Peripecias Nº 76 - 5 de diciembre de 2007

AMBIENTE

 

Leonardo Boff

 

“El planeta Tierra es ahora el planeta favela”

 

 

Paola Visca

 

 

 

P. Visca es analista de información en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo Economía Ecología Equidad).

 

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El reconocido teólogo y profesor Leonardo Boff advirtió sobre la urgencia del problema ambiental en nuestro planeta, los fenómenos que han llevado y están llevando a la humanidad a un punto insustentable, pero al mismo tiempo recalcó la oportunidad de poder cambiar el rumbo, con la esperanza de modificar el destino de nuestro planeta.

 

La intervención de Leonardo Boff se realizó en el marco del V Encuentro Cultivando Agua Buena [*] en la ciudad de Puerto Iguazú, el 22 de noviembre. En dicha presentación, Boff comenzó recordando que los científicos han reconocido recientemente que se ha llegado a un límite en el cual no se puede parar la rueda, todo lo que se puede hacer es bajar la velocidad. La Tierra ha cambiado, es vulnerable y tenemos que asumirlo: nuestro planeta ha perdido la capacidad de autorregularse.

 

Su disertación continuó con un análisis crítico: ¿qué hicimos para llegar hasta acá? ¿Qué solución hemos dado a los problemas del pasado que han hecho que actualmente sean amenazas? Es un proceso que se ha globalizado, en realidad es el proceso de “occidentalización”: hábitos culturales, políticas, modos de producción, etc. se han universalizado, pasando por encima de valores sociales y culturales. Ha habido una hamburguerización del mundo que terminará con la especie humana. Ese proceso civilizatorio que se propuso en el siglo XVI (explotar ilimitadamente los recursos de la Tierra) nos ha llevado a un punto sin retorno.

 

A juicio del profesor, en la actualidad todos los países tienen que probar que están creciendo año tras año, y puso como ejemplo al Programa de Aceleración del Crecimiento de Brasil (PAC) llevado adelante por Lula. Sostuvo que seguir por este camino equivaldría al suicidio de la especie humana; pero esta muerte no significaría la desaparición de toda la vida en la Tierra, ya que el 95% de las especies sobre la faz del planeta lo constituyen bacterias, virus, etc. Ellos, al igual que la Tierra, continuarían la vida pero sin el hombre. Lo primero que hay que poner en tela de juicio es, entonces, la propia cultura occidental, desde Grecia, Platón, Aristóteles.

 

El profesor recordó que el eje básico de nuestra cultura es la voluntad de poder: la dominación, y esta sobre la Tierra. Ese modelo, paradigma civilizatorio, se ha traducido en la “tecnociencia”. Esa racionalidad tiene una desventaja: hemos adelantado tanto en la intervención que hemos cambiado la física-química de la Tierra; esta ha perdido su equilibrio. El hombre ha creado las ciudades, el 70% de la población mundial vive actualmente en ellas, y esto es un proceso voluntario del hombre, no natural. Así, el planeta Tierra es ahora el “planeta favela”, donde 78% de la humanidad vive en la miseria.

 

Resaltó que no tenemos tiempo para engañarnos: tenemos que hacer algo ya. No podemos esperar a que los científicos se pongan de acuerdo. Tenemos que buscar el punto a partir del cual los seres humanos tienen que relacionarse entre sí. Refundar la ética, la metafísica (la visión del mundo que tenemos), refundar la espiritualidad (en términos de valores y no necesariamente de acuerdo a religiones).

 

Luego de esta reflexión el escritor puso el énfasis en la esencia misma del ser humano, como única herramienta para poder revertir el proceso de autoeliminación que estamos experimentando. Y se preguntó: ¿cuál es la estructura básica del ser humano? La capacidad de sentir, prosiguió. En la evolución de las especies, es con los mamíferos que comienza la sensibilidad, el sentimiento. Esta es la dimensión fundamental de la persona. La inteligencia emocional se refiere a que la primera reacción humana es sentimental, y luego aparece lo racional. La esencia no es la razón, la creatividad o la libertad. La esencia es el cuidado. Esa es la precondición necesaria para que la persona luego pueda elegir. El cuidado es la esencia de lo humano. Enfatizó que hoy la ética es cuidar la casa común a partir del amor, sino seremos víctimas de nuestro propio atropello.

 

Admitir que tres personas en el mundo tengan mayor renta que 48 países juntos, o que 20% de la población mundial consuma el 80% de bienes y servicios es inhumanidad, barbarie, no es civilización. Esto llevará a la destrucción, mientras que la reconstrucción se hace desde la cordialidad. Si no lo hacemos, continuó Boff, no merecemos vivir en este planeta. La Tierra expulsa a los que destruyen a los demás. Es buena, pero puede ser muy cruel. La realidad es compleja, y la ley fundamental es la imponderabilidad. Frente a esto, una posibilidad es nuestra autodestrucción, pero otra puede ser otra percepción y/o estado de conciencia donde otro paradigma puede surgir.

 

A pesar de este brutal baño de realidad, el popular teólogo culminó su discurso con una reflexión positiva y esperanzadora sobre el asunto: la historia de la especie humana puede dar el salto. No estamos de cara a una tragedia, sino a una crisis: y esta hace que tengamos una oportunidad, y la podamos superar.

 

 

Nota:

 

[*] El Programa Cultivando Agua Buena fue creado en 2003 por Itaipú Binacional y tiene 18 programas, 70 proyectos y 108 acciones de responsabilidad socioambiental en la cuenca hidrográfica del Paraná III.

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 76 el 5 de diciembre de 2007. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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