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P. Visca es analista de información en CLAES (Centro
Latino Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo Economía
Ecología Equidad).
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El 29 de mayo se realizó en Montevideo el lanzamiento del publicitado libro
del ex vicepresidente de EE.UU., Al Gore. La salida del texto se ubica a
pocos meses de haberse estrenado la película que lleva el mismo nombre;
dicha realización, basada en una serie de conferencias del ex
vicepresidente, se convirtió en un éxito de taquilla a nivel mundial. El
libro apunta en la misma dirección que la película: informar de una manera
clara y entendible sobre la gravísima situación ambiental que el planeta
está viviendo a consecuencia de la acción humana, en especial la de las
últimas décadas.
Ni siquiera los países pobres tendrían derecho a producir emisiones
El sociólogo y especialista en cambio climático Gerardo Honty abrió el panel
de oradores que también contó con la presencia del vicepresidente de la
República Oriental del Uruguay, Rodolfo Nin Novoa. El sociólogo,
perteneciente a CEUTA (Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas) e
investigador asociado de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social),
destacó algunos puntos clave del libro, además de hacer varias apreciaciones
sobre la situación particular de Uruguay en el terreno ambiental.
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Gerardo Honty y Rodolfo Nin Novoa. |
Mencionó algunas de las verdades que se desprenden de esta investigación del
político estadounidense: la primera de ellas es el alarmante aumento de las
temperaturas que se registrará en el corto plazo en la Tierra. La
consecuencia más obvia y predecible del calentamiento global es justamente
el incremento de la temperatura media. En segundo lugar, las precipitaciones
están aumentando tal como viene siendo advertido desde hace años por los
expertos; en varias zonas del planeta ya pueden encontrarse muestras de
esto. En tercer lugar, el especialista consideró los deshielos: tanto los
polos como los glaciares de montaña están sufriendo año tras año la baja en
el nivel del hielo. Las consecuencias de este factor son varias y muy
graves: por ejemplo la escasez de agua potable que desciende de las montañas
o el aumento del nivel del mar derivado del derretimiento de los hielos
polares.
Respecto a la discusión sobre si somos o no los humanos, a través de
nuestras emisiones de dióxido de carbono, los causantes de estos desajustes,
Honty toma algunos datos determinantes del libro de Gore: el estudio
realizado en el documento toma la evolución de 600 mil años de emisiones de
tal sustancia y se encuentra que nunca se habían superado las 300 partes por
millón de volumen. ¡Actualmente estamos en 380! Seguidamente Honty presentó
la evolución de dichas emisiones junto con la de las temperaturas: se
observa que las temperaturas siguen una trayectoria similar a la de tales
emisiones. Estos datos confirmarían que efectivamente es la actividad humana
la que está detrás del incremento inminente de las temperaturas.
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Otro de los factores rescatados por el panelista se refiere a la poca
disciplina de los países a la hora de seguir las normas internacionales en
la materia. El ejemplo del Protocolo de Kyoto es uno de los más
representativos. Si bien este acuerdo es relativamente conocido por la
opinión pública, y (supuestamente) se encuentra en la agenda de muchos
gobiernos, los resultados de su puesta en práctica son, hasta ahora, por lo
menos desalentadores. El protocolo se firmó en 1997, y en ese momento los
países firmantes se comprometieron a reducir en promedio un 5% sus
emisiones; en 2004 todavía seguían aumentando dichas emisiones, mostrando
que los países industrializados, los principales responsables de tales
emisiones, no tuvieron hasta ahora, en general, la voluntad de reducir su
cuota de emisiones.
Continuando con las emisiones, Honty, que también es especialista en temas
energéticos, recordó que China ya ha superado a los EE.UU. en sus emisiones.
Pero esto es en términos absolutos; en términos relativos el país más
poblado del mundo aparece como menos malo que muchos otros, ya que cuenta
con un quinto de la población mundial. Otro factor a tomar en cuenta es que
el efecto invernadero no es el resultado de lo que ocurre hoy, sino es el
resultado del acumulado histórico de las emisiones en el mundo, lo que
relativiza a su vez la medición y la importancia de las emisiones “per
cápita”. Un ejemplo de esto es lo que ocurre en América Latina: actualmente
nuestra región es responsable del 8% de las emisiones, pero si miramos a
través del tiempo, Latinoamérica estaría muy por debajo del 1%, es decir que
casi no tiene responsabilidad de la contaminación derivada de las emisiones.
Lo importante es que se ha llegado a un grado tal de fragilidad ambiental y
avance en las consecuencias del cambio climático que ya ni si quiera
aquellos que históricamente contaminaron poco tendrían derecho a contaminar.
Según los cálculos, todos deberíamos estar emitiendo por debajo de la media
mundial.
Respecto al Uruguay, Honty puntualizó algunas cuestiones interesantes. Por
ejemplo, que el principal contribuyente del país al efecto invernadero es la
actividad agropecuaria. Puede resultar llamativo para algunos que no sea el
sector energético, sino la principal producción del país, la que resulte
como primer factor productor de emisiones. Después de esta revelación
resulta curioso que, a pesar de lo anterior, dos tercios de la matriz
energética del Uruguay sea de hidrocarburos, y se espera que este porcentaje
vaya en aumento.
El cambio climático es un problema moral
Por su parte, en su intervención, el vicepresidente Nin sostuvo que el
cambio climático puede verse desde distintos puntos de vista, como un asunto
político, económico o científico, pero que principalmente se trata de un
problema ético y moral. Como se afectará más a las futuras generaciones que
a las presentes, es lo que lo torna principalmente un asunto ético. Se
relaciona también con la distribución de la energía, de los recursos
naturales en el mundo y por lo tanto con la presión sobre tales recursos.
El parlamentario destacó tres cuestiones fundamentales que coadyuvan a la
mencionada presión sobre los recursos naturales y han cambiado la relación
entre la humanidad y La Tierra: la primera es el aumento de la población. En
el año 1800 había solo una ciudad en el mundo con más de un millón de
habitantes; actualmente hay 236 ciudades que tienen esa característica. Y
existen más de 10 megaciudades que cuentan con más de 10 millones de
personas. El segundo factor es la revolución científica y tecnológica: esta
revolución ha contribuido con progresos impresionantes en diversas áreas del
conocimiento pero también ha provocado efectos secundarios no previstos. Y
tercero y más importante a juicio del panelista es nuestra forma de pensar
sobre la crisis climática, ya que el ser humano tiene la debilidad de no
tener la autocrítica suficiente como para reconocer los problemas que
tenemos o los que vendrán a consecuencia de nuestras acciones.
A pesar de todo lo anterior, de las críticas a la actuación de los países y
comportamiento de las sociedades en general, ambos panelistas rescataron la
posibilidad de cambiar el rumbo del planeta. El hecho de que este tipo de
información se disemine y llegue a la mayor cantidad posible de ciudadanos
hace que más y más personas tomemos conciencia de un problema tan serio como
es la sostenibilidad de la vida en el planeta. Podemos verlo como un llamado
de atención que tiene al mismo tiempo un llamado a la esperanza. Es posible
que todavía estemos a tiempo de revertir los efectos para que futuras
generaciones puedan disfrutar de una vida sana en el planeta.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 50 el
30 de mayo de 2007.
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