Peripecias Nº 36 - 21 de febrero de 2007

AMBIENTE

 

Lanzamiento del informe anual de Naciones Unidas sobre el ambiente

 

Globalización y ambiente en el GEO 2007

 

 

Eduardo Gudynas

 

 

 

E. Gudynas es analista de información en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

 

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Se acaba de presentar el informe anual de Naciones Unidas sobre el estado del ambiente. El GEO Yearbook 2007 ofrece una recorrida sobre algunos de los más agudos problemas ambientales en el planeta, examina el papel de la nanotecnología como una cuestión emergente que debe ser mirada con más atención, y dedica su tema central a la globalización.

 

El reporte GEO (que corresponde a la sigla en inglés Global Environmental Outlook) es un librito corto, muy ágil, repleto de gráficas, fotos e ideas, que edita anualmente el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

 

El tema central del nuevo reporte apunta a la globalización y el ambiente, buscando “minimizar el riesgo y evaluar las oportunidades”. Sin duda esta es una problemática de enorme importancia, pero también hay que reconocer que se asienta en un terreno todavía incierto y controvertido. Existe una profusa controversia sobre los efectos de la globalización; hay quienes enumeran decenas de impactos negativos, mientras que otros proclaman sus beneficios. Además de la complejidad de esa cuestión, el PNUMA enfoca otro aspecto igualmente controversial al incorporar el desarrollo sostenible bajo la forma de una “globalización sostenible”.

 

El GEO 2007 comienza con una buena caracterización de la globalización ya que reconoce sus múltiples dimensiones, y no queda atrapado únicamente en las cuestiones económicas (un mal que aqueja por igual a muchos analistas de las más diversas tendencias). Se recuerda en especial que en la globalización fluye el comercio, el capital y las tecnologías, pero que además están involucradas cuestiones políticas y culturales.

 

No hay dudas en que esos procesos globales han acentuado los impactos ambientales, y el GEO 2007 no sólo lo reconoce sino que además advierte que tampoco se está logrando una mejora en la calidad de vida y se han incrementado los costos ambientales y sociales. El reporte del PNUMA señala que en especial los sectores mas pobres son los que sufren los efectos mas duros.

 

GEO 2007 correctamente señala la importancia del comercio internacional y del flujo de capitales, y en especial la extracción de recursos naturales que se exportan a diferentes sitios para su procesamiento, y que vuelven a ser exportadas hacia otros destinos. A lo largo de esa cadena se suman los impactos ambientales. En ese entramado la tecnología juega un papel importante, ya que en unos casos se aplican tecnologías que profundizan los impactos ecológicos mientras que en otros se las puede aplicar para mejorar la gestión ambiental. También es importante el papel de la expansión de las comunicaciones globales, muchas de las cuales son usadas intensamente por las organizaciones ambientalistas. Finalmente, el informe también aborda algunas facetas de la globalización política, con la entrada en escena de la sociedad civil transnacionalizada y la profusión de tratados ambientales internacionales.

 

El GEO 2007 vincula los problemas de la globalización y el bienestar humano con los “servicios ambientales”. En ese terreno sigue las propuestas del Millenium Ecosystem Assesment, presentando una lista de “servicios” tales como la generación de agua, la regulación del clima, o los ciclos de nutrientes que mantienen el vigor de los suelos. El reporte sostiene que actualmente se aprovechan algunos servicios ambientales para mantener procesos productivos que se han globalizado, como por ejemplo la deforestación para criar ganado destinado a carne de exportación, o la desaparición de manglares reemplazados por sitios de cría de camarones de exportación. Si bien puede haber algunos efectos positivos, muchos otros representan un impacto ambiental negativo, y en especial se alerta sobre una “revolución agrícola tropical” que depende de la demanda de mercados compradores internacionales.

 

El GEO 2007 brinda algunos conceptos incisivos, como por ejemplo dejar en claro el conflicto entre las prácticas económicas actuales y los imperativos ambientales. Frente a estos problemas presenta como una solución “desarrollar mercados para los servicios ambientales” – una propuesta al menos modesta, y posiblemente insuficiente.

 

Quiero confesar que los términos “servicios ambientales” (así como “bienes ambientales”) no son de mi agrado. Son palabras basados en conceptos que derivan de la economía de mercado clásica; es una forma de convertir a los componentes de los ecosistemas, como las plantas y animales, y las relaciones que hay entre ellos, en un conjunto de “bienes y servicios”. De esa manera, se trata a la Naturaleza como una “mercadería”, y por cierto esa postura es insostenible ya que hay diferencias sustanciales entre tuercas y tornillos frente a gaviotas y alerces.

 

Esta propuesta no es exclusiva del reporte, y se viene repitiendo en los últimos años bajo un cierto renacimiento de un gerenciamiento ambiental basado en instrumentos de mercado. Es así que el GEO 2007 enfatiza la creación de “mercados” para los componentes y las funciones de los ecosistemas, como medida necesaria para lograr su conservación y protección.

 

La asignación de un valor económico a componentes o funciones de los ecosistemas puede tener un valor muy positivo, y bajo algunos casos permite generar instrumentos de acción necesarios. Por ejemplo, es acertado incorporar aspectos ambientales en el costo del agua de riego para evitar su despilfarro, o corregir las cuentas nacionales para restar el costo económico de los impactos ambientales con lo cual se logra hacerlos visibles para los tomadores de decisiones.

 

Pero esas medidas también encierran riesgos, y entre ellos es posible que se profundice un sesgo mercantil. Si se sigue la lógica del mercado (que está basada en el beneficio económico), se buscarán aquellos “servicios” ambientales que generen rentabilidad, se podrán proteger solamente los ecosistemas para los cuales se encuentren personas dispuestas a pagarlo, y así sucesivamente. La idea de “pagar” por preservar la Naturaleza es muy ambigua: ¿cuánto vale una cuenca de un río? ¿quién asigna ese precio? ¿cuál es un precio justo? Debemos reconocer que no hay muchas chances para que las comunidades pobres puedan pagar por la conservación de sus ambientes, y en aquellos casos que esas comunidades “vendan” algún servicio ambiental que les brinde un ingreso monetario, sospecho que terminaran enredadas con algunas empresa privada intermediaria que gestionará todo ese negocio. Las especies que no tienen valor comercial, y que además no representan íconos estéticos llamativos, pasarán desapercibidas y nadie invertirá en su protección. Además, será necesario negociar ese tipo de mecanismos a nivel internacional, tanto dentro de los tratados ambientales como en la Organización Mundial de Comercio, donde la experiencia muestra que las naciones del sur no logran superar las barreras y distorsiones impuestas por los países industrializados.

 

La articulación entre las estrategias de desarrollo y la conservación ambiental, y en especial, cuando se las analiza en el contexto global, no pueden quedar restringidas al espacio del mercado. Es necesario abordar otras dimensiones, y entre ellas se destaca la gobernabilidad. El reporte GEO 2007 se asoma a esta problemática, pero no avanza mucho en ese campo. Además, varios de los puntos que considera en realidad tienen por finalidad abordar las imperfecciones de los mercados frente a la temática ambiental. Es así que el reporte enumera como medidas de gobernabilidad aquellas orientadas a resolver las imperfecciones de los mercados (por ejemplo externalidades), las limitaciones en la gestión (donde cita a los subsidios perversos), y las limitaciones institucionales (tales como una mala asignación de los derechos de propiedad).

 

Todos los instrumentos que se ejemplifican sirven para resolver problemas en el funcionamiento del mercado. Por lo tanto se cae en un paradoja: se apunta hacia una gestión mercantil de los “servicios ambientales”, para luego tener que presentar medidas para resolver las fallas de esos mercados. ¿Para que apelar a los mercados si ya se saben que fallan, que son imperfectos y que se distorsionan? El propio reporte GEO señala en su texto varias de las fallas del mercado, así como los problemas de equidad y acceso que conlleva. Por lo tanto, el camino de los bienes y servicios ambientales no es suficiente para superar los problemas ambientales en la globalización.

 

El reporte se recupera en las secciones dedicadas a la promoción de tecnologías amigables con el ambiente, y en el uso de nuevas tecnologías de comunicación y monitoreo del estado de los recursos naturales. Los ejemplos son interesantes y las ideas están bien encaminadas.

 

La sección dedicada a la gobernabilidad global, después de tratar las fallas del mercado, pasa a considerar el papel de la sociedad civil y el sector privado. El reporte del PNUMA está en lo cierto en sostener la necesidad de fortalecer la gobernabilidad global; es un elemento indispensable para poder amortiguar los impactos y distorsiones que se observan en la actualidad. En ese sentido se comentan medidas que van desde las normas voluntarias de calidad (ISO) a los tratados ambientales globales. Algunos compromisos voluntarios son muy importantes, y entre ellos se deben destacar y apoyar las iniciativas del PNUMA frente a los bancos y las inversiones. América Latina está rezagada en los dos casos, y sería más que necesario que los bancos de la región incorporan aspectos ambientales cuando otorgan financiamientos a diferentes proyectos. También es importante generar un código ambiental sobre las inversiones que fuera compartido entre varias naciones de manera de evitar caer en la trampa de atraer capitales rebajando las normas ambientales.

 

Si bien estas cuestiones son importantes, de todas maneras el GEO 2007 deja temas pendientes sobre la gobernabilidad de la globalización. La marcha hacia una globalización sostenible también requiere abordar cuestiones como el manejo del poder en la escena global, la militarización, la inequidad en las relaciones comerciales o enfrentar patrones culturales de consumo que se han transnacionalizado.

 

Como balance final, es posible sostener que la sección del GEO 2007 dedicada a la globalización y el ambiente constituye un importante paso adelante: los temas globales, el comercio internacional y el flujo de capitales ya no pueden ser considerados como cuestiones ajenas a la temática ambiental. Pero una vez que se da ese paso, nos enfrentamos ante la necesidad de buscar instrumentos y medidas para regular ambientalmente esos procesos globales. Los instrumentos de mercado y la idea de “servicios ambientales” pueden ser útiles en algunos casos, pero encierran muchos riesgos, y claramente son insuficientes para fortalecer una gobernabilidad global. Muchos temas quedan pendientes y será necesario abordar otras dimensiones, como la política global o la transnacionalización de una cultura materialista y consumista.

 

Publicado en Diario Ambiental el 15 de febrero de 2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 36 el 21 de febrero de 2007. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente.

 

 

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