|
 |
|
|
P. Visca es analista de información en CLAES (Centro
Latino Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo Economía
Ecología Equidad).
¿Desea comentar
este texto? Si es así complete el formulario de comentarios -
seguir
...
|
|
|
|
 |
|
|
|
El reconocido teólogo y profesor Leonardo Boff advirtió sobre la urgencia
del problema ambiental en nuestro planeta, los fenómenos que han llevado y
están llevando a la humanidad a un punto insustentable, pero al mismo tiempo
recalcó la oportunidad de poder cambiar el rumbo, con la esperanza de
modificar el destino de nuestro planeta.
La intervención de Leonardo Boff se realizó en el marco del V Encuentro
Cultivando Agua Buena [*] en la ciudad de Puerto Iguazú, el 22 de noviembre. En
dicha presentación, Boff comenzó recordando que los científicos han
reconocido recientemente que se ha llegado a un límite en el cual no se
puede parar la rueda, todo lo que se puede hacer es bajar la velocidad. La
Tierra ha cambiado, es vulnerable y tenemos que asumirlo: nuestro planeta ha
perdido la capacidad de autorregularse.
Su disertación continuó con un análisis crítico: ¿qué hicimos para llegar
hasta acá? ¿Qué solución hemos dado a los problemas del pasado que han hecho
que actualmente sean amenazas? Es un proceso que se ha globalizado, en
realidad es el proceso de “occidentalización”: hábitos culturales,
políticas, modos de producción, etc. se han universalizado, pasando por
encima de valores sociales y culturales. Ha habido una hamburguerización
del mundo que terminará con la especie humana. Ese proceso civilizatorio que
se propuso en el siglo XVI (explotar ilimitadamente los recursos de la
Tierra) nos ha llevado a un punto sin retorno.
A juicio del profesor, en la actualidad todos los países tienen que probar
que están creciendo año tras año, y puso como ejemplo al Programa de
Aceleración del Crecimiento de Brasil (PAC) llevado adelante por Lula.
Sostuvo que seguir por este camino equivaldría al suicidio de la especie
humana; pero esta muerte no significaría la desaparición de toda la vida en
la Tierra, ya que el 95% de las especies sobre la faz del planeta lo
constituyen bacterias, virus, etc. Ellos, al igual que la Tierra,
continuarían la vida pero sin el hombre. Lo primero que hay que poner en
tela de juicio es, entonces, la propia cultura occidental, desde Grecia,
Platón, Aristóteles.
El profesor recordó que el eje básico de nuestra cultura es la voluntad de
poder: la dominación, y esta sobre la Tierra. Ese modelo, paradigma
civilizatorio, se ha traducido en la “tecnociencia”. Esa racionalidad tiene
una desventaja: hemos adelantado tanto en la intervención que hemos cambiado
la física-química de la Tierra; esta ha perdido su equilibrio. El hombre ha
creado las ciudades, el 70% de la población mundial vive actualmente en
ellas, y esto es un proceso voluntario del hombre, no natural. Así, el
planeta Tierra es ahora el “planeta favela”, donde 78% de la
humanidad vive en la miseria.
Resaltó que no tenemos tiempo para engañarnos: tenemos que hacer algo ya. No
podemos esperar a que los científicos se pongan de acuerdo. Tenemos que
buscar el punto a partir del cual los seres humanos tienen que relacionarse
entre sí. Refundar la ética, la metafísica (la visión del mundo que
tenemos), refundar la espiritualidad (en términos de valores y no
necesariamente de acuerdo a religiones).
Luego de esta reflexión el escritor puso el énfasis en la esencia misma del
ser humano, como única herramienta para poder revertir el proceso de
autoeliminación que estamos experimentando. Y se preguntó: ¿cuál es la
estructura básica del ser humano? La capacidad de sentir, prosiguió. En la
evolución de las especies, es con los mamíferos que comienza la
sensibilidad, el sentimiento. Esta es la dimensión fundamental de la
persona. La inteligencia emocional se refiere a que la primera reacción
humana es sentimental, y luego aparece lo racional. La esencia no es la
razón, la creatividad o la libertad. La esencia es el cuidado. Esa es la
precondición necesaria para que la persona luego pueda elegir. El cuidado es
la esencia de lo humano. Enfatizó que hoy la ética es cuidar la casa común a
partir del amor, sino seremos víctimas de nuestro propio atropello.
Admitir que tres personas en el mundo tengan mayor renta que 48 países
juntos, o que 20% de la población mundial consuma el 80% de bienes y
servicios es inhumanidad, barbarie, no es civilización. Esto llevará a la
destrucción, mientras que la reconstrucción se hace desde la cordialidad. Si
no lo hacemos, continuó Boff, no merecemos vivir en este planeta. La Tierra
expulsa a los que destruyen a los demás. Es buena, pero puede ser muy cruel.
La realidad es compleja, y la ley fundamental es la imponderabilidad. Frente
a esto, una posibilidad es nuestra autodestrucción, pero otra puede ser otra
percepción y/o estado de conciencia donde otro paradigma puede surgir.
A pesar de este brutal baño de realidad, el popular teólogo culminó su
discurso con una reflexión positiva y esperanzadora sobre el asunto: la
historia de la especie humana puede dar el salto. No estamos de cara a una
tragedia, sino a una crisis: y esta hace que tengamos una oportunidad, y la
podamos superar.
Nota:
[*]
El Programa Cultivando Agua Buena fue creado en 2003 por Itaipú Binacional y
tiene 18 programas, 70 proyectos y 108 acciones de responsabilidad
socioambiental en la cuenca hidrográfica del Paraná III.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 76 el
5 de diciembre de 2007.
Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente.
Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.
|