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D. Tompkins es ecologista y empresario estadounidense,
gestor del Parque Pumalín.
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Cuando miro atrás luego de 18 años con una intensa “relación” con la
industria salmonera chilena, puedo ver fácilmente por qué la industria está
en problemas. Todo comenzó mal y puedo predecir que terminará mal.
Cuando llegué al fiordo Reñihue en 1990, la operación del salmón estaba
recientemente instalada allí. Para cualquiera que la mirara entonces era
evidente que no había limpieza, orden ni gestión profesional. El lugar
estaba mal tratado y sin disciplina en sus operaciones, a pesar de ser
manejado por el ex miembro de la seguridad de Pinochet, Patricio Quillot.
Bajo ningún esfuerzo de imaginación esto podría ser considerado Noruega.
Poco después comencé a descubrir el sistema de acuicultura que se había
expandido rápidamente como una “peste oceánica” por el sur de la X región y
ahora por la mayor parte de la XI. En aquellos primeros años vimos
vertederos ilegales de pescados muertos, una invasión arrogante de la
propiedad privada, matanza de leones marinos, la desaparición de bancos de
crustáceos por excesivos nutrientes en el agua, horribles instalaciones
industriales en hermosos fiordos interiores, la desaparición de peces
nativos en nuestros ríos producto del escape de los salmones, la desilusión
de trabajadores salmoneros –hombres jóvenes que vivían lejos de sus hogares
con nada que hacer, donde el trago y las peleas eran la norma–, y el quiebre
social donde la gente joven abandonaba su vida familiar tejida de manera
tradicional y alteraba la cultura en nuestras comunidades costeras.
En años posteriores pudimos medir los impactos ecológicos al enviar un
equipo de biología marina de primera clase desde los Laboratorios de las
Naciones Unidas en Mónaco a estudiar el lecho marino bajo las jaulas. El
estudio culminó con un informe devastador de las ahora zonas muertas que
yacen bajo cada jaula, con el asesinato virtual del Pillán, nuestro fiordo
interior que está justo al frente de donde vivimos. Con el tremendo gasto de
traer una máquina especial desde Europa, los científicos pudieron tomar
muestras del suelo y reconstruir el proceso desde el comienzo y mostrar por
cada año como los nutrientes excesivos (fecas de peces y pellets de
alimentación que cayeron) habían creado lo que ellos llamaron una
“sobre-eutrificación” del lecho marino. También demostraron que las normas
de medición del gobierno eran inadecuadas para determinar la salud de la
ecología marina. Entregamos el informe gratis al gobierno, pero éste fue
sencillamente ignorado.
En los primeros 17 años y con tres dueños diferentes de esta operación
salmonera, no ha habido ni un solo inspector del gobierno chileno que visite
o revise estas labores. La industria ha dicho que puede autorregularse, una
broma, ya que en el mundo no ha habido ni una sola industria de ninguna
clase que haya demostrado hacerlo.
Las enfermedades que vemos hoy en la industria del salmón son el resultado
directo de la sobrepoblación de los centros de producción, donde se excede
cualquier límite de densidad razonable, y de la falta de regulaciones
estrictas para la industria. Ello es responsabilidad de gobiernos del pasado
y presente.
Una moratoria a cualquier expansión necesita ser puesta en efecto ya. Por
años los ecologistas han puesto estos temas sobre la mesa y no se ha tomado
ninguna acción. Los políticos y hombres de negocios están demasiado ocupados
en una fiesta de hacer dinero, basados en obtener algo de la nada, que es lo
que sucede cuando se arruinan aguas prístinas y se carga el costo al futuro.
Si todos los costos sociales reales (culturales y laborales) y los
ecológicos fueran internalizados, este es un negocio que deja pérdida.
Lo que se necesita es una captura tradicional bien regulada, realizada por
pescadores pequeños que proporcionarán una pesca sustentable. Lo que tenemos
con la industria del salmón no es más que el equivalente de una gigantesca
granja chanchera flotante. Sabemos el impacto social y ecológico de esto. No
hay una forma correcta de cometer errores. ¿Cuándo despertará la sociedad a
este simple hecho y actuará en consecuencia?
Publicado el 6 de abril de 2008 en el diario La
Tercera, Chile. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 92 el
16 de abril de 2008. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos.
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