Peripecias Nº 36 - 21 de febrero de 2007

AMBIENTE

 

 

Deforestación en la Amazonia:

principales factores de presión y perspectivas

 

 

Diego Martino

 

 

 

D. Martino es geógrafo, integra el equipo de investigadores del CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

 

La versión completa de este artículo fue publicada en la Revista del Sur No 169, enero-febrero 2007. Puede descargarse en formato pdf aquí ...

 

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El año 2006 fue testigo de una nueva caída de la tasa de deforestación en la Amazonia brasileña, confirmando una tendencia iniciada en el 2005. Sin embargo desde que se lleva registro de la tasa de deforestación han existido fuertes subidas y bajadas en la misma. Dentro de este marco de oscilaciones tenemos como resultado que desde 1978 se ha perdido más de medio millón de kilómetros cuadrados de selva amazónica en Brasil.

 

El panorama no es demasiado alentador para el resto de los países que comparten la región Amazónica. Si bien las cifras de deforestación son menos accesibles o no están actualizadas, datos de años anteriores no ayudan a presentar un panorama más positivo. La deforestación anual en la Amazonia peruana rondaba las 150.000 hectáreas en el año 2000. Cifras de la Superintendencia Forestal y el Proyecto BOLFOR estiman una deforestación de 360.000 hectáreas entre 1993 y 2000.

 

Cabe entonces señalar que si bien la nueva caída en la tasa de deforestación en Brasil es un elemento positivo, el ecosistema amazónico sigue estando bajo fuerte presión. Esta presión no sólo impacta en forma de deforestación, la calidad del ambiente también se ve afectada en áreas no deforestadas.

 

Las principales presiones en el proceso deforestador son la apertura de caminos y carreteras, la extracción de madera, los incendios, la agricultura, y la ganadería.

 

La apertura de caminos y carreteras es un importante factor de presión, a tal punto que un 80% del total de deforestación en la Amazonia se encuentra a menos de 30 kilómetros de una ruta oficial (Kirby et al. 2006; Barreto et al 2006). El problema de la deforestación se agrava con la pavimentación de las rutas. Debido a los fuertes intereses por pavimentar grandes rutas, como la BR163 que se interna en la Amazonia hasta el puerto de Santarem en el Amazonas, es de esperar que este factor de presión se incremente en el futuro.

 

La extracción de madera es un factor que se manifiesta de diferentes formas en distintos países. Gran parte de la madera talada en Brasil es para consumo interno, sin embargo las exportaciones están en franco aumento. En otros países, como en Ecuador, existe una importante tala selectiva de especies de alto valor que son exportadas. La extracción ilegal de madera tiene tasas muy altas en varios países de la región amazónica. Se estima que el 80% de la madera extraída en Perú es ilegal, la cifra en Brasil llega al menos al 40%.

 

El fuego, otro importante factor de presión, está vinculado a zonas deforestadas, áreas urbanas, y también a prácticas de tala-quema relacionadas con la agricultura de pequeña escala. Este último factor es muy importante en Bolivia. El clima juega un papel crucial en la incidencia de los incendios. Si bien el último año resultó relativamente benigno, existen expectativas de un fenómeno de El Niño para el 2007 y posibilidad de sequía para zonas que incluyen la región amazónica (IRI 2006; WMO 2006).

 

La ganadería y la agricultura son dos factores de presión que se encuentran fuertemente relacionados. La ganadería es un factor de presión directo mucho más importante que la agricultura. Existen 6 hectáreas de pastura por cada hectárea de agricultura en la Amazonia brasileña. Sin embargo, la agricultura es además un factor de presión directa relativamente importante, con una superficie aproximada de 2% de la Amazonia brasileña, un factor de presión indirecta clave. Existe un significativo crecimiento de monocultivos industriales (principalmente soja) al sur de la Amazonia, principalmente en el Cerrado. Esto ha llevado a un proceso de “expulsión” o traslado de la ganadería hacia el norte, dentro de la Amazonia.

 

Debido al aumento en el consumo de carne a nivel internacional y a las mejoras fitosanitarias en el rodeo Amazónico, es esperable que la alta rentabilidad de la ganadería en la Amazonia se mantenga y con ello su presión sobre la Amazonia. En cuanto a la agricultura, el aumento esperado de los precios de los granos para el 2007 hace pensar en una continuación o aumento de la presión.

 

Para preservar la selva amazónica se cuenta con dos instrumentos clave, el uso de áreas protegidas y un ordenamiento territorial que vaya acompañado de una adecuada fiscalización.

 

Aproximadamente el 30% de la Amazonia brasileña está bajo alguna denominación de área protegida. Las áreas protegidas han demostrado ser eficientes en la protección de la selva frente al fuego, las consecuencias de los caminos y carreteras y la deforestación. Sin embargo la simple creación de estas áreas no garantiza la sobrevida del ecosistema y de las especies que alberga. Es necesario llevar a cabo una adecuada fiscalización dentro de las áreas.

 

Fuera de las áreas protegidas es clave establecer un ordenamiento territorial, y luego fiscalizar su cumplimiento. El estado de Pará parece haber dado los primeros pasos con el anuncio de grandes áreas protegidas y grandes áreas de manejo forestal. Al igual que con las áreas protegidas, la fiscalización es clave.

 

Hasta ahora la fiscalización ha sido relativamente ineficiente, errática y en muchos casos carente de fondos apropiados. Si bien dentro del gobierno se atribuye la caída en la tasa de deforestación registrada en los últimos años a una mejora en la fiscalización, otros atribuyen la misma a una caída en los factores de presión –la crisis del agro, ausencia de El Niño, etc.

 

Las dificultades para ejercer una adecuada fiscalización en la enormidad de la región amazónica son reconocidas por el gobierno, y en parte sirven de fundamento para la llamada ley de privatización de la Amazonia. La misma ha recibido críticas, muchas de las cuales pasan justamente por la fiscalización del uso que se haga de las concesiones.

 

El 2007 se perfila como un año en que comienzan a materializarse varios procesos clave relacionados con presiones y respuestas a dichas presiones. Por un lado están los planes de desarrollo, la expansión de la frontera agrícola, y por otro lado nuevos instrumentos de control. Puede que los datos que se presenten en septiembre confirmen la alentadora tendencia, pero el aumento de los indicadores relacionados con las presiones obliga a mantenerse alerta y recordar que la conservación de la Amazonia es una lucha de largo plazo.

 

Bibliografia

Barreto, P., Souza, C., Nogueron, R., Anderson, A., y Salomao, R 2006. Human Pressures on the Brazilian Amazon Forests. World Resources Institute.

IRI 2006. Climate Outlook: South America January – June 2007. http://iri.columbia.edu/climate/forecast/net_asmt/2007/dec2006/text/SAmerica.html

Kirby, K., Laurence, W., Albernaz, A., Schroth, G., Fearnside, P., Bergen, S., Venticinque, E., y da Costa, C 2006. The future of deforestation in the Brazilian Amazon. En Futures N 38.

WMO 2006. El Ninho/La Ninha update. http://www.wmo.ch/web/wcp/clips2001/html/ElNino_LaNina_Dec06_E.pdf

 

 

La versión completa de este artículo fue publicada en Revista del Sur Nº 169, enero - febrero de 2007. Esta versión en formato PDF puede descargarse aquí ...

Reproducido en el semanario Peripecias Nº 36 el 21 de febrero de 2007. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente.

 

 

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