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Mucho se escucha y se habla de las energías renovables. Pero, ¿cuáles son?
¿cuáles son sus potenciales y sus costos? ¿cuáles son más utilizadas o
tienen mayores posibilidades de desarrollo? Este Catálogo de renovables
tiene por objeto dar respuesta a éstas y otras interrogantes.
Biomasas
La biomasa es la fuente renovable más utilizada en el mundo entero en sus
diversas formas: aceites vegetales, leña, residuos rurales, residuos
urbanos, etc. Es utilizada para cocción, calefacción, calentamiento de agua,
generación de electricidad y usos industriales. Puede ser gasificada,
fermentada, o convertida de distintas formas para producir biocombustibles
como etanol, biodiesel o hidrógeno. La Agencia Internacional de Energía
estima que el abastecimiento actual de bioenergía es alrededor del 11% de la
oferta primaria total energética del mundo. Dos tercios de su consumo
corresponde a usos de sectores rurales de bajos recursos para cocción y
calefacción y son explotados de forma insustentable (ver Renovable vs
Sustentable). Es difícil organizar una clasificación de las tecnologías y
usos de la biomasa. Pero aparte de su uso directo (para calefacción,
cocción, etc.) vamos a tratar de dar cuenta de las variadas gamas de
posibilidades en los tres párrafos siguientes.
Bio-combustibles
Los bicombustibles líquidos como el etanol o el biodiesel están aumentando
rápidamente su participación en la matriz energética. El etanol es el
combustible líquido de biomasa de mayor consumo y los mayores productores
son Estados Unidos (a partir del maíz) y Brasil (caña de azúcar) con un
producción anual en torno a los 18 mil millones de litros anuales cada uno.
El biodiesel por su parte se fabrica mayormente en Alemania, Francia e
Italia y con una producción total de 2 mil millones de litros. El costo de
producción de etanol en Brasil, ya es menor que el de producir gasolina
mientras en Estados Unidos y Europa se espera que lo sea en la próxima
década, pues en este momento es tres veces más costoso que los derivados del
petróleo. Al ritmo de crecimiento actual se espera que la producción de
biocombustibles se cuadruplique, alcanzando los 120 mil millones de litros
en el 2020.
Bio-electricidad
El uso de biomasa para generación de electricidad es amplio en varios países
de la OCDE, India y Brasil (en este último en forma de bagazo de caña) y se
espera que la capacidad instalada mundial alcance los 60 mil MW para el año
2013 y triplique los niveles actuales hacia el 2030. La generación de
electricidad con biomasa puede ser a partir de leña o plantaciones
realizadas para tal fin, a partir de residuos agropecuarios, o del uso de
“chips” o “pellets” formas de trituración de la biomasa para su uso más
eficiente. Actualmente está en el rango de 80 a 120 dólares por MWh generado
y se espera que llegue a 60 dólares en los próximos 20 años. Combinar la
generación de electricidad con la producción de calor (conocido como “co-generación”)
es la forma energética y económicamente más eficiente de utilizar la
biomasa: los costos de generación bajan a 40 dólares el MWh generado y la
eficiencia energética es del 90%.
Bio-gas
Se trata del gas metano proveniente tanto de los rellenos sanitarios
municipales como de biodigestores que procesan residuos orgánicos urbanos o
rurales (típicamente en tambos). El gas puede ser utilizado de forma directa
para usos calóricos o para generar electricidad. En el mundo existen
alrededor de mil rellenos sanitarios cuya producción de gas metano es
recuperada generalmente para generación de electricidad. Más de la mitad de
ellos están instalados en Estados Unidos (325), Alemania (150) y el Reino
Unido (135). En Uruguay hay uno de estos rellenos en la ciudad de Maldonado
provisto de dos generadores de electricidad con una potencia nominal de 1
MW. Los biodigestores por su parte han tenido históricamente un desarrollo
importante en las zonas rurales de China e India. Han ganado en tamaño y
adaptabilidad a distintos residuos orgánicos proporcionando energía,
biofertilizantes (“residuo” de la biodigestión) y una adecuada disposición
final de los residuos.
Eólica
La energía del viento ha sido muy utilizada desde tiempo atrás para bombear
agua y también para generar energía acumulable en baterías. Hoy ya hay
generadores eólicos de alta tecnología en varios países. En la última década
la potencia a nivel mundial ha pasado de 3 mil a 47 mil MW siendo Alemania y
España los países con mayor capacidad instalada. Para el 2013 se espera
llegar a los 150 mil MW de potencia con un avance significativo en Estados
Unidos, Europa, Japón y China. El costo de la energía eólica no ha dejado de
bajar desde que comenzó su producción en gran escala y compite a la par de
las fuentes convencionales. En los últimos años se han desarrollado
instalaciones “off-shore” (en el mar) que han permitido alcanzar potencias
de 5 MW por turbina.
Geotermia
Aunque pueda parecer una rareza, la geotermia es la mayor fuente de
generación de electricidad en más de 20 países, aportando unos 13 mil MW de
potencia (8% de la capacidad instalada mundial) y cada vez es más utilizadas
en aplicaciones directas como calefacción o calentamiento de agua. La
primera vez que se generó electricidad a partir de esta fuente fue en
Larderello, Italia, en 1904.
En función de las temperaturas –básicamente- la energía geotérmica puede ser
de alta (más de 150º C), media (80º C a 150º C) o baja (60º C a 80º C)
“entalpía” (1). Si el calor es suficiente como para
producir vapor, entonces puede generarse electricidad. Hay distintos diseños
de centrales geotérmicas para generar electricidad dependiendo de factores
como la temperatura, profundidad del “magma” geotérmico, etc.
Hay un potencial muy importante para el desarrollo de esta fuente en
numerosos países. En nuestra región, toda la zona andina tiene grandes
reservas geotérmicas siendo Méjico y Chile quienes están promoviendo más
esta tecnología.
Hidroelectricidad
La fuente hidráulica para generar electricidad tiene varias décadas de
desarrollo y cuenta hoy con una potencia instalada a nivel mundial del orden
de los 800 mil MW (20% de la oferta eléctrica), siendo América latina uno de
los continentes con mayor potencial. Tanto la capacidad de generación como
los costos dependen de factores hidrológicos y geográficos. Su
implementación ha tenido impactos positivos en desarrollo de muchos países
al tener otras finalidades como riego o control de crecidas.
Sin embargo, también ha tenido impactos sociales y ambientales negativos lo
que ha llevado a muchos analistas en los últimos años a revisar su carácter
sustentable (ver renovabilidad sustentabilidad). En América latina la
hidroenergía representa el 14% del total de la oferta primaria de energía y
se estima que el potencial es varias veces la capacidad instalada actual.
Energía solar de concentración
Este tipo de plantas generan electricidad a partir de la concentración de la
energía solar. Existen básicamente tres sistemas para lograr esta
transformación: los concentradores parabólicos, el “plato solar” y la
instalación de torre. La descripción de los tres sistemas excede la
disponibilidad de espacio de este artículo pero cualquier persona interesada
podrá encontrar abundante información en internet. Baste decir que estas
tecnologías están en un estado muy inicial de desarrollo y las únicas
plantas hasta ahora en funcionamiento están en Estados Unidos, aunque hay
anuncios de futuras instalaciones en España, India, Egipto y Méjico. En
España, Estados Unidos e Israel hay incentivos estatales para la instalación
de concentradores parabólicos y tecnología de torre.
Torre solar
Hay otro sistema “de Torre” que está a punto de ser puesto en operación en
el desierto australiano. Se trata de una usina montada por “Enviro Misson”
que combina generación eólica con solar. La torre es en realidad una
chimenea en cuya base se extienden 5 km2 de paneles cuya función es generar
un enorme campo de aire caliente. El aire se mete por la base de la chimenea
ubicada en el centro de este campo, buscando salida (los fluidos a mayor
temperatura suben con relación a los más fríos). En su camino el aire
caliente se encuentra con 36 molinos de 6,5 MW de capacidad cada uno que
compondrán una potencia total de generación de unos 200 MW. El año próximo
en las cercanías de Toledo, España, se comenzará a construir otra central de
este tipo de 40 MW de potencia. Una animación del funcionamiento de esta
tecnología puede verse en:
http://www.enviromission.com.au/project/video/video.htm
Solar fotovoltaica
Esta seguramente sea la más conocida y la primera que se nos viene a la
mente cuando hablamos de energía solar. Se trata de las “celdas
fotovoltaicas” dispuestas en paneles solares que son bastante comunes en las
zonas rurales alejadas de la red para alimentar teléfonos celulares,
alambrados eléctricos o usos domésticos. Sin embargo en muchos países ya hay
centrales de pequeño o gran porte conectadas a la red, suministrando
electricidad. La tecnología ha ido ganando en eficiencia a la vez que
capacidad instalada pero aún sigue siendo costosa comparada con sus
alternativas.
En algunos países se han desarrollado planes especiales como el “Programa
100.000 techos” en Alemania que facilitó hasta 2004 la instalación de
paneles solares en casas e industrias. La generación no es para autoconsumo
sino que está conectada a la red y cada casa recibe y entrega electricidad.
Actualmente los techos solares generan energía para ser vendida a la red a
un precio cinco veces más alto que la que compra de la misma red.
Hidrógeno
El hidrógeno viene siendo usado como combustible desde hace décadas en la
industria espacial. Actualmente existen prototipos de automóviles
funcionando en varios países y estaciones de servicio –muy pocas- que
ofrecen este combustible. El hidrógeno puede usarse en motores de combustión
(con un uso similar al gas natural) o para generar electricidad a partir de
células de combustibles, tecnología que por razones ambientales y económicas
es más favorable. Mediante la combinación de hidrógeno y oxígeno, las
células de combustible pueden producir suficiente energía eléctrica,
emitiendo únicamente agua pura como residuo. Es una tecnología prometedora
pero aún le faltan muchos años de maduración para universalizarse. Hace unos
pocos años, el famoso escritor Jeremy Riffkin impactó al mundo con su visión
de una próxima “Economía del hidrógeno” donde la disponibilidad energética
sería prácticamente ilimitada.
Mareomotriz
Hay varias maneras de aprovechar la energía de las aguas oceánicas y
marítimas para producir electricidad. Todas ellas están en un estado muy
inicial de investigación. La llamada mareomotriz específicamente, saca
provecho de los movimientos de las mareas, es decir de los movimientos
ocasionados por las diferentes posiciones de la Tierra y la Luna.
La energía de las olas, es otra de las fuentes aprovechables. En este caso,
en vez de aprovechar los movimientos ascendentes y descendentes del mar como
el anterior, se procura utilizar el movimiento de ida y vuelta de las olas
para mover un generador. Enersis en Portugal e Iberdola en España están
construyendo plantas de este tipo.
Una tercera forma de utilizar las corrientes marinas es el uso, bajo agua,
de molinos similares a los que se usan para el aprovechamiento del viento.
Como el agua es más densa que el aire, la velocidad necesaria para generar
electricidad es menor. Con una velocidad de la corriente marina de 2 metros
por segundo (m/s) se logra lo que en la superficie se obtiene con
velocidades de viento de 12 m/s.
Finalmente, hay otra tecnología basada en el aprovechamiento del gradiente
térmico oceánico, es decir de diferencia de temperaturas entre las
superficie y la profundidad del mar. Es la que tiene menor desarrollo de
todas.
Solar térmica
Hasta ahora hemos visto tecnologías utilizadas para “transformar” energía
solar en electricidad, etc. Pero también se están desarrollando equipos para
aprovechar la energía directamente. Por ejemplo la energía solar utilizada
en cocinas, hornos, calentadores de agua, calefacción, etc. De todas ellas,
el colector solar para calentamiento de agua es el que mayor desarrollo
tecnológico y de mercado ha alcanzado. Estos sistemas utilizan la energía
solar de forma directa para calentar agua que luego es utilizada para uso
sanitario a nivel residencial, edificios comerciales, piscinas, etc. En
nuestro país existen varios sistemas instalados y es una de las tecnologías
solares más apropiadas en nuestro país por su costo y capacidades
nacionales.
Es una tecnología muy desarrollada en China (60% de la capacidad instalada a
nivel mundial), Israel, Europa y Japón. Se estima que los 110 millones de
metros cuadrados de paneles instalados en el mundo ofrecen agua caliente a
40 millones de viviendas. Existen tres tipos de calentadores: de termosifón,
de tubos de vacío y de dos láminas.
Eficiencia
En los últimos años se ha venido tomando conciencia que el aumento del
consumo energético esperado es de tal magnitud que no habrá energía ni
renovable ni convencional capaz de dar respuesta a esa demanda. Por eso,
cada vez más, se tiende a incluir el las listas de las fuentes renovables a
la eficiencia energética como una de las formas de las renovables. Si el
sistema energético tiene una oferta y una demanda, la “falta” de energía
puede solucionarse tanta aumentando la oferta como reduciendo la demanda.
Hay al menos dos maneras de entender la eficiencia. Una está relacionada con
la cantidad de energía que es requerida para proporcionar un bien o un
servicio; cambios tecnológicos pueden ofrecer el mismo resultado con menor
consumo energético. El uso racional de la energía es otra forma de
eficiencia; aplicar la energía de manera de no desperdiciarla inútilmente.
Porque sin duda el kilovatio más barato y limpio es el que no se
gasta.
Nota:
(1) Más específicamente la entalpía es un
concepto termodinámico que refiere a una combinación de temperatura, presión
exterior y volumen.
Publicado en el Suplemento Energía
No 4. La Diaria, Montevideo, 24 de
octubre de 2006. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
20 el 25 de
octubre 2006. Se reproduce en nuestro sitio con el
consentimiento del autor.
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