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Recientes estudios en el campo de la epigenética llegan a preocupantes
conclusiones para las futuras generaciones. Nuestros hijos, nietos,
bisnietos y varias generaciones más no sólo heredaran un planeta más
contaminado, también les transmitiremos, vía epigenética y parcialmente como
consecuencia de nuestra exposición a químicos industriales, una mayor
exposición a varias enfermedades. Investigadores de la Agencia de Protección
Ambiental de los EEUU (EPA por su sigla en inglés) señalan que estos
resultados cambiarán la forma en que se mira este tipo de productos
químicos, pero fundamentalmente estos resultados nos alertan acerca de la
vital importancia de preservar nuestro ambiente libre de contaminación.
La epigenética puede ser considerada como un “puente entre las influencias
genéticas y ambientales”. La epigenética se refiere a los cambios
reversibles de ADN que hace que unos genes se expresen o no dependiendo de
condiciones exteriores. La herencia epigenética se refiere a la transmisión
de información epigenética que modula la expresión de los genes sin alterar
la secuencia de ADN. Estos cambios pueden ser espontáneos o en respuesta a
cambios ambientales, o en respuesta a la presencia de un alelo, incluso si
estos factores no están presentes en futuras generaciones. En términos
sencillos, dos ADN idénticos pueden llevar a distintos comportamientos
dependiendo de cuales genes se “activan” y cuales no, este comportamiento de
los genes es lo que estudia la epigenética.
En junio de 2005 la revista Science publicó los resultados de un
estudio acerca de los efectos que tienen algunos fungicidas y pesticidas en
ratas (1). Estos químicos son utilizados normalmente en la actualidad –el
fungicida en la industria del vino y el pesticida es utilizado como
sustituto del DDT–. Los dos químicos causaron problemas de fertilidad en
ratas macho en cuatro generaciones (máximo estudiado) luego de aplicado el
químico. Comentarios en la prestigiosa revista Science mencionan la
posible conexión entre estos resultados y la creciente disminución a escala
mundial del número de espermatozoides en los hombres.
El experimento, realizado en el centro de biología reproductiva de la
Universidad de Washington, consistió en inyectarle los químicos a ratas
embarazadas. Todos los machos nacidos tuvieron problemas de fertilidad,
desde bajo número de espermas hasta baja movilidad y un 15% de infertilidad
total. A pesar de que el código genético permaneció inalterado, debido a
reacciones epigenéticas que suprimieron genes de fertilidad, el problema
igual fue hereditario y se transfirió la información a otras generaciones.
La transmisión de enfermedades a futuras generaciones no es una novedad. La
radiación por ejemplo puede mutar las células incrementando el riesgo de
contraer cáncer en descendientes de las personas expuestas. Sin embargo,
sólo un muy pequeño porcentaje de descendientes se ve afectado y el riesgo
disminuye con cada generación. En el estudio realizado, los cambios en la
fertilidad afectaron a casi todos los descendientes machos de la madre
tratada. La diferencia se da en que los cambios no se dan a nivel genético
sino epigenético.
Para entender el epigenoma es bueno imaginarlo como el órgano sensor de la
célula. Dependiendo de la información que recaba ese órgano sensor los genes
pueden “activarse” o “desactivarse”. La epigenética actúa como intermediario
del ambiente con la genética, lo hace interpretando hormonas, niveles de
nutrición, señales eléctricas, etc. que hacen que la célula responda en
forma apropiada a ciertos cambios.
La epigenética explica por qué gemelos idénticos desarrollan patologías
diferentes y por qué los nietos y bisnietos de mujeres embarazadas que
sufrieron de malnutrición aún hoy nacen con problemas de peso. Estos avances
en la investigación de la epigenética llegan en una era en que muchísimos
recursos están destinados a la investigación para diagnóstico y cura a nivel
genético.
La epigenética está demostrando que las alteraciones a nivel epigenético son
tanto o más importantes que aquellas producidas a nivel genético. No sólo la
epigenética puede ser heredada sino que además estudios muestran que esto
sucede por varias generaciones. Además, la epigenética no sólo ha servido
para explicar tipos de cáncer sino también enfermedades cardiovasculares,
neurológicas, auto inmunes, de diabetes, y al decir del reconocido oncólogo
español Manel Esteller “Parece que todas las enfermedades se deben a
alteraciones genéticas y epigenéticas” (2).
La relevancia que va tomando la epigenética debería ir de la mano con un
incremento de la atención en la polución ambiental. El estudio publicado en
Science demostró que dos químicos comúnmente utilizados pueden
producir alteraciones que se heredan en casi todos los descendientes de
hasta cuatro generaciones, y posiblemente en más, ya que tres generaciones
fue el límite del estudio.
Informes recientes muestran la presencia de cientos de químicos en el
cordón umbilical y en el feto. Desconocemos casi completamente los efectos
de esos químicos a nivel epigenético. ¿Qué efectos, por ejemplo, tendrá en
los niños nacidos en el año 2070 el aumento en los niveles de mercurio que
reciben hoy en día los fetos en varios países industrializados?
La respuesta a esa clase de preguntas es prácticamente imposible de obtener,
por ende el principio precautorio debería regir cada vez más las decisiones
del Estado en cuanto a protección ambiental se trata. ¿Es válido permitir
una industria contaminante porque la población local percibe la creación de
empleos como un riesgo necesario? ¿Cómo determinamos la intención de
compartir el riesgo por parte de generaciones futuras? Son estas preguntas
comunes de la ética ambiental que a la luz de estos nuevos descubrimientos
deberán discutirse más seriamente.
Referencias:
(1) Anway, M; Cupp, A; Uzumcu, M; Skinner, M 2005. Epigenetic
Transgenerational Actions of Endocrine Disruptors and Male Fertility Science
3 June 2005: Vol. 308. no. 5727, pp. 1466 – 1469.
(2) Entrevista a El oncólogo Manel Esteller. Publicada en El Pais de Madrid
18-10-2005
(3) Fotografia en http://www.biox.cn/content/20060111/41607.htm.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 40 el
21 de marzo 2007. Se permite la
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