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En noviembre de 2002, la Asamblea General del Consejo de Manejo Forestal (FSC)
aprobó una moción que exige que el organismo revise su política de
plantaciones. En aquel momento la superficie de plantaciones certificadas
como bien manejadas bajo el sello del FSC llegaba a 3,3 millones de
hectáreas.
Casi dos años después el FSC lanzó una Revisión de Plantaciones durante una
reunión celebrada en Bonn, Alemania. Para ese entonces la superficie de las
plantaciones certificadas por el FSC había ascendido a 4,9 millones de
hectáreas.
La Revisión de Plantaciones consiste en dos fases: la Fase de Política y la
Fase Técnica. Actualmente la Fase de Política está llegando a su fin. En su
cuarta reunión celebrada en abril de 2006, el Grupo de Trabajo sobre
Políticas elaboró un “Borrador de Recomendaciones”. La superficie de
plantaciones certificadas por el FSC alcanza hoy los 7,4 millones de
hectáreas.
Desde noviembre de 2002 y la moción de la Asamblea General, el FSC certificó
otros 4,1 millones de hectáreas. Para hacerlo se sirvió de la versión actual
de un borrador de política de plantaciones que “no es lo suficientemente
clara y necesita mejorarse”, en palabras de la moción aprobada por los
integrantes del FSC.
En su cuarta reunión el Grupo de Trabajo sobre Políticas elaboró su visión
en cuanto a lo que le gustaría que el FSC lograra en los próximos diez años.
El Grupo de Trabajo describe su visión como “aumentar las exigencias”, lo
que implica que como resultado del proceso de Revisión de Plantaciones las
normas del FSC mejorarán. Pero la visión y las recomendaciones del Grupo de
Trabajo sugieren que poco cambiará para las personas locales afectadas por
las plantaciones industriales de árboles.
El Grupo de Trabajo sugiere que el FSC introduzca un “Sistema de Gestión
Social” que los encargados de bosques y plantaciones puedan usar “para
abordar temas sociales dentro del manejo de bosques y plantaciones, el cual
será auditado, a su vez, por las entidades de certificación”. Esta propuesta
pasa por alto el hecho de que a veces las comunidades locales están en
oposición directa con los encargados de las plantaciones. En algunos casos,
expresarse en contra de las empresas de plantaciones puede resultarles
extremadamente peligroso. Sugerir que los encargados de manejo de las
plantaciones tan solo tengan que referirse a un Sistema de Gestión Social es
absurdo.
Según el Grupo de Trabajo, los encargados de manejo de las plantaciones
serán los responsables de las “consultas”. Se supone que los organismos
certificadores del FSC serán capaces de “determinar si la aceptación ha sido
'fabricada'” y si “la investigación realizada por los encargados del manejo
respecto a las comunidades locales ha identificado a todos los afectados”.
Pero los encargados de las plantaciones tienen poco interés en descubrir los
problemas de sus operaciones de plantaciones. Entre tanto, determinar si
todas las partes afectadas han sido identificadas y si la aceptación fue o
no fabricada puede requerir meses y años de estudio; en todo caso, más que
los pocos días que las entidades certificadoras del FSC ocupan en evaluar
las operaciones de plantaciones.
Si para establecer las plantaciones se talaron bosques después de noviembre
de 1994, esa operación no puede recibir la certificación del FSC. Con esto
hay problemas, pues no se excluye la certificación de las plantaciones
establecidas después de 1994 en, por ejemplo, praderas. Aumentar las
exigencias podría significar prohibir la conversión de praderas y otros
ecosistemas a plantaciones.
El Grupo de Trabajo propone un proceso aparte de revisión para el tema de la
conversión, que considerará otros ecosistemas. Sin embargo, el Grupo de
Trabajo propone que la revisión reconsidere la fecha límite de 1994, en
parte sobre la base de que el sistema actual “puede excluir a algunos
encargados responsables que no sabían de la existencia del FSC, en 1994, y
que convirtieron bosques naturales a plantaciones actuando de buena fe, pero
que ahora se ven marginados del proceso de certificación”.
Durante la reunión de 2004 realizada para lanzar la Revisión FSC de
Plantaciones una de las personas que cuestionó la fecha límite de 1994 fue
Arian Ardie, director de sustentabilidad de Asia Pulp and Paper (APP).
Obviamente APP tiene interés en cambiar esta fecha. APP es responsable de la
tala de cerca de 450.000 hectáreas de bosques en los últimos cinco años para
alimentar su planta de Indah Kiat en Riau, según Nazir Foead, de WWF
Indonesia. Pero en el extraño mundo del FSC, APP es una parte interesada
cuyas opiniones es necesario tomar en cuenta.
Ya en julio de 2002 Tim Synnott, entonces director de Políticas Forestales
del FSC, escribió: “Los Principios y Criterios y las directrices del FSC no
son siempre claros o precisos, lo que lleva a interpretaciones diferentes y
contradictorias por parte de evaluadores, encargados e integrantes del FSC”.
Cuatro años más tarde el Grupo de Trabajo no ha aclarado la situación. En su
lugar, en el informe de su cuarta reunión el grupo declara que “la falta de
confianza en la certificación de plantaciones por el FSC no se debe a la
estructura ni el contenido de los P&C”. El Grupo de Trabajo sugiere dejar
todos los cambios en los Principios y Criterios a un proceso de revisión
aparte.
El criterio 6.3 del FSC declara que: “Las funciones ecológicas vitales
deberán mantenerse intactas, aumentarse o reponerse. Estas incluyen: a) La
regeneración natural y la sucesión de los bosques; b) La diversidad genética
de las especies y de los ecosistemas; c) Los ciclos naturales que afectan la
productividad del ecosistema forestal”. Este criterio debería excluir de la
certificación del FSC a todas las plantaciones industriales.
Pero en lugar de recomendar que los organismos certificadores del FSC
apliquen rigurosamente este criterio, tal como está escrito, el Grupo de
Trabajo propone que se interprete de la siguiente manera: “Las plantaciones
certificadas por el FSC deberán asumir un método activo para optimizar su
estrategia de conservación”. Esto equivale a un grave debilitamiento de este
criterio.
En su visión del FSC, el Grupo de Trabajo espera que en el correr de diez
años se genere “una demanda pública significativa de productos forestales
certificados”. En el contexto de la Revisión de Plantaciones, esta es una
declaración extraordinaria. Muchas plantaciones industriales de árboles
suministran materia prima a la industria de la pulpa y el papel. El Grupo de
Trabajo espera por lo tanto una “demanda significativa” de productos del
papel. Esto socava tanto las luchas locales contra las plantaciones
industriales de árboles como las campañas de las ONG para reducir el consumo
de papel en el Norte.
En lugar de excluir las plantaciones industriales de árboles del sistema del
FSC, el Grupo de Trabajo está haciendo que la certificación de dichas
plantaciones resulte más fácil. El Grupo de Trabajo no está aumentando las
exigencias: está rebajando las normas. De hecho tiene que hacerlo, si es que
el FSC ha de tener ocasión de cubrir la “demanda significativa de productos
forestales certificados” esperada en la visión del FSC del Grupo de Trabajo
sobre Políticas.
El FSC invita a comentar el “Borrador de Recomendaciones” del Grupo de
Trabajo sobre Políticas:
http://www.fsc.org/plantations/public_consultation/idiomas/ESP/01.php
Publicado en el boletín del
Movimiento Mundial de los Bosques (WRM),
agosto de 2006. El copete introductorio fue redactado por CLAES. Se
reproduce en Peripecias Nº 9
el 9 de agosto de 2006. Se
reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos
y educativos.
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