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G. Honty es
sociólogo y es Coordinador del Programa de Energía de
CEUTA, (Centro
Uruguayo de Tecnologías Apropiadas) e investigador del CLAES (Centro
Latino Americano de Ecología Social) en energía y cambio climático.
Delegado de las ONG ante la Convención de las Naciones Unidas para el
Cambio Climático.
Más información en
Energía Sur
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Los 11 años más “calientes” de la historia tuvieron lugar en los últimos 12.
Todas las pruebas científicas divulgadas por el Panel
Intergubernamental de Cambio Climático son concluyentes: el efecto
invernadero producirá transformaciones significativas en el clima a nivel
planetario.
El informe presentado el pasado viernes 2 de febrero en París es le primero
de una serie de tres que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (PICC)
tiene previsto publicar este año. En su conjunto estos documentos formarán
el IV Informe de Evaluación, cuyos primeros tres antecedentes fueron
elaborados en 1991, 1996 y 2001 respectivamente. Este capítulo que se acaba
de presentar (en realidad un sumario del informe completo que aún no está
disponible) corresponde a las bases científicas que demuestran, explican y
prevén el futuro climático. Los dos informes que faltan aportarán
información sobre la vulnerabilidad de las distintas zonas geográficas y las
medidas posibles de mitigación. Los reportes del PICC siempre generan mucha
expectativa pues es la compilación científica sobre cambio climático más
importante del mundo (en el panel participan unos 2.500 científicos) y en
ellos se basan las acciones y decisiones de todo el sistema de las Naciones
Unidas.
Lo más destacado de esta primera parte del IV Informe de Evaluación es que
las observaciones realizadas y relevadas por los estudios científicos de
todo el mundo corroboran lo que el informe de 1991 lanzaba como hipótesis.
En estos 15 años que nos separan de aquel primer aviso los instrumentos de
medición terrestre y los satélites han podido comprobar que la concentración
de gases en la atmósfera aumenta, que esto tiene su explicación en las
actividades humanas y que junto con el incremento de los gases aumenta la
temperatura, el nivel del mar, los eventos extremos y el deshielo de los
polos y los glaciares.
Hay más gas
La concentración de dióxido de carbono (debido principalmente a la quema de
combustibles fósiles), metano y óxido nitroso (principalmente como
consecuencia de la producción agropecuaria) se ha incrementado como
resultado de las actividades humanas desde 1750, y ahora excede largamente
los valores preindustriales. El dióxido de carbono ha aumentado en la
atmósfera desde las 280 partes por millón de volumen (PPM) registradas
entonces a las 379 que se observaron en 2005. Este registro es el más alto
de casi toda la historia humana. De acuerdo a las investigaciones
paleoclimáticas realizadas a través de las burbujas de aire atrapadas en las
capas de los hielos polares la concentración de CO2 ha estado en un rango
entre 180 y 300 PPM.
En los últimos diez años la tasa de crecimiento de concentración de este gas
en la atmósfera fue mayor que en los años anteriores, con una media de 1,9
PPM anuales. En particular, la emisión de CO2, proveniente de combustibles
fósiles, se incrementó de una media de 6,4 gigatoneladas (miles de millones
de toneladas, GTC) de carbono anuales durante la década de los noventa a una
media de 7,2 GTC al año durante 2000-2005. Por su parte, las emisiones de
CO2 provenientes del cambio en el uso de la tierra se estiman en 1,6 GTC
anuales en la actualidad, aunque existe un rango de incertidumbre muy
amplio.
La concentración de metano (CH4) en la atmósfera ha aumentado desde las 715
partes por mil millones de volumen (PPB) de la era preindustrial a 1.732 PPB
en los inicios de los noventa y a 1.774 PPB en 2005, también muy por encima
de las concentraciones promedio de los últimos 650 mil años, cuando el rango
fue de 320 a 790 PPB. Por su parte la concentración de óxido nitroso creció
de 270 PPB previo a la revolución industrial a 319 PPB en la actualidad, y
su crecimiento se debe principalmente a las actividades agrícolas. Cabe
recordar que CO2, CH4 y N2O son los principales gases causantes del efecto
invernadero.
Estamos más calientes
El calentamiento del sistema climático es un hecho; así como es evidente el
aumento de las temperaturas medias del aire y el océano, el derretimiento de
glaciares y el aumento del nivel medio del mar. Once de los últimos 12 años
están entre los de mayor temperatura global desde que se tiene datos
directos (1850). Observaciones realizadas desde el año 1961 muestran que la
temperatura media del océano ha aumentado, aun hasta a 3.000 metros de
profundidad, y ha absorbido más del 80 por ciento del calor agregado al
sistema climático. Esto ha contribuido a la expansión de las masas oceánicas
y la consecuente elevación del nivel del mar, que ha crecido a una tasa de
30 centímetros por siglo entre 1993 y 2003, llegando a estar hoy 17
centímetros más alto que cuando empezó el siglo XX. Los deshielos producidos
en Groenlandia y la Antártica han contribuido también a este aumento. Datos
obtenidos por los satélites desde 1978 muestran que el Ártico ha perdido
superficie a un promedio de 2,7 por ciento por década.
Según el reporte del PICC, desde 1900 se ha observado un incremento de
precipitaciones en ciertas regiones (este de Norteamérica y Sudamérica,
norte de Europa y Asia Central) y una disminución en otras (el Sahel, el
Mediterráneo, el sur de África y partes del sur de Asia). Más intensas y
prolongadas sequías se han registrado en amplias zonas de los trópicos y
subtrópicos desde 1970. La frecuencia de las precipitaciones fuertes ha
aumentado en varias áreas debido al calentamiento y los incrementos
observados en el vapor de agua atmosférico.
Cambios en las temperaturas extremas fueron registrados en los últimos 50
años. Días y noches fríos, así como heladas, han sido menos frecuentes en el
planeta en su conjunto, mientras que días y noches calientes y olas de calor
han devenido más frecuentes. Hay evidencia de un aumento en la intensidad de
los ciclones tropicales en el Atlántico norte desde 1970, correlacionado con
el incremento de la temperatura en el hemisferio norte durante la segunda
mitad del siglo XX ha sido la más alta de al menos los últimos 1.300 años.
Adónde vamos
El mayor avance de este informe sobre el anterior de 2001 (según lo
reconocen sus propios autores) es en la cantidad de nuevas simulaciones
disponibles para prever el futuro. En estos años un número creciente de
centros de investigación han desarrollado sistemas y software cada vez más
sofisticados y completos para predecir el complejo comportamiento del clima
global. Con base en estos trabajos se espera para las próximas dos décadas
un incremento de la temperatura de 0,2 grados por década. El rango de
aumento de la temperatura para 2100 varía entre 1,1 y 6,4 grados según los
distintos escenarios planteados, y la subida del nivel del mar entre 18 y 59
centímetros. Esta predicción del nivel del mar es inferior a la prevista en
el reporte de 2001. Cabe recordar que los escenarios que analiza el PICC son
un amplio espectro de posibilidades que combinan diferentes niveles de
crecimiento económico, aumento poblacional, penetración de las energías
renovables, entre muchos otros factores.
Las predicciones también anuncian que los mares de hielo se reducirán –tanto
en el Ártico como en la Antártida– y se espera que el mar de hielo del
Ártico desaparezca casi enteramente durante los veranos hacia el final de
este siglo. Calores extremos, olas de calor y fuertes precipitaciones serán
más comunes. Es decir, se mantienen en general las tendencias pronosticadas
en los informes anteriores, sólo que ahora se han ajustado más los márgenes
de error y se ha podido contrastar empíricamente la veracidad de aquellas
preocupantes predicciones.
Lo más alarmante es que aun si hoy pudiéramos detener completamente la
emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, igual estaríamos
atrapados bajo la amenaza del clima. La última frase del IV Informe de
Evaluación del PICC es categórica: “Las emisiones pasadas y futuras de CO2
de origen antropogénico continuarán contribuyendo al calentamiento y al
aumento del nivel del mar por más de un milenio, debido a las escalas de
tiempo requeridas para remover este gas de la atmósfera”.
Publicado originalmente en el semanario Brecha,
Montevideo, 9 de febrero de 2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
36 el 21 de
febrero de 2007. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos.
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