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El Ing. Agr. Ernesto Viglizzo es coordinador del Área Estratégica de Gestión
Ambiental del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) de la
República Argentina. En conversación con CLAES, el experto en temas ambientales
sostuvo que el ordenamiento territorial es un elemento primordial para
garantizar los necesarios equilibrios en la relación entre ganadería,
agricultura y ambiente. También describió las principales
tareas que se están realizando desde el área de Gestión Ambiental del INTA,
reconociendo que “hay armonías muy difíciles de abordar”. En su exposición en el
marco del Seminario Internacional “Sistemas Ganaderos en el monte chaqueño”
realizado en Formosa, Argentina, Viglizzo indicó que la expansión de la
agricultura en la región ha venido generando cambios agroecológicos de gran
significación.
¿Cuáles son sus principales tareas como coordinador estratégico de Gestión
Ambiental en el INTA?
Básicamente tengo dos actividades, hago investigación en agroecología (que
es mi especialidad), y por otro lado coordino un Programa que se llama “Área
Estratégica de Gestión Ambiental” del INTA.
Ésta
área tiene como misión agregarle una visión estratégica a las políticas
tecnológicas de la institución y tratamos de atacar todos los problemas que
cortan transversalmente a todo el país. Es decir, no están focalizados en
una sola región, sino que son problemas que tienen una dimensión nacional.
Ahí priorizamos aquellas líneas de trabajo que están menos desarrolladas en
la institución. Algunas de esas líneas son muy novedosas como puede ser
realizar un gran programa sobre ordenamiento territorial, entre los cuales
la expansión de la soja aparece como uno de los elementos que lo motivan.
Además tenemos un Programa de contaminación y desertificación agrícola, un
problema que cada vez preocupa más. El tema del riego complementario también
nos ocupa, buscando estudiar el tema de los acuíferos donde tenemos un vacío
total, una especie de gran caja negra.
Así
vamos definiendo los problemas desde distintas escalas geográficas, o sea
hay temas que no sólo tienen implicancias locales sino que se proyectan a
una escala mucho mayor. Por ejemplo la contaminación de aguas altas puede
contaminar toda una cuenca. Estamos abordando todo ese tipo de problemas, lo
que se relaciona con el secuestro y el mercado de carbono. También
trabajamos el tema de la eco- certificación, que en Uruguay es un tema de
gran interés ya que se promueve la carne certificada y la identificación con
la marca Uruguay Natural.
Al cierre de su exposición nos hablaba de desarrollo sostenible y planteaba
una especie de encrucijada: generar un equilibrio entre la conservación
ambiental, la equidad social y la rentabilidad económica. Esa cuestión no
parece nada sencilla de resolver en la medida que se involucran muchos
actores e intereses. ¿Cómo se aborda desde el INTA esta situación que no
sólo se presenta en la Argentina sino en todos los países de la región en lo
que refiere a agricultura y ganadería?
El
INTA la aborda a escala institucional. Se considera cada uno de esos ejes:
el económico, el social y el ambiental. Se intenta integrarlos desde grandes
programas nacionales. De hecho el INTA está invirtiendo como nunca en
estudios socioeconómicos relacionados con la pequeña producción, hay grandes
programas. Hay un Programa Nacional de Territorios donde se intentan
encontrar las armonías que son muy difíciles de abordar, además el INTA no
tiene decisión política sobre lo tecnológico. Es así que se busca otro
enfoque, viendo qué tecnologías pueden ayudar al pequeño productor a seguir
produciendo dentro de un modelo sustentable.
Particularmente desde su especialidad, no tanto desde un plano
institucional, ¿cómo observa este vertiginoso proceso expansivo del cultivo
de soja que a nivel regional produce fuertes impactos sociales y
ambientales?
Para
eso estamos diseñando el Programa de Ordenamiento Territorial ya que por lo
menos en la Argentina hemos observado que al territorio lo ordena el mercado
y no el Estado. Estamos tratando de darle un encasillamiento tecnológico a
eso, no se trata de prohibir la soja, ni luchar contra la soja, tratamos de
encarrilarla, de ponerla en un buen contexto. De hecho, es lo
que están haciendo
los actores privados, la Asociación Argentina de Productores de Siembra
Directa es muy grande e importante y gran parte de ellos son productores sojeros que también se están ocupando de la problemática de los suelos. El
INTA está intentando mirarlo desde una perspectiva territorial más amplia.
¿Qué opinión tiene sobre el conflicto que, vinculado al tema soja, hoy
mantiene enfrentados al gobierno argentino y a la empresa multinacional
Monsanto por los derechos de propiedad intelectual sobre la semilla?
Yo no
tengo una opinión formada sobre eso porque no conozco de leyes. El punto es
que hay un conjunto de leyes nacionales que se oponen a leyes
internacionales. Entonces es muy difícil, de hecho no está resuelto el
problema. Sé que hay otros países que también están con ese tipo de
conflictos.
¿El INTA también está trabajando estos temas desde una perspectiva regional?
Es decir, en la medida que estas problemáticas son compartidas en varios
países de la región, ¿existe alguna instancia donde se coordine o
intercambie información entre actores en la búsqueda de una estrategia de
carácter regional para el abordaje de estas cuestiones vinculadas al
desarrollo sostenible?
INTA
participa de una cantidad de instituciones trasnacionales que atacan estas
problemáticas, una de ellas es PROCISUR que tiene sede en Montevideo
precisamente. Yo allí coordino el Programa de Eco certificación de PROCISUR.
Hay otras organizaciones en las que INTA participa como un componente más.
Esta entrevista fue realizada en el marco del
Seminario Internacional “Sistemas Ganaderos en el monte chaqueño” realizado
en Formosa, Argentina, en junio de 2006.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 2 el 21
de junio 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite
la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.
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