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Testimonio del hijo de uno de los últimos aislados huaorani que fue contactado
por misioneros evangélicos en los ’40.
Ehuenguime Enqueri Niwa se convirtió en Presidente de la Organización de
Nacionalidad Huaorani NAWE del Ecuador, a los 23 años. Hasta hoy, los huaorani
luchan por preservar su identidad, su cultura y su gente. En el marco de la II
Reunión Internacional de CIPIACI, Ehuenguime contó la historia que diezmó a su
pueblo cuando se encontraba en aislamiento, y las terribles consecuencias de un
contacto forzado en los años cuarenta.
Un pueblo realmente libre
"Mi padre era del grupo Huaorani Guikitaigui. Él vivía en aislamiento total en
la cuenca del río Curaray. Otros pueblos eran Tagaeri, Taromenani, Nankymori y
Baygüain. Uno de ellos estaba en la cabecera del río Napo, otro se había
acercado al Perú. Sólo entre estos pueblos, la población llegaba a los 1800
hermanos.
Dormían en hamacas individuales y prendían fuego al costado de la hamaca como
calefacción. Los huaroani antiguos nunca iban vestidos, y a veces se pintaba con
huito y achiote. A veces, también se cubrían de barro y usaban coronas. Alguna
vez se cubrieron con cinturones.
A los niños hombres se le enseñaba a hacer chacra, tumbar árboles, ir de cacería
y señas claves de cacería. A las mujercitas se les enseñaba cómo había que
pescar cuando llovía y crecía la quebrada para sacar los pescados chiquitos,
sardinitas. Todos aprendían contentos y tranquilos.
Cazaban mono, paujil, ardilla, tucán y pescado chiquito, de quebrada. Si comían
pescado grande creían que se volverían vagos y flojos. Tenían para cocinar ollas
de barro. Bebían chicha y la tomaban antes que se fermente. Además comían la
fruta del cacao del monte, coco de monte, unguragüa, morete, miel de abeja y
chonta. Comían chonta verde. Si alguien se atrevía a comer chonta maduro, lo
perseguían hasta matarlo porque era un alimento muy especial.
El embarazo era como algo mágico. Cuando la mujer estaba embarazada se
alimentaba únicamente de tucán y ardilla hasta que el hijo cumpliera 8 meses o
un año.
El matrimonio era bien especial, es bien especial. Los huaorani no tenemos
divorcio, eso es maldito. Siempre era igual, antes de casarse, la mujer y el
hombre no se conocían. Entonces, cuando iban a una fiesta, iban acompañados de
su madre y su padre. Si había algún coqueteo entre una pareja de jóvenes, casi
siempre de veinte años, el viejo guerrero decidía que se casen y así, en media
noche, eran casados.
La ceremonia era muy especial. Primero bailaban los hombres por un lado y las
mujeres por otro lado, apartadas. Luego se juntaban en círculo y cantaban para
que la huangana, el puerco del monte, llegue al amanecer.
Luego el viejo guerrero hacía que la mujer y el hombre se sentaran juntos en una
hamaca. Y luego, cantaban alrededor de ellos cánticos sobre los loros, las
fiestas y las cosas buenas de la vida. Al tercer canto, la pareja ya estaba
casada, y tras los cinco cantos estaba absolutamente casado. Si el hombre era
bueno con su esposa y con sus hijos, tenía derecho a tener otra esposa.
En nuestra costumbre los antiguos huaorani tenían curanderos, como doctores,
pero en verdad los huaorani no conocían la enfermedad. Y no querían chamanes o
brujos, porque podían lanzar maldiciones. Si había sospecha de brujos, lo
mataban. El agua del cerro, el riachuelo, era el dios en la Tierra, y el otro
dios se encontraba por los cielos. Los de la generación de mi padre no creían en
el infierno."
El Contacto
"En el 56 los huaorani llegam a las cabeceras del río Curaray, y se encuentran
con los compañeros Záparos. Los Záparos huyeron y los huaorani se quedaron allí.
Luego, los huaorani fueron contactados por los misioneros evangélicos que
vinieron de Estados Unidos. Ni bien contactaron a los huaorani, los evangélicos
los obligaron a usar ropa, les dieron ropa a los hombres y mujeres.
Y así llegó la ‘poliomelitis’, que acabó con todo el pueblo Huaorani. Sólo se
salvaron treinta personas. Todos se enfurecieron. Mi papá mató a los cinco
misioneros evangélicos estadounidenses. Los misioneros sobrevolaban nuestras
tierras y lanzaban desde el aire ollas, ropa y objetos para lograr la
civilización. En ese tiempo, el avión de los misioneros aterrizaba en el Curaray,
y justamente mi papá vivía al sur de ese río. Un día los misioneros iban a
comer. Antes de hacerlo, se agacharon como siempre para rezar y agradecerle a
Dios por los alimentos. Fue entonces cuando los huaorani mataron a los
misioneros con lanzas, mi papá fue uno de los que mató a esos cinco.
Los misioneros llamaron al ejército ecuatoriano pero ellos no actuaron.
Entonces, el ejército panameño intervino por encargo de Estados Unidos para
recuperar los cuerpos de los misioneros muertos.
El ejército sobrevolaba las lomas para seguir matando a todos los huaorani que
quedaban. A los que quedaron los llevaron a un sitio donde pueda hablarse de
Dios. La mayor parte perdió su territorio en el Napo. Los territorios al oeste
quedaron vacíos y entonces ingresó la corporación petrolera de la amazonia
ecuatoriana.
Luego de eso llegó la civilización a través de la hermana de un misionero
muerto. Ella perdonó a mi padre, que había matado a su hermano, y junto con los
misioneros lo convirtieron en misionero. Lo enviaron a Estados Unidos y ahora él
es ciudadano allá. Y así se fue un líder de ese entonces. Cuando muera, así esté
en Ecuador, los misioneros obligarán que su cuerpo sea enterrado allá. ¿Injusto,
no?
Ahora hay huaoranis modernos. Son los hijos de los que quedamos. Pero ya no son
puros. El huao, nuestro idioma originario, está perdido y la cultura ya no se
conserva. La educación que reciben es en español. Sí, sentimos que estamos
desapareciendo.
Estamos en contra del contacto y estamos muy apenados. Por eso, a los aislados
que quedan, nosotros vamos a protegerlos siempre para que vivan tranquilos, con
su propio modo de vida, sus propios alimentos y que no se elimine su pueblo por
el contacto".
Lucha ancestral
El pueblo huaorani está situado entre el río Curaray y el río Napo. Por siglos
los Huaoranis han defendido su territorio ancestral de enemigos coloniales, pero
actualmente la amenaza más fuerte la ocupa la exploración petrolífera y las
prácticas ilegales de registro de tierras. El gobierno de Ecuador ha otorgado
contratos sobre la zona a las corporaciones multinacionales del petróleo.
"El problema de los territorios es por el petróleo, madereros, mineros y pueblos
aislados. Sucede igual como en el Perú, es idéntico. Durante siglos, el pueblo
Huaorani ha tenido un territorio que ahora es denominado Parque Nacional Yasuni.
En el año 1984, se comenzó a movilizar un pueblo en aislamiento llamado Taga,
que ahora denominamos Tagaeri. Y en el año ‘87 nos enfrentamos contra una
compañía francesa llamada CGG. Fue el primer enfrentamiento con la petrolera.
Hicimos un pronunciamiento y ahora, mi hermano se encuentra en la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, pronunciándose por la defensa territorial.
Después, en el año 2000, hubo un enfrentamiento entre los madereros ilegales y
los indígenas de la Amazonía. Los madereros usaban armas y los indígenas lanzas.
Tuvimos que denunciar esto ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
por lo que ahora estoy en una situación judicial complicada.
Ahora en Ecuador, desde NAWE, estamos luchando por nuestros hermanos Tagaeri
aislados. Todos los indígenas vamos a unirnos más que nunca para llegar a
acuerdos unos con otros.".
Publicado por
CIPIACI (Comité Indígena para la Protección de los Pueblos en
Aislamiento y Contaco Inicial de la Amazonia, el Gran Chaco y la región
oriental de Paraguay). Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 124 el 26 de noviembre de 2008.
Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y
educativos. |