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Es común
escuchar en la prensa o leer en espacios reservados a los lectores, opiniones
contrarias a la acción de los “ambientalistas”, a los cuales se califica de
soñadores en contra del progreso, anti-tecnológicos e insensibles a las demandas
sociales. En algunos sitios se muestra una disconformidad frente a las
advertencias de los ambientalistas. Ese tipo de generalizaciones pone a todo el
movimiento ambiental en una misma bolsa y se nutre de un imaginario en el cual
se presenta a las personas interesadas en los temas ambientales como seres
irracionales que se opone a todo y no se da cuenta de las urgencias sociales que
existen en América Latina. En tanto esos argumentos aparecen frecuentemente en
los medios de prensa convencionales, muchas personas podrían terminar cediendo,
aceptando que los ambientalistas son retrógrados e inútiles, y que el mundo
estaría mejor sin ellos.
Sin
embargo, habría que preguntarse si las advertencias ambientales han empeorado o
mejorado las condiciones de vida. En realidad, si se observa con detenimiento
los cambios provocados por el movimiento ambientalista en los últimos años, es
evidente que esos actores sociales están lejos de combatir todas las tecnologías
o de ser insensible a las realidades sociales. Veamos algunos ejemplos.
Los cambios en la tecnología
Es
más que común escuchar que los ambientalistas son contrarios a la
tecnología. Se postula como ejemplo sus advertencias a los transgénicos y la
energía nuclear. Sin embargo, muchas de los reclamos ambientales se centran
en mejorar la tecnología para con ese fin asegurar la calidad ambiental y la
salud humana. Un ejemplo rotuno de esa actitud es la lucha por lograr que se
elimine el plomo de los combustibles, un aditivo con probados efectos
negativos en la salud humana.
La
presión de los ambientalistas logró el apoyo de profesionales de la
medicina, y con el paso de los años desembocó en eliminar ese aditivo de los
combustibles para automóviles. Esa eliminación no desembocó en el colapso de
ninguna industria, ni miles de personas perdieron sus puestos de trabajo. La
única caída fue justamente de los niveles de plomo en la sangre de los
niños. La figura adjunta muestra los resultados para EEUU, pero estos se
repiten en ciudades de Asia (1, 4), África (2) y Latino América (3).

Otros refrigeradores
Otro
ejemplo se encuentra en las campañas que promueven el cambio de los gases de
enfriamiento en los refrigeradores. Es sabido que los gases usados en los
modelos convencionales tienen un efecto muy negativo en la capa de ozono, la
que nos protege de la radiación ultravioleta. Las demandas por abandonar los
viejos gases refrigerantes tuvieron la oposición de los defensores del
progreso convencional, de la industria de los electrodomésticos y hasta de
sindicatos. Pero finalmente triunfó una nueva tecnología que aprovecha gases
que no dañan la capa de ozono. Esa reconversión está en marcha en muchos
países, y es evidente que no se han dejado de fabricar refrigeradores.
Ambiente y empleo
Otro
de los argumentos contra los ambientalistas es que solo se preocupan por el
ambiente, y no les importa las fuentes de ingreso que la gente necesita. En
ese terreno también hay ejemplos donde un manejo correcto del ambiente en
realidad genera más ingresos a las comunidades locales. En las islas Fiji,
donde muchas familias dependen de la pesca, se decidió establecer zonas
restringidas a la pesca para preservar el recurso. Como resultado en un
periodo de 3 años, el ingreso económico de la población local creció entre
un 35 y un 45% (5). También hay ejemplos que demuestran que la falta de las
medidas ambientales son las generan un retroceso social y económico. Es el
caso de la ausencia de medidas de protección del bacalao que se pesca en el
Atlántico norte. No se escuchó a los “defensores de ballenas y pajaritos”, y
por lo tanto la industria terminó destruyeron las pesquerías, y más de
30.000 familias perdieron su trabajo y forma de vida (6). Existen otros
cientos de ejemplos de perdida de fuentes de trabajo a causa de colapsos
ambientales. Esto se debe a que unos 1300 millones de personas dependen de
los recursos naturales para sus ingreso, y por lo tanto el manejo ecológico
se convierte en algo tan importante como la política económica (7).
Aguas y tecnología
Por
último, es importante resaltar que la protección del ambiente por la que
luchan los ambientalistas redunda en protección de la sociedad en su
conjunto. Son claros ejemplos de ello las tragedias de Nueva Orleáns y del
reciente tsunami en Asia. La catástrofe de Nueva Orleáns no fue ocasionada
por una falla en un muro. La falla estuvo en pensar que mediante la
ingeniería y la tecnología se podría sustituir las funciones que el
ecosistema de humedales brindaba, amortiguando las subidas y bajadas en el
nivel de las aguas. En el sudeste asiático, luego del tsunami se comprobó
que los lugares que sufrieron menos las consecuencias devastadoras del mismo
fueron aquellos cuyos arrecifes de coral se encontraban en mejor estado de
conservación y lograron frenar los efectos de la ola. Estos son unos pocos
ejemplos entre miles que demuestran que la preocupación por el estado de la
naturaleza lejos de perjudicar a los seres humanos les provee mayor
seguridad.
La
evaluación de las tecnologías
Vistos
todos estos ejemplos queda claro que el movimiento ambientalista no tiene un
dogmatismo anti-tecnológico. En realidad, los ambientalistas evalúan los efectos
de las tecnologías, y no se dejan engañar por la propaganda o el dogmatismo.
Algunas apuestas tecnológicas sirven para mejorar la calidad de vida, pero otras
no, y eso es justamente lo que se debe analizar. Agregan que se análisis debe
ser amplio y democrática. Por lo tanto nadie puede afirmar que en esto se
postula un “regreso a la edad de piedra”, como se escucha en más de un lugar.
El
movimiento ambientalista ha cumplido y debe seguir cumpliendo un papel clave en
la sociedad. Sus acciones han mejorado la calidad de vida de mucha gente en todo
el mundo, y una de sus contribuciones más importantes ha sido promover, y en
muchos casos obligar, a buscar nuevas tecnologías que sirvan a las personas y el
ambiente.
Notas
1) Lou, W., Zhang, Y. y Li, H. 2003.
Children's blood
lead levels after the phasing out of leaded gasoline in Shantou, China. En
Archives of Environmental Health,
marzo 2003.
2) von Schirnding, Y., Bradshaw, D. y Fuggle, R. 1991. Blood
lead levels in South African inner-city children.
Environmental Health
Perspectives,
94:125-30.
3)
Romieu, I., Palazuelos, E. y Hernandez-Avila, M. 1994.
Sources of lead
exposure in Mexico City. Environmental Health Perspectives 1994,
102:384-89.
4) Shen, X., Yan, C. y Zhang, Y. 1999. Comparison of
children's blood lead levels in Shanghai before and after the introduction
of lead-free gasoline. Natl Med J China, 79(10):739-41.
5)
UNDP 2005.
Human Development Report 2005: International Cooperation at a Crossroads.
United Nations Development Programme, New York.
6)
Matthews, D.
1995. Common versus open access. The collapse of Canada’s east coast
fishery. En The Ecologist 25, 86-96.
7)
FAO 2004.
The State of
Food and
Agriculture 203-2004: Agriculture Biotechnology-Meeting the Needs of the
Poor?
Rome: FAO.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 1 el 14 de junio 2006. Se permite la
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