accidentes de tránsito, siguen siendo motivo de preocupación para los organismos encargados de la salud pública de todo el mundo, en tanto son una de las principales causas de muerte dejando un promedio anual de 1,2 millones de fallecidos y 50 millones de heridos.

 

América Latina es la región del mundo que presenta un porcentaje mayor de muertes en accidentes de tránsito por habitante (26,1 cada 100.000 personas, cuando la media mundial es 13). Las estadísticas indican que, en el Brasil, 30 000 personas mueren anualmente en accidentes de tránsito; el 44% de ellas tienen entre 20 y 39 años de edad y el 82% son hombres.

 

 

Autos y celulares

En los últimos 20 años, los teléfonos móviles han generado problemas de seguridad vial. En los Estados Unidos, por ejemplo, el número de esos teléfonos aumentó de 500 000 en 1985 a más de 120 millones en 2002. Las investigaciones han puesto de manifiesto que el tiempo de reacción al volante aumenta de 0,5 segundos a 1,5 segundos cuando se está hablando por el móvil manual, y los conductores tienen dificultades para corregir posiciones en su carril, mantener una velocidad adecuada, y estimar y aceptar situaciones de inseguridad en la circulación. Existen datos indicativos de que, cuando utilizan esos teléfonos, los conductores corren un riesgo de choque cuatro veces superior al de los demás conductores y ponen en peligro a sí mismos y a otros usuarios de la vía pública (2).

 

 

 

Contaminación

 

En América Latina las infecciones respiratorias agudas y las enfermedades respiratorias crónicas son –luego de la diarrea y la malaria– las afecciones a la salud que más se relacionan con el estado del ambiente y los mayores índices de años de vida perdida. La quinta parte de la población latinoamericana está expuesta a contaminación aérea por encima de los límites internacionalmente recomendados. La falta de planificación urbana, el crecimiento demográfico y el aumento de automóviles son algunas de las causas del crecimiento de los contaminantes atmosféricos en los últimos años que afectan a más de 80 millones de personas y más de 2 millones de casos anuales de insuficiencia respiratoria en niños.

 

En San Pablo y Río de Janeiro se estima que 4000 personas mueren prematuramente cada año por causa del material particulado (3). En México la combinación de contaminantes atmosféricos y la intensa radiación ultravioleta provocan una reacción fotoquímica del NO2 y los hidrocarbonos que llevan la concentración de ozono superficial (O3) a mayores niveles que los admitidos por la OMS. El O3 es causante de muerte prematura y afecciones pulmonares. La contaminación aérea provocada por los vehículos se ve potenciada por la presencia de otros contaminantes de aire externo e interno (tabaco, combustión de leña, etc.) así como deficientes niveles de nutrición y el hacinamiento en el caso de los sectores de menores recursos (4).

 

De estudios recientes puede establecerse que cada 10 ug/m3 de aumento en la media de concentración de PM10, aumentan:

 

0,8 % muertes no traumáticas

1,4% ingresos hospitalarios por enfermedades respiratorias

0,6% ingresos hospitalarios por enfermedades cardiovasculares

3,1% ingresos en emergencias

7,7% días con actividad restringida

3,3% a 4,5% tos con flema en niños

 

Un aumento en la exposición de períodos prolongados a PM25 de 10 ug/m3 conduce a un aumento de 4% en el riesgo de muerte por todas las causas, un 6% en el riesgo de muerte cardiopulmonar y 8% de aumento en el riesgo de muerte por cáncer de pulmón (5).

 

La economía

 

Un análisis de los beneficios económicos de reducir PM10 y O3 realizado para la ciudad de México determinó que la reducción de 1 mg/m3 de PM10 significa un ahorro de 100 millones de dólares anuales en daños evitados a la salud (6). Si se aplicaran medidas para el control de la contaminación del aire en Santiago, México y San Pablo, en los próximos 20 años se podrían evitar más de 156.000 muertes, 4 millones de ataques de asma, 300.000 visitas médicas y 48.000 casos de bronquitis crónica con un ahorro para el sistema de salud que podría alcanzar los 165.000 millones de dólares (7). Se estima que el los costos de los accidentes de tránsito en América Latina representan el 1% de su PBI (18,9 en 1.890 miles de millones de US$) (8). Sin embargo a esto le llamamos desarrollo y aplaudimos cada vez que nos anuncian que aumentó el parque automotor o la venta de autos cero kilómetro porque es un indicador de que las cosas andan mejor.

 

 

Cantidad de espacio necesario para transportar al mismo número de personas: auto, ómnibus y bicicleta. Afiche distribuido por la ciudad de Muenster, agosto 2001 (Wright and Fjellstrom 2005).

 

El futuro

 

Los accidentes de tránsito están hoy en el noveno lugar como causa principal de la carga mundial de morbilidad según los AVAD (años de vida ajustados en función de la discapacidad) perdidos, pero se espera que trepe al tercer puesto para el 2020.

 

En los países de menores ingresos se espera que las lesiones causadas por el tránsito pasen a ser la segunda causa de pérdida de AVAD. Las muertes causadas por el tránsito aumentarán un 3,4% en todo el mundo en promedio, pero crecerá un 80% en los países de menores ingresos mientras en los países de ingresos altos descenderán casi un 30%. En América latina se espera para el 2020 un aumento de un 65% en el número de muertos y heridos en accidentes de tránsito. Para esa fecha alcanzará la cifra de 31 muertes cada 100.000 personas (la media mundial será 17,4). Durante los próximos 20 años la contaminación del aire podría producir 140.000 muertes prematuras cada año.

 

Hay varios programas en el mundo que están enfrentando con éxito este desafío como Perspectiva Cero en Suecia y el programa de seguridad sostenible de los Países Bajos. En América Latina, Colombia es uno de los países que está avanzando más con este tipo de medidas (9). Desde el año 1995 en ese país es obligatorio el seguro para los automovilistas y una tasa del 3% se agrega a ese costo para un fondo de prevención de accidentes. En Bogotá se han tomado medidas específicas como el cierre de los bares más temprano, la reducción del número de automóviles en las horas pico promoviendo medios alternativos de transporte como el “carpooling”, y la prohibición de la práctica de estacionar vehículos en las veredas. Con estas y otras medidas, entre 1995 y 2002 el número de muertes bajó en Colombia de 7.874 a 6.063 y los accidentes en Bogotá pasaron de 1.387 a 697.

 

Sería muy alentador que las capitales sudamericanas siguieran el ejemplo y lo profundizaran. Los pueblos, la salud y –probablemente– las economías urbanas se verán muy favorecidos.

 

 

Notas

 

(1) http://www.roadpeace.org

(2) “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito: resumen”. Organización Mundial de la Salud, 2004.

(3) “Salud y ambiente en las Américas: Recopilación preliminar de indicadores y desafíos para un enfoque integrador” MSc. Gabriella Feola Paz, Reunión de Ministros de Salud y Ambiente de las Americas, 2006).

(4) “Outdoor air pollution anda cute respiratory infections among children in developing countries”. Romieu I et al. Journal of Occupational and Environmental Medicine. Volumen 44 Nº 7, julio 2002).

(5) “Reducing Air Pollution from Urban Transport” Ken Gwilliam, Masami Kojima, and Todd Jonson. The World Bank, 2004.

(6) “Reducing Air Pollution from Urban Transport” Ken Gwilliam, Masami Kojima, and Todd Jonson. The World Bank, 2004.

(7) “The avoidable health effects of air pollution in three Latin American cities: Santiago, São Paulo, and Mexico City” Michelle L. Bell, Devra L. Davis, Nelson Gouveia, Víctor H. Borja-Aburto and Luis A. Cifuentes. Environmental Research Volume 100, Issue 3 , March 2006, Pages 431-440.

(8) “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito: resumen”. Organización Mundial de la Salud - Banco Mundial, 2004.

(9) “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito: resumen”. Organización Mundial de la Salud - Banco Mundial, 2004.

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 19 el 18 de octubre 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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