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En el
mundo 180 millones de personas viven fuera de su país de origen. Durante el 2004
las remesas mundiales alcanzaron 216 mil millones de dólares, de los cuales 151
mil millones fueron remitidos a países en desarrollo. Para el 2005, 232 mil
millones de dólares fueron transferidos de los cuales 167 tuvieron como destino
el tercer mundo. Latinoamérica y el Caribe recibe el más alto volumen de
remesas, habiendo recibido el 35% del total de remesas en 2004. A su vez ese
volumen es el que más rápidamente crece.
Canales de transferencias
Antes del
2002 el costo promedio por el envío de remesas era de alrededor del 15% del
valor total de la transacción, esto para el 2003 cayó a un costo oscilante entre
el 5 y 9%. A pesar de la disminución los costos que cobran las grandes compañías
internacionales son altísimos –téngase en cuenta que sólo pagan quince centavos
de dólar por el swift internacional– y esto es consecuencia de la
ausencia de controles y de competencia.
Las
transferencias son condicionadas por diversos factores (1): el estatus legal de
la persona migrante, su estado civil, el nivel de ingresos del hogar del cual
proviene, el nivel de empleo y estatus ocupacional en el país de origen y en el
de destino, duración de la estadía en el país de destino, mercado de trabajo
disponible para la población migrante, costo de vida en el país de destino,
número de personas dependientes en el hogar de origen y la relación de
parentesco con estos, el número de miembros del hogar que se encuentren
trabajando en el extranjero, el nivel salarial, la actividad económica en el
país de origen y el de destino, las facilidades para las transferencias de
dinero y la tasa de cambio entre ambos países.
Las vías
utilizadas para el envío del dinero son dos: los canales formales y los
informales. Dentro de los primeros están los bancos, oficinas de correos o
compañías remesadoras. Los canales informales son aquellos que llevan el dinero
en mano propia o es enviado a través de personas de confianza que viajan a sus
respectivos países o de formas muy arriesgadas como dentro de un paquete o
carta. La gran diferencia entre uno y otro es que los envíos realizados a través
de canales formales sí están registrados en las cuentas nacionales. Según
algunos organismos internacionales si se contabilizasen las transferencias
informales, el valor estimado de las remesas podría duplicarse (2).
La
utilización de canales informales tiene varias razones: muchas veces es un medio
más rápido, barato y seguro. Además los migrantes en situación irregular en el
país de acogida pueden corren (o sentir que corren) más riesgos si emplean
canales formales. Otras veces no hay alternativas, como cuando el receptor o
receptora vive en áreas rurales donde no se cuente con infraestructura
financiera, también puede suceder que no la sepan usar o no le tengan confianza.
Puede suceder que las personas destinatarias se encuentren en lugares con
conflictos armados. Por último, que la tasa de cambio en el país receptor esté
sobrevalorada.
Costo
de las transacciones
Según un
estudio del Fondo Monetario Internacional del 2004 citado por el documento
“Cruzando Fronteras: Remesas, género y desarrollo” (INSTRAW), la
transferencia entre dos ciudades internacionales mediante un canal informal,
tarda solamente entre seis y doce horas, con un costo promedio variable del 2%
al 5%. Mientras tanto, una transferencia bancaria demora una media de cinco días
y el costo asciende pudiendo variar del 2.5% al 40%. (El estudio referido
considera las transacciones de remesas a nivel global, por ello puede aumentar
tanto el costo).
Los
costos para el envío de dinero cambian mucho dependiendo del país y del método
empleado, pero además puede representar una pérdida considerable para la familia
que lo recibe ya que existen comisiones fijas, tasa de cambio y costos
indirectos. Esto está cambiando, según el Banco Interamericano de Desarrollo
(3), el mercado financiero ha comenzado a ver lentamente a los remeseros como
posibles clientes ya que el movimiento general de este rubro es el que más crece
en el mundo.

Fuente: BID, 2004
En América Latina el costo promedio para el 2003 era del 8% (del total
transferido) en cada transacción. Los giros que pagan mayores comisiones son los
realizados a Cuba, que cuestan más del 12%; y los que pagan menos son los que se
realizan a Ecuador, El Salvador y Perú que cuestan algo más del 5%. En lo que
respecta a la frecuencia del envío de estas remesas, durante el 2003, el 66% de
los hispanos en Estados Unidos realizaban una o más veces al mes un giro a sus
países de origen.
Uno de los mayores avances que se han dado a este respecto durante el 2005 es
una nueva iniciativa del Universal Postal Union (UPU) y Eurogiro,
que implementará una red de pago electrónico (“Tele Money Order”) (4).
Otra iniciativa importante a este respecto es la realizada por el gobierno
mexicano que a mediado constantemente con los bancos, generando canales
oficiales de transferencias que contribuyó a que las compañías privadas que
contaban con mercados cautivos se vieran obligadas a disminuir sus ganancias en
este rubro. De todas formas este aspecto de las remesas aún sigue siendo muy
desventajoso para los involucrados.
(1) Ramírez, Carlota et al (2005) Cruzando fronteras: Remesas, género y
desarrollo. Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las
Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), Santo Domingo,
República Dominicana.
(2) Banco Mundial (2005) Informe Economía Mundial 2006: Las consecuencias
económicas de las remesas y la migración.
(3) Banco Interamericano de Desarrollo (2004) Sending Money Home: Remittance
to latin America and the Caribbean.
(4) United Nations Non-Governmental Liaison Service (NGLS). Go Between,
No.107, april-june 2005. New York.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 3 el 28 de junio 2006. Se permite la
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