Peripecias Nº 11 - 23 de agosto de 2006

AMBIENTE

 

Campañas frente a la soja en Europa

 

Resultados, efectos auspiciosos en Brasil, tareas pendientes

 

 

UN BREVE RESUMEN

 

Martín Pardo y Eduardo Gudynas

 

 

 

M. Pardo y E. Gudynas son analistas en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

 

Este artículo es un resumen, la versión completa está disponible en Plataforma Soja

 

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Durante las últimas semanas hemos asistido a una serie de cambios muy relevantes sobre el cultivo y comercialización de la soja en Brasil. A partir de una campaña de organizaciones europeas enfocadas en los consumidores de esos países, distintas empresas y asociaciones sojeras debieron ceder y anunciaron algunas medidas sociales y ambientales. Por un lado, tres colosos del comercio mundial de la soja han pactado detener la compra de soja proveniente de la Amazonia, y cumplir las normas laborales y ambientales. Por otro lado, en Brasil la Asociación de la Industria de Aceites Vegetales (ABIOVE) y la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales (ANEC), anunciaron una moratoria de dos años para detener la deforestación amazónica para plantar soja.

 

Reacciones frente al impacto de la soja en Brasil

 

Las recientes medidas se basan en un conjunto de esfuerzos diversos que van desde las denuncias a las actividades de las corporaciones sojeras, a la demanda de criterios de responsabilidad social, económica y ambiental para la producción y comercialización de la soja. Las denuncias en Brasil alertaron sobre los impactos ambientales del avance de la soja, especialmente en las ecoregiones del Cerrado y la Amazonia, la manipulación en los títulos de tierras, las malas condiciones de trabajo en el sector (incluyendo denuncias de “trabajo esclavo”), y la proliferación de los transgénicos.

 

El año pasado los datos oficiales divulgados por el gobierno federal brasileño, relacionados con los índices de deforestación en la Amazónia (que consideraban lo ocurrido entre el 1º de agosto de 2003 y el 1º de agosto de 2004), ya advertían que se habían perdido 26.130 kilómetros cuadrados de bosque. A su vez se indicaba que los estados que más habían sufrido esa pérdida eran Mato Grosso y Rondonia.

 

Asimismo, un reporte del Foro Brasileño de Organizaciones No Gubernamentales y Movimientos Sociales para el Medio Ambiente y el Desarrollo, sobre la “Relación entre el cultivo de soja y la deforestación” (2005), advertía que en "Mato Grosso el área plantada con soja aumentó 400% en los últimos diez años". Finalmente, también se debe recordar un informe de investigación de Greenpeace (abril 2006), donde se advierte que solo durante la zafra 2004-05 se deforestaron 1,2 millones de hectáreas de selva Amazónica como consecuencia principal de la expansión sojera. Greenpeace apuntó especialmente a las exportaciones de soja de Cargill que partían del puerto de Santarém (en la amazonia brasileña) con destino al puerto de Liverpool. Esa soja pasa a convertirse en la ración que alimenta los pollos de la compañía Sun Valley, una de las mayores empresas productoras de carne de pollo. Los pollos de Sun Valley se convierten en los Chicken McNuggets que vende McDonald’s, lo que explica la campaña de Greenpeace.

 

De esta manera en el debate sobre el avance de la soja se sumaron las denuncias sobre los impactos sobre la Amazonia. El efecto de las acciones fue vertiginoso, y pocas horas después de iniciadas las acciones, las autoridades de McDonald’s iniciaban sus conversaciones con Greenpeace, y aceptaban detener la compra de carne de pollo alimentada por soja proveniente de la Amazonia de Brasil.

 

La empresa de hamburguesas es el mayor cliente de la multinacional Cargill, y por lo tanto su decisión inmediatamente arrastró a esa corporación, informando a sus proveedores que no compraría más soja proveniente de áreas amazónicas deforestadas.

 

Ante el importante cambio en el sector comprador de soja en Europa, y los ejemplos similares que aparecen en Brasil, a la decisión de Cargill pasaron a sumarse otros comercializadores. De esta manera se llegó a que la Asociación Brasilera de Exportadores de Cereales (ANEC) y de la Industria de Aceites Vegetales (ABIOVE), donde participan activamente los gigantes transnacionales Cargill, Bunge, ADM, Baldo S.A, Coamo, Imcopa, Dreyfuss y la brasileña Amaggi, llegaron a un acuerdo que establece "una moratoria de dos años para la compra de soja producida de tierra recientemente deforestada en el Amazonas". A ellos se sumó más tarde la asociación que agrupa a los productores del estado de Mato Grosso (Aprosoja).

 

Persisten muchas tareas pendientes

 

Este encadenamiento de decisiones tiene muchos aspectos positivos. Pero de todos modos hay muchos otros temas que siguen pendientes, y que no pueden olvidarse. Es necesario recordar que buena parte del monocultivo sojero brasileño avanzó en los estados del sur, y luego se difundió en el Cerrado. Precisamente en esa ecoregión son evidentes las tasas de deforestación en muchos casos mayores a las registradas en la Amazonia, con cambios que tienen efectos geográficos muchos más extensos, e impactos en la biodiversidad mucho más graves. A pesar de la gravedad de la situación en el Cerrado, el tema no ha cobrado la misma jerarquía a nivel internacional; los problemas amazónicos parecen prevalecer sobre los del Cerrado.

 

Sin embargo es evidente que Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, en todos los casos están enfrentando un avance de la soja, y en todos ellos se están registrando muchos efectos negativos. Algunos problemas son similares a los que se observan en la Amazonia, como por ejemplo la deforestación debida al avance de la soja en el oriente de Bolivia, el norte de Argentina, y la frontera agropecuaria paraguaya. Estos y otros problemas se repiten en Bolivia, Paraguay y Uruguay, tales como desplazamientos de pequeños y medianos productores, efectos negativos de agroquímicos usados en el cultivo de soja, expansión del monocultivo, etc.

 

En estos países es necesario actuar en varios niveles. Uno de ellos, y muy importante, es actuar sobre las empresas comercializadoras y exportadoras, de manera de identificarlas, divulgar sus prácticas como factores claves que explican y promueven el avance del monocultivo, y lograr cambios radicales en sus acciones. Pero esta no puede ser la única dimensión de las acciones, y es necesario no olvidar otros aspectos. Asimismo, el mercado global tiene muchos otros actores además de los países europeos, y es necesario iniciar medidas con otros destinos.

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 11 el 23 de agosto 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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