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El año 2006 fue testigo de una nueva caída de la tasa de deforestación en la
Amazonia brasileña, confirmando una tendencia iniciada en el 2005. Sin
embargo desde que se lleva registro de la tasa de deforestación han existido
fuertes subidas y bajadas en la misma. Dentro de este marco de oscilaciones
tenemos como resultado que desde 1978 se ha perdido más de medio millón de
kilómetros cuadrados de selva amazónica en Brasil.
El panorama no es demasiado alentador para el resto de los países que
comparten la región Amazónica. Si bien las cifras de deforestación son menos
accesibles o no están actualizadas, datos de años anteriores no ayudan a
presentar un panorama más positivo. La deforestación anual en la Amazonia
peruana rondaba las 150.000 hectáreas en el año 2000. Cifras de la
Superintendencia Forestal y el Proyecto BOLFOR estiman una deforestación de
360.000 hectáreas entre 1993 y 2000.
Cabe entonces señalar que si bien la nueva caída en la tasa de deforestación
en Brasil es un elemento positivo, el ecosistema amazónico sigue estando
bajo fuerte presión. Esta presión no sólo impacta en forma de deforestación,
la calidad del ambiente también se ve afectada en áreas no deforestadas.
Las principales presiones en el proceso deforestador son la apertura de
caminos y carreteras, la extracción de madera, los incendios, la
agricultura, y la ganadería.
La apertura de caminos y carreteras es un importante factor de presión, a
tal punto que un 80% del total de deforestación en la Amazonia se encuentra
a menos de 30 kilómetros de una ruta oficial (Kirby et al. 2006; Barreto et
al 2006). El problema de la deforestación se agrava con la pavimentación de
las rutas. Debido a los fuertes intereses por pavimentar grandes rutas, como
la BR163 que se interna en la Amazonia hasta el puerto de Santarem en el
Amazonas, es de esperar que este factor de presión se incremente en el
futuro.
La extracción de madera es un factor que se manifiesta de diferentes formas
en distintos países. Gran parte de la madera talada en Brasil es para
consumo interno, sin embargo las exportaciones están en franco aumento. En
otros países, como en Ecuador, existe una importante tala selectiva de
especies de alto valor que son exportadas. La extracción ilegal de madera
tiene tasas muy altas en varios países de la región amazónica. Se estima que
el 80% de la madera extraída en Perú es ilegal, la cifra en Brasil llega al
menos al 40%.
El fuego, otro importante factor de presión, está vinculado a zonas
deforestadas, áreas urbanas, y también a prácticas de tala-quema
relacionadas con la agricultura de pequeña escala. Este último factor es muy
importante en Bolivia. El clima juega un papel crucial en la incidencia de
los incendios. Si bien el último año resultó relativamente benigno, existen
expectativas de un fenómeno de El Niño para el 2007 y posibilidad de sequía
para zonas que incluyen la región amazónica (IRI 2006; WMO 2006).
La ganadería y la agricultura son dos factores de presión que se encuentran
fuertemente relacionados. La ganadería es un factor de presión directo mucho
más importante que la agricultura. Existen 6 hectáreas de pastura por cada
hectárea de agricultura en la Amazonia brasileña. Sin embargo, la
agricultura es además un factor de presión directa relativamente importante,
con una superficie aproximada de 2% de la Amazonia brasileña, un factor de
presión indirecta clave. Existe un significativo crecimiento de monocultivos
industriales (principalmente soja) al sur de la Amazonia, principalmente en
el Cerrado. Esto ha llevado a un proceso de “expulsión” o traslado de la
ganadería hacia el norte, dentro de la Amazonia.
Debido al aumento en el consumo de carne a nivel internacional y a las
mejoras fitosanitarias en el rodeo Amazónico, es esperable que la alta
rentabilidad de la ganadería en la Amazonia se mantenga y con ello su
presión sobre la Amazonia. En cuanto a la agricultura, el aumento esperado
de los precios de los granos para el 2007 hace pensar en una continuación o
aumento de la presión.
Para preservar la selva amazónica se cuenta con dos instrumentos clave, el
uso de áreas protegidas y un ordenamiento territorial que vaya acompañado de
una adecuada fiscalización.
Aproximadamente el 30% de la Amazonia brasileña está bajo alguna
denominación de área protegida. Las áreas protegidas han demostrado ser
eficientes en la protección de la selva frente al fuego, las consecuencias
de los caminos y carreteras y la deforestación. Sin embargo la simple
creación de estas áreas no garantiza la sobrevida del ecosistema y de las
especies que alberga. Es necesario llevar a cabo una adecuada fiscalización
dentro de las áreas.
Fuera de las áreas protegidas es clave establecer un ordenamiento
territorial, y luego fiscalizar su cumplimiento. El estado de Pará parece
haber dado los primeros pasos con el anuncio de grandes áreas protegidas y
grandes áreas de manejo forestal. Al igual que con las áreas protegidas, la
fiscalización es clave.
Hasta ahora la fiscalización ha sido relativamente ineficiente, errática y
en muchos casos carente de fondos apropiados. Si bien dentro del gobierno se
atribuye la caída en la tasa de deforestación registrada en los últimos años
a una mejora en la fiscalización, otros atribuyen la misma a una caída en
los factores de presión –la crisis del agro, ausencia de El Niño, etc.
Las dificultades para ejercer una adecuada fiscalización en la enormidad de
la región amazónica son reconocidas por el gobierno, y en parte sirven de
fundamento para la llamada ley de privatización de la Amazonia. La misma ha
recibido críticas, muchas de las cuales pasan justamente por la
fiscalización del uso que se haga de las concesiones.
El 2007 se perfila como un año en que comienzan a materializarse varios
procesos clave relacionados con presiones y respuestas a dichas presiones.
Por un lado están los planes de desarrollo, la expansión de la frontera
agrícola, y por otro lado nuevos instrumentos de control. Puede que los
datos que se presenten en septiembre confirmen la alentadora tendencia, pero
el aumento de los indicadores relacionados con las presiones obliga a
mantenerse alerta y recordar que la conservación de la Amazonia es una lucha
de largo plazo.
Bibliografia
Barreto, P., Souza, C., Nogueron,
R., Anderson, A., y Salomao, R 2006. Human Pressures on the Brazilian
Amazon Forests. World Resources Institute.
IRI 2006. Climate Outlook: South
America January – June 2007.
http://iri.columbia.edu/climate/forecast/net_asmt/2007/dec2006/text/SAmerica.html
Kirby, K., Laurence, W., Albernaz,
A., Schroth, G., Fearnside, P., Bergen, S., Venticinque, E., y da Costa, C
2006. The future of deforestation in the Brazilian Amazon. En Futures N 38.
WMO 2006. El Ninho/La Ninha update.
http://www.wmo.ch/web/wcp/clips2001/html/ElNino_LaNina_Dec06_E.pdf
La versión completa de este artículo fue publicada en
Revista del Sur Nº 169, enero -
febrero de 2007. Esta versión en formato PDF puede descargarse
aquí ...
Reproducido en el semanario Peripecias Nº
36 el 21 de
febrero de 2007. Se permite la reproducción del
artículo siempre que se cite la fuente.
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