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E. Martínez integra la organización ecuatoriana
Acción Ecológica
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Ecuador ha vivido gran parte de su historia buscando a ciegas la
modernización, el desarrollo, las divisas, los préstamos… y sin llegar a
encontrarlo lo que encontró en el camino de esta búsqueda fue la destrucción
de ecosistemas incomparables, la desaparición de culturas indígenas y la
marginación de una población arrastrada por esperanzas que nunca se
cumplieron. Somos el experimento fallido de las diferentes políticas del
Banco Mundial y FMI. Tras el primer boom petrolero de la Texaco y el segundo
boom, como se proclamó la construcción del OCP, la Amazonía ecuatoriana ha
quedado convertida en un inmenso jardín de escombros, sobre el que se cierne
un tercer boom petrolero, el ITT, con las mismas promesas de los dos
anteriores, puestos de trabajo, recursos para combatir la pobreza,
educación,… como si después de 40 años no supiéramos ya que a más petróleo
acompaña más pobreza, que a más explotación se genera más dependencia y que
a más inversión petrolera se genera mayor destrucción y muerte.
Si políticos y petroleros levantaran la vista del subsuelo verían que la
Amazonía ecuatoriana es una de las zonas más ricas en términos de agua y
biodiversidad. Estamos en el nacimiento, en las fuentes de agua dulce de la
cuenca más importan del planeta. Poseemos además acuíferos importantes, los
segundos más caudalosos del continente y a pesar de tener solamente el 1,9%
de la Cuenca Amazónica, su diversidad y endemismo son sorprendentes. Todos
nos sentimos orgullosos de Jefferson Pérez cuando bate sus records y levanta
a Ecuador al cajón más alto del podio, sin embargo poseyendo en el Yasuní
varios records mundiales en términos de diversidad de anfibios, aves,
reptiles, mamíferos, primates, plantas e insectos y siendo nuestra Amazonía
el origen de algunas de las variedades de cacao, yuca, camote, papa china, o
de frutas como la papaya, la chirimoya y otras…
En esta Amazonía donde están concentrados los principales yacimientos de
petróleo del país, con reservas posibles de 3.500 a 5.000 millones de
barriles, ya se han concesionado a esta actividad 5 millones de hectáreas,
de las cuales 4,3 millones están en manos de empresas extranjeras.
La extracción de petróleo destruye tanto la biodiversidad como el agua. Esta
actividad provoca contaminación, con derrames diarios y descargas rutinarias
de tóxicos. De cada 4 barriles extraídos, 3 corresponden a aguas tóxicas y
la situación en muchos campos es peor, por ejemplo en el campo de Repsol,
localizado dentro del parque nacional Yasuní, la relación es de 9 a 1.
Además de la contaminación esta actividad genera concentración de la riqueza
y extensión de la marginación. Si comparamos los indicadores sociales en el
país, por regiones y provincias petroleras nos encontraremos con verdaderas
sorpresas en las provincias amazónicas petroleras. Los índices de pobreza
son mayores, con 84,2% en Sucumbíos y 80,2% en Orellana, frente al 55%
nacional (SIISE, 2001). Sucumbíos cuenta con una tasa de 27% de
alcantarillado y 19% en Orellana, frente al 48% del país. El 14% de la
población cuenta con agua entubada en Sucumbíos y el 13% en Orellana, frente
al 48% nacional (SIISE, 2001).
Cuando el presidente Correa visitó la zona petrolera acusó a la petrolera
estadounidense Texaco de cometer un "crimen de lesa humanidad", al
contaminar amplias zonas de la selva amazónica de este país. El jefe de
Estado dijo, incluso, que analizará la posibilidad de abrir un juicio contra
Texaco por esa causa, aunque recordó que son 30.000 indígenas y colonos de
la Amazonía ecuatoriana los que impulsan un proceso contra la petrolera en
la Corte Superior de Justicia de Nueva Loja, la capital de la provincia de
Sucumbíos. "No nos engañemos. Aquí ha habido un crimen de lesa humanidad y,
es más, habría que analizar la posibilidad de instaurar un juicio en ese
sentido", señaló Correa durante una rueda de prensa en Nueva Loja. [1]
En el Yasuní se enfrenta la misma decisión, pero esta vez informada.
Queremos empezar un nuevo holocausto en la selva? . El Presidente Correa ha
planteado como la primera opción el dejar “el crudo represado en tierra, a
fin de no afectar un área de extraordinaria biodiversidad y no poner en
riesgo la existencia de varios pueblos en aislamiento voluntario o pueblos
no contactados” esta opción afirmó “será considerada siempre y cuando la
comunidad internacional entregue al menos la mitad de los recursos que se
generarían si se opta por la explotación de petróleo, recursos que requiere
la economía ecuatoriana para su desarrollo”. [2]
En el Yasuní se juega una batalla trascendental, o se repite la historia del
norte ecuatoriano y el tercer boom petrolero acaba con los restos de lo que
nos queda de amazonía o realizamos un giro fundamental hacia un nuevo modelo
pos petrolero, respetuoso de la vida, donde el viento nos permita sentirnos
orgullosos de la bandera desplegada y que será sin duda un verdadero
estallido a nivel mundial, pues aún quienes no quieran tomar acciones para
evitar los problemas globales, reconocerán que la defensa de la vida se
puede hacer de mejor manera.
[1]
Agencia EFE. Nueva Loja (Ecuador), 27 abril 2007.
[2] Ministerio de Energía, Boletín de Prensa, 1º de abril, 2007.
Publicado originalmente el 10 de junio de 2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 52 el
13 de junio de 2007. Se
reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.
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