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M. Pardo y E. Gudynas son analistas en CLAES (Centro
Latino Americano de Ecología Social).
Este artículo es un resumen, la versión
completa está disponible en
Plataforma Soja
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Durante las últimas semanas hemos asistido a una serie de cambios muy
relevantes sobre el cultivo y comercialización de la soja en Brasil. A
partir de una campaña de organizaciones europeas enfocadas en los
consumidores de esos países, distintas empresas y asociaciones sojeras
debieron ceder y anunciaron algunas medidas sociales y ambientales. Por un
lado, tres colosos del comercio mundial de la soja han pactado detener la
compra de soja proveniente de la Amazonia, y cumplir las normas laborales y
ambientales. Por otro lado, en Brasil la Asociación de la Industria de
Aceites Vegetales (ABIOVE) y la Asociación Nacional de Exportadores de
Cereales (ANEC), anunciaron una moratoria de dos años para detener la
deforestación amazónica para plantar soja.
Reacciones frente al impacto de la soja en Brasil
Las recientes medidas se basan en un conjunto de esfuerzos diversos que van
desde las denuncias a las actividades de las corporaciones sojeras, a la
demanda de criterios de responsabilidad social, económica y ambiental para
la producción y comercialización de la soja. Las denuncias en Brasil
alertaron sobre los impactos ambientales del avance de la soja,
especialmente en las ecoregiones del Cerrado y la Amazonia, la manipulación
en los títulos de tierras, las malas condiciones de trabajo en el sector
(incluyendo denuncias de “trabajo esclavo”), y la proliferación de los
transgénicos.
El año pasado los datos oficiales divulgados por el gobierno federal
brasileño, relacionados con los índices de deforestación en la Amazónia (que
consideraban lo ocurrido entre el 1º de agosto de 2003 y el 1º de agosto de
2004), ya advertían que se habían perdido 26.130 kilómetros cuadrados de
bosque. A su vez se indicaba que los estados que más habían sufrido esa
pérdida eran Mato Grosso y Rondonia.
Asimismo, un reporte del Foro Brasileño de Organizaciones No Gubernamentales
y Movimientos Sociales para el Medio Ambiente y el Desarrollo, sobre la
“Relación entre el cultivo de soja y la deforestación” (2005), advertía que
en "Mato Grosso el área plantada con soja aumentó 400% en los últimos diez
años". Finalmente, también se debe recordar un informe de investigación de
Greenpeace (abril 2006), donde se advierte que solo durante la zafra 2004-05
se deforestaron 1,2 millones de hectáreas de selva Amazónica como
consecuencia principal de la expansión sojera. Greenpeace apuntó
especialmente a las exportaciones de soja de Cargill que partían del puerto
de Santarém (en la amazonia brasileña) con destino al puerto de Liverpool.
Esa soja pasa a convertirse en la ración que alimenta los pollos de la
compañía Sun Valley, una de las mayores empresas productoras de carne de
pollo. Los pollos de Sun Valley se convierten en los Chicken McNuggets que
vende McDonald’s, lo que explica la campaña de Greenpeace.
De esta manera en el debate sobre el avance de la soja se sumaron las
denuncias sobre los impactos sobre la Amazonia. El efecto de las acciones
fue vertiginoso, y pocas horas después de iniciadas las acciones, las
autoridades de McDonald’s iniciaban sus conversaciones con Greenpeace, y
aceptaban detener la compra de carne de pollo alimentada por soja
proveniente de la Amazonia de Brasil.
La empresa de hamburguesas es el mayor cliente de la multinacional Cargill,
y por lo tanto su decisión inmediatamente arrastró a esa corporación,
informando a sus proveedores que no compraría más soja proveniente de áreas
amazónicas deforestadas.
Ante el importante cambio en el sector comprador de soja en Europa, y los
ejemplos similares que aparecen en Brasil, a la decisión de Cargill pasaron
a sumarse otros comercializadores. De esta manera se llegó a que la
Asociación Brasilera de Exportadores de Cereales (ANEC) y de la Industria de
Aceites Vegetales (ABIOVE), donde participan activamente los gigantes
transnacionales Cargill, Bunge, ADM, Baldo S.A, Coamo, Imcopa, Dreyfuss y la
brasileña Amaggi, llegaron a un acuerdo que establece "una moratoria de dos
años para la compra de soja producida de tierra recientemente deforestada en
el Amazonas". A ellos se sumó más tarde la asociación que agrupa a los
productores del estado de Mato Grosso (Aprosoja).
Persisten muchas tareas pendientes
Este encadenamiento de decisiones tiene muchos aspectos positivos. Pero de
todos modos hay muchos otros temas que siguen pendientes, y que no pueden
olvidarse. Es necesario recordar que buena parte del monocultivo sojero
brasileño avanzó en los estados del sur, y luego se difundió en el Cerrado.
Precisamente en esa ecoregión son evidentes las tasas de deforestación en
muchos casos mayores a las registradas en la Amazonia, con cambios que
tienen efectos geográficos muchos más extensos, e impactos en la
biodiversidad mucho más graves. A pesar de la gravedad de la situación en el
Cerrado, el tema no ha cobrado la misma jerarquía a nivel internacional; los
problemas amazónicos parecen prevalecer sobre los del Cerrado.
Sin embargo es evidente que Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, en todos
los casos están enfrentando un avance de la soja, y en todos ellos se están
registrando muchos efectos negativos. Algunos problemas son similares a los
que se observan en la Amazonia, como por ejemplo la deforestación debida al
avance de la soja en el oriente de Bolivia, el norte de Argentina, y la
frontera agropecuaria paraguaya. Estos y otros problemas se repiten en
Bolivia, Paraguay y Uruguay, tales como desplazamientos de pequeños y
medianos productores, efectos negativos de agroquímicos usados en el cultivo
de soja, expansión del monocultivo, etc.
En estos países es necesario actuar en varios niveles. Uno de ellos, y muy
importante, es actuar sobre las empresas comercializadoras y exportadoras,
de manera de identificarlas, divulgar sus prácticas como factores claves que
explican y promueven el avance del monocultivo, y lograr cambios radicales
en sus acciones. Pero esta no puede ser la única dimensión de las acciones,
y es necesario no olvidar otros aspectos. Asimismo, el mercado global tiene
muchos otros actores además de los países europeos, y es necesario iniciar
medidas con otros destinos.
Publicado en el semanario Peripecias Nº
11 el 23 de agosto 2006. Se permite la
reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.
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