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F. Salazar Paredes es abogado internacionalista.
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La nacionalidad es el vínculo jurídico-político que une a un individuo con un
determinado Estado. Ergo, es nacional boliviano el que está vinculado jurídica y
políticamente con esa unidad política, que, en el concierto internacional, se
llama y es reconocida como Bolivia. El término nacional –del que vienen
nacionalidad e inclusive nacionalización– hace referencia a la previa existencia
de una nación que, conceptualmente, es un conglomerado social que tiene una
serie de características comunes, incluyendo, entre otras, territorio, idioma,
historia, costumbres, etc. Ese núcleo social, política y jurídicamente
organizado deviene en un Estado. Un Estado nacional es la convergencia de ese
conglomerado social con su organización jurídica y política reflejado en un
necesario y consensuado pacto político y social al que denominamos Constitución
Política del Estado (CPE).
A partir de la Guerra del Chaco, los bolivianos –más unos que otros– nos
dedicamos a formar la nación boliviana. Unos, como Carlos Montenegro y Marcelo
Quiroga Santa Cruz, aportaron conceptualmente, y otros, como Busch, Villarroel,
Siles Zuazo, Ovando y Torres, contribuyeron en los hechos, a la consolidación de
esa nación boliviana.
A la derecha nunca le convino un Estado nacional vigoroso e hizo cuanto pudo
para abortar la formación de la nación boliviana. Siempre tuvo tontos útiles
que, queriendo o sin querer, conspiraron contra ésta. Así las llamadas ONG,
instrumentos de neocolonialismo y dominación, so pretexto de proteger y promover
paternalmente supuestas naciones marginales, contribuyeron a una especie de
"balcanización" del país, donde la ausencia de Estado es cada vez más notoria y
en el que somos testigos de una cuasi-tribalización del país.
Gonzalo Sánchez de Lozada constitucionalizó esta balcanización cuando hizo
aprobar la modificación del artículo 1 de la actual CPE convirtiéndonos en una
Bolivia multiétnica y pluricultural, base primigenia del actual proyecto
constitucional. De ahí que no debe sorprender que se elimine de un solo plumazo
el concepto de Estado-nación y se sacralice la balcanización del país
reconociendo a 36 nacionalidades, pero no la nacionalidad boliviana. Así, el
proyecto de CPE no hace ninguna mención a la nación boliviana y, lo que es peor,
está totalmente ausente el concepto de nacional boliviano.
Lo que sí existe es una total confusión entre lo que significa ciudadanía y
nacionalidad. Al más puro estilo del denominado y supuestamente abominado
imperialismo estadounidense, de acuerdo con este proyecto de Constitución ya no
somos nacionales bolivianos, somos "citizens", ciudadanos de Bolivia, sin parar
mientes en el hecho incontrovertible de que para ser ciudadano se requiere ser
nacional de Bolivia. Pero como están las cosas dispuestas por la nueva CPE, si
uno no pertenece a una de las 36 nacionalidades ni habla uno de los 36 idiomas,
no es boliviano y, por lo tanto, es simplemente ciudadano, pero de segunda
categoría.
Negar la existencia de la nación boliviana o, mejor dicho, impedir su
consolidación, es un despropósito que pocos están dispuestos a aceptar.
Publicado en
El Deber el 16 de septiembre de 2008. Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 114 el 17 de septiembre de 2008.
Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y
educativos. |