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Sigue la fiebre del biodiesel. Para entender como está funcionando
actualmente este negocio, resulta muy ilustrativa la nota de
La Nación sobre el tema. Eso sí, hay que seguirla cuidadosamente, para
captar donde está la "joda". Les pego primero los párrafos más
importantes...
El furor por los biocombustibles ya es una realidad palpable en el país, al
menos en lo relacionado con el biodiesel. Ocho
plantas, que sumaron una inversión de US$ 110 millones, ya cuentan con la
habilitación de la Secretaría de Energía de la Nación para operar y otras
cinco –que demandarán una inversión de 187 millones–
se inaugurarán durante los próximos meses. Esto, sin contar los últimos
anuncios.
En total son casi US$ 300 millones de inversión que ya comenzaron a generar
ingresos. En 2007, la Argentina exportó biodiesel por
US$ 66,3 millones, con un crecimiento del 1364% respecto de 2006, cuando se
exportó por 4,5 millones, según un relevamiento de IES Consultores. El salto
se debe sobre todo a la puesta en marcha de estas industrias.
En conjunto, estas 13 plantas tendrán una capacidad de producción de 1,6
millones de toneladas anuales de biodiesel, volumen
de que se alcanzaría a mediados de 2008. Salvo pocas excepciones, la mayor
parte de esta naciente industria forma parte del polo aceitero del Gran
Rosario, a la vera del río Paraná.
"Hay que sumar US$ 900 millones para el desarrollo de una capacidad
instalada de 1,2 millones de toneladas anuales de producción de etanol
anhidro de cereales con destino a la exportación [los anteproyectos de Cía.
Azucarera Los Balcanes, San Martín del Tabacal, Arcor, Adeco Agropecuaria,
Green Pampas, Grupo San José, Grupo Cartellone, Los Grobo Agropecuaria y
Bioetanol Río Cuarto, entre otros], la ampliación de destilerías de alcohol
de caña y la instalación de una planta de deshidratación de etanol de caña
en Santiago del Estero; en este último caso destinada a abastecer el mercado
interno", detalló Claudio Molina, director ejecutivo de la AABH.
Hasta ahora, la exportación de biodiesel paga un 5%
de retenciones y tiene un 2,5% de reintegro. Entre los industriales existe
el temor de que el Gobierno eleve ese tributo para acercarlo a lo que paga
el aceite de soja, que con el último incremento quedó en el 32% de
retenciones. La tonelada de biodiesel cotiza
actualmente por encima de los US$ 800, pero aún está por debajo del aceite
de soja, que tiene un valor de 850.
"Para nuestro país, esto representa un escenario ideal para incorporar más
innovación al campo y sumar así más tecnología, empleos y valor agregado a
la actividad agropecuaria en la Argentina", afirmó Kaufman.
¿Encontraron la contradicción? Hablan de un gran
aumento de las exportaciones, de las posibilidades que brinda para generar
valor agregado, pero... si miran bien, ¡¡el insumo
vale más que el producto final! La nota dice "La tonelada de biodiesel
cotiza actualmente por encima de los US$ 800, pero aún está por debajo del
aceite de soja, que tiene un valor de 850". Y para hacer una tonelada de
biodiesel, se necesitan, en las estimaciones más optimistas, una tonelada de
aceite de soja. Entonces por cada tonelada de biodiesel a algo más de 800
dólares que exportamos estamos dejando de exportar una tonelada de aceite
que vale 850 dólares. ¿Se entiende? A los precios
relativos actuales, el biodiesel produce una caída de las exportaciones del
país!
Pero cómo hacen las empresas para ganar dinero si compran un insumo a 850,
le suman algunos pocos costos y después venden a poco más de 800? La
respuesta es obvia: están subsidiados. ¿En qué
consiste el subsidio? El diferencial de retenciones, que ahora alcanza cerca
de 30 puntos porcentuales, es un subsidio implícito. Como el grano de soja
tiene retenciones, vende su producción en el mercado interno a un precio más
bajo del internacional, casi un tercio más barato. Si el productor de
biodiesel pagara igual cantidad de dólares de retenciones que las que se
ahorra comprando el grano más barato, entonces la guita que pierde el
productor iría a las manos de las arcas del Estado. Pero, como dijimos, el
biodiesel al ser exportado no paga 35% de retenciones, sino 2,5%. Qué pasa
entonces con toda la otra guita que le dejó de pagar al productor primario y
no le llega al Estado? Se la queda.
Este subsidio que reciben los productores de biodiesel de soja supera
ampliamente los 100 millones de pesos por cada grande
[de 200.000 toneladas] que se inaugura. Repito: son más de 100 millones de
pesos para cada empresa que pone una planta grande de biodiesel.
¿Cuáles son las empresas que están poniendo? Dreyfus,
Vicentin, Cargill, Molinos, Aceitera General Deheza, Eurnekian, entre otros.
El panorama completo entonces queda configurado por un sistema de
retenciones diferenciales que generan una fuerte transferencia de ingresos
de los productores rurales a las grandes empresas que controlan la industria
aceitera, en gran parte multinacionales.
¿Por qué cuando el agro se quejaba que la suba de las
retenciones perjudicaba a los pequeños productores no se quejaba de esta
transferencia de ingresos a las grandes empresas? ¿Por
qué Huergo no dice nada del subsidio que los productores rurales le están
pagando a Cargill y compañía? ¿Y para qué carajo
sirve la ley de biocombustibles que dice apuntar a las pymes si los
subsidios los reciben principalmente las grandes empresas? ¿Qué
opinan de esto El Abuelo y Mariano? ¿No es que la
agroindustria se desarrolla por las ventajas comparativas? ¿Para
qué le dan semejantes subsidios entonces?
¡Ni se te ocurra decir "industria naciente"!
¿De qué valor agregado habla Accenture si el producto
final vale menos que los insumos? ¿Por qué todo el
mundo se queja de los subsidios a los colectivos que favorecen a los
sectores populares y nadie habla de los subsidios a las grandes aceiteras?
¡Cuántas preguntas queridos amigos! Por suerte no
hace falta que diga más, ustedes ya saben bien las respuestas.
Publicado en
Homoeconomicus el 18
de diciembre de 2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
78 el 19 de
diciembre de 2007. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos.
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