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José Martí (1853 – 1895) fue un político, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano, padre del modernismo literario. Su pensamiento trascendió las fronteras de su Cuba natal para adquirir un carácter universal. Más información ...
Guillermo Castro Herrera es un docente e investigador panameño, Licenciado en Letras y Doctor en Estudios Latinoamericanos, también es presidente de la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental.
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Sobre el Canal de Panamá.
Hay en la obra de Martí múltiples referencias al Canal
de Panamá, en todas ellas aparece un contrapunto entre las disputas entre
grandes potencias por el control de la vía interoceánica, y la
preocupación por las implicancias para el futuro de "nuestra América". Por
Guillermo Castro
Para leer a Martí. Una guía introductoria para aproximarse al
pensamiento de Martí, por Guillermo Castro
Liderazgo
“Oh miseria, cuidarse como del único objeto de la vida, de que éste y aquél se acuerden de uno, de ser algo en su tiempo, como si encarnarse en el accidente no fuera detenerse en el camino de lo esencial. Con lo esencial hay que estar, aunque naturalmente, se esté por ello menos dentro del accidente, y se toque a menos de sus ventajas. El accidente, como una mujer, sólo da en razón de lo que se le da, y corteja a los que la cortejan. El accidente es egoísta. Sólo lo esencial es desinteresado, y de nadie tiene celos, y está siempre con los brazos abiertos.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXII, 319: “Otros Fragmentos”, 19, [1885 – 1895].
Crítica
“Tras las épocas de fe vienen las de crítica. Tras las de síntesis caprichosa, las de análisis escrupuloso. Mientras más confiada fue la fe, más desconfiado es el análisis. Mientras mayor fue el abandono de la razón, con más energía y atrevimiento luego se emplea. De nada nos vengamos nunca tan completamente como de nosotros mismos.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, 1975. XXII, 199: “Fragmentos”, 296, [1885 – 1895].
Los oficios de la alabanza
“La generosidad congrega a los hombres, y la aspereza los aparta. El elogio oportuno fomenta el mérito; y la falta del elogio oportuno lo desanima. Sólo el corazón heroico puede prescindir de la aprobación humana; y la falta de aprobación mina el corazón heroico. El velero de mejor maderamen cubre más millas cuando lleva el viento con las velas que cuando lo lleva contra las velas. Fue suave el yugo de Jesús, que juntó a los hombres. La adulación es vil, y es necesaria la alabanza.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. I, 369 - 370: “Sobre los oficios de la alabanza”. Patria, 3 de abril de 1892.
Futuro
“Se vino abajo el mundo viejo, y es natural que se acumulen ahora, piedra a piedra, los materiales del que ha de reemplazarlo. Los hombres se dan en esto una prisa gloriosa; pero cegados con el polvo de la fábrica, encorvados bajo el peso de los materiales que allegan con sus manos y acarrean en sus hombros, no bien seguros todavía de lo que darán de sí cuando se empalmen y en acomodación juiciosa enseñen la nueva fábrica del mundo, sucede que no alcanzan los hombres aún más que a presentar y bosquejar confusamente, en consecuencia de lo que tienen conocido, el resplandeciente mundo nuevo.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXII, 201 - 202: “Fragmentos”, 297, [1885 – 1895].
Armonía
“No concibo propósito más alto que el de enseñar cómo tomar de la naturaleza aquella serenidad y justicia y consuelo y fe de que está rebosante, - y cómo sacar de nosotros mismos, por el ímpetu de un alma evangélica, y por las frecuentes reuniones de una amistad cultivada, la capacidad que tenemos, para la consecución de la felicidad, de reconocer y de confiar en la armonía de nuestra naturaleza y en esa constante relación de la naturaleza y el hombre, cuyo conocimiento da a la vida un nuevo sabor, y priva a la tristeza de buena parte de su veneno y de su amargura.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXIII, 328: Apuntes de Martí para un discurso político en inglés, s.f.
Egipto
“Políticos y curiosos tienen hoy puestos sus ojos en el Egipto. La revuelta en la tierra de las maravillas, de las esfinges, de las pirámides, del cielo encendido, de la arena sofocante, es profunda y amenaza ser tremenda. Egipto halla que ha pagado demasiado caro la civilización y el apoyo que pidió a los europeos, y quiere lanzar de sí a los civilizadores. He aquí el lenguaje de uno de los diez periódicos árabes que en Egipto se publican: 'Todas nuestras rentas son absorbidas por los extranjeros. Todos nuestros comerciantes, todos nuestros altos dignatarios de Estado, son extranjeros. Ellos son los señores, y nosotros sus bestias de carga. Ellos viven felices, y nosotros vivimos en miseria y degradados. A ellos se les paga bien, y a nosotros mal. Suponemos que nuestra Cámara de Diputados tomará esto en consideración'. Otro de los periódicos egipcios dice: 'Fuimos un tiempo los reyes del universo. 500.000.000 poblaban entonces al Egipto, que hoy está poblado por 30.000.000. Y de este decaimiento somos nosotros los culpables, como lo es todo pueblo de sus males. Culpa nuestra es por nuestra indiferencia religiosa, por nuestra afectuosa e imprudente manera de recibir a los extranjeros, por nuestra confianza en sus periódicos. Nuestros hijos y nuestras hijas están a la merced de los extranjeros, y nuestra tierra es su hacienda. Debemos volver a las prácticas de nuestra religión, debemos poner en práctica las máximas del Profeta, no debemos escuchar a los que dicen que el fanatismo es peligroso'. Se ve, pues, lo que quiere la revuelta. Quiere lo justo y lo injusto. Quiere el gobierno de Egipto por los egipcios, y la incomunicación de los países de Mahoma con todas las tierras de los hombres que no veneran al Profeta.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXIII, 149 - 150: La Opinión Nacional, Caracas. 18 de enero de 1882.
Clases morales
“La gran división que pone de un lado a unos seres humanos, y conserva a otros, como ornamentos, de otro lado, es la división entre egoístas y altruistas, entre aquellos que viven exclusivamente para su propio beneficio y el pequeño grupo de seres que depende directamente de ellos, egoístas estos últimos en grado menor y con circunstancia atenuante; y aquellos a quienes más que el propio bien, o tanto por lo menos, preocupa el bien de los demás. El avaro es el tipo esencial del egoísta; el héroe es el tipo esencial del altruista.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XV, 396: “Libro nuevo y curioso”. La América. Nueva York, mayo de 1884.
Del bien y del mal
“Ver males es desear curarlos. Ver incrédulos, es espectáculo que espanta, y hace arder en deseos de darles fe. Los hombres están viviendo como si la vida se acabara con la muerte, y es necesario tener piedad de ellos, para que no se aterren luego, y decirles que la vida no se acaba. Deja ver en sí la tierra contradicciones aparentes, y suelen los malos vivir de reyes, y los virtuosos de siervos, por lo que no parece a algunos necesaria la virtud, ni el mal odiable, y urge explicar que las causas de pecado no son más que ocasiones de vencerlo, y que queda un suavísimo goce de obrar bien, y se entra en espanto, y miedo y odio de sí, luego que se obra mal.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XV, 265 - 266: “Francia”. La Opinión Nacional, Caracas, 1882.
Imaginación
“No hay que rebajar las condiciones que se tienen: sino equilibrarlas por el realce o adquisición de las que no se tienen. Para dar a los pueblos de la América del Sur lo que les falta, no hay que rebanarles la hermosa imaginación, sino levantarla, dotarlos de razón en igual grado. Lo contrario sería mejorar perdiendo. El capital futuro es capital constante en las naciones. Y un pueblo pierde en caudal, no en relación a lo que gana ahora, sino a si lo que gana ahora le impide ser mañana lo que con el cultivo de sus naturales condiciones pudiera ser. Preservad la imaginación, hermana del corazón, fuente amplia y dichosa. Los pueblos que perduran en la historia son los pueblos imaginativos. Y cread el pueblo sumo, rico sin rival en naturaleza, rico sin rival en imaginación, rico sin igual en razón, porque la imaginación es como una iluminadora, que va delante del juicio, avivándole para que vea lo que investiga, lo que ella descubre, y dejándolo atrás en reflexiones mientras ella, impaciente, parte a descubrir campiñas nuevas. La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXIII, 43 - 44: “Serie de artículos para La América”.
Cubanos
“Esa arrogancia, ese ceño, esa pelea por la autoridad o la fama, que son cosas que en lo grande del mundo caben en un grano de anís o en la cuenca de una pluma de ruiseñor que se lleva el viento: esas ridiculeces femíneas; esos celos de aldea, indignos de mentes ilustres y corazones levantados, han de desaparecer de nuestra tierra, ¡si han asomado en ella la cabeza! – República es el mundo: de muchos, el valor; de todos, igual mérito: cada hombre es un héroe y un orador oculto; ódiese la bajeza, el disimulo, la hipocresía, la falsa virtud, la vileza que suele enmascararse con frases llameantes y talentos simpáticos; pero sea esa saludable indignación lo único que separe a unos cubanos de otros.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXII, 194: “Fragmentos”, 291, [1885 – 1895].
Revolución
“Quiero que el pueblo de mi tierra no sea como este, una masa ignorante y apasionada, que va donde quieren llevarla, con ruidos que ella no entiende, los que tocan sobre sus pasiones como un pianista toca sobre el teclado. El hombre que halaga las pasiones populares es un vil. – El pueblo que abdica del uso de la razón, y que deja que se explote su país, es un pueblo vil. – Yo no necesito ganar una batalla para hoy; sino que, al ganarla, desplegar por el aire el estandarte de la victoria de mañana, una victoria sesuda y permanente, que nos haga libres de un tirano, ahora y después. ¿Que dónde estoy? en la revolución; con la revolución. Pero no para perderla, ayudándola a ir por malos caminos! Sino para poner en ella, con mi leal entender, los elementos quienes, aunque no sean reconocidos al principio por la gente de poca vista o mala voluntad, serán los que en las batallas de la guerra, y en los días difíciles y trascendentales batallas de la paz, han de salvarla.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXII, 73: “Fragmentos”, 119, [1885 – 1895].
Especulación y trabajo
“Los unos por avaricia, y por fe los otros, y los más por pereza, y no pocos por boga habían echado a andar, en esa barca de piloto ciego que llaman Bolsa, su buena fortuna. Mas es adagio que río que crece de súbito, crece con aguas turbias. Y el torrente estruendoso deslumbra, se despeña, salta, devasta, –mas no hace buenas las tierras comarcanas, como el agua serena del arroyo. El azar, como Saturno, devora a sus hijos. Los hijos de Ceres y de Jano, de la agricultura de la paz, duran más que los hijos de Saturno. Así la Bolsa de París, que resuena de día como la fragua de Vulcano, y brilla como vivienda mitológica, ha hundido en ruina súbita a aquellos hombres locos, caballeros en el vértigo, que fían a la suerte caprichosa el cuidado y reproducción de sus haberes. No hay más que una vara, a cuyo golpe se abra en agua pura toda roca: es el trabajo. La riqueza que por otra vía nos venga trae oculto, en su seno cubierto de seda, un nido de sierpes.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XIV, 389. “Francia”, La Opinión Nacional, Caracas, 7 de marzo de 1882.
Verdad
“Y esto es absolutamente cierto, con toda la honrada verdad de que es susceptible la palabra humana, –con toda la escrupulosa exactitud de quien considera un crimen alimentar esperanzas políticas que no tienen razón de existir– por el placer mezquino de hacer triunfar la vanidad ridícula, o el interés sórdido, –o de disimular– so capa de fáciles combates y cómodas oposiciones, inveteradas y reales flaquezas. Se ha de vivir y morir abrazado a la verdad. Y así, si se cae, se cae con una hermosa compañía. Que enferma, pero nunca muere. Triunfaremos.” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXI, 242: Cuadernos de Apuntes, 8 (1880 - 1882).
Autorretrato
“Esta no es la revolución de la cólera. Es la revolución de la reflexión.
Es la única forma, es la única vía por que podemos llegar tan pronto como
nuestras necesidades imperiosas quieren, a la realización de nuestros
brillantes y enérgicos destinos. Que en esto de lo porvenir, la meditación
severa y el frío juicio desvanecen los fantasmas que forjan o el interés
tímido, o la ignorancia pretenciosa, o el tembloroso miedo.- Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXI, 107-108: Cuadernos de Apuntes, 3. (c.1878).
Autorretrato 2
“[...] a pesar de la excesiva mansedumbre que me da mi natural fiereza, aquello mismo en que yo me reconozco más virtuoso viene a ser mi enemigo, y sin más que ser como soy, por mucho y muy hábilmente que lo oculte, provoco en los que pudieran aliviar mi fortuna cierta cólera de la bondad ajena que está en el carácter de la mayor parte de los hombres”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XX, 112: carta a Manuel Mercado. New York, 8 de agosto [1886].
Descentralización de la inteligencia
“Esta es la época en que las cumbres se van deshaciendo en llanuras, que es cercana a la otra época en que todas las llanuras serán cumbres. Así, con el crecimiento de las eminencias, suben de nivel los llanos. Y es más fácil el trance por la tierra. Los genios individuales se señalan menos, porque les va faltando la pequeñez de los contornos, que realzaba su estatura. Y como todos han aprendido a cosechar los frutos de la naturaleza y a estimar sus flores, tocan a menos flor y fruto, en tanto que tocan a más de esto los que antes no eran más que masas admiradoras de los nuevos cosecheros. Descentralización de la inteligencia. Lo bello dominio de todos. Muchos poetas buenos secundarios. Menos poetas eminentes solitarios. Diluimiento: expansión de las cualidades de los privilegiados a la masa”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXI, 356: Cuadernos de Apuntes, 15, s.f.
Verdad y temor
“Los hombres aman en secreto las verdades peligrosas, y sólo iguala su miedo a defenderlas, antes de verlas aceptadas, la tenacidad y brío con que las apoyan luego que ya no se corre ningún riesgo en su defensa”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XV, 361 - 362: “Oscar Wilde”. El Almendares. La Habana, enero de 1882. La Nación. Buenos Aires, 10 de diciembre de 1882.
Afecto en tiempos inciertos
“Con el primer rayo de sol entró hoy en mi cuarto su saludo de año nuevo, y el sol no me fue más grato. Hace bien en quererme; porque con querer a los demás es uno quien gana y se ennoblece, y porque es de justicia que quien vive sin hacer mal reciba de los buenos algún cariño. Yo no deseo más premio, ni con ninguno recibiría tanto placer. Duerma con los ojos abiertos, porque ya sabe que en el mundo eso es necesario, y anda uno sobre trampas y redes; pero conserve esa pureza de corazón”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XX, 363. Carta a Gonzalo de Quesada. [Nueva York], 2 de enero de 1890.
Demonios
“Esas son las cosas que los hombres sueñan, y llaman demonios a los consejos malos que vienen del lado feo del corazón; sólo que como el hombre se ve con cuerpo y nombre, pone nombre y cuerpo, como si fueran personas, a todos los poderes y fuerzas que imagina. ¡y ése es poder de veras, el que viene del lado feo del corazón, y dice al hombre que viva para sus gustos más que para sus deberes, cuando la verdad es que no hay gusto mayor, no hay delicia más grande, que la vida de vida de un hombre que cumple con su deber, que está lleno alrededor de espinas!: ¿pero qué es más bello, ni da más aroma que una rosa?” Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XVIII, 466: “Un paseo por la tierra de los anamitas”, La Edad de Oro, Vol. I, No 4. Nueva York, octubre 1889.
Política
“[...] Política es el estudio de los diversos métodos de vida común que ha discernido o pueda discernir el hombre. La aristocracia es una política, y la democracia otra. El zarismo es política, y es política la anarquía, - la anarquía, que en mucho corazón ferviente es el título de moda de la aspiración santa y confusa a la justicia, y en manos del gobierno español, que echa anarquistas por todas partes, es un habilísimo instrumento. Pero en los juicios libres no puede prender ese recurso burdo; los hombres que desean sinceramente una condición superior para el linaje humano no pueden ser cómplices de la política de policía que anda predicando el desdén de la política; el deber de procurar el bien mayor de un grupo de hijos del país no puede ser superior al deber de procurar el bien de todos los hijos del país [...]”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. I, 335 - 337: “La Política”. Patria, Nueva York, 19 de marzo de 1892.
Política en tiempos de cambio
“Los hombres políticos de estos tiempos han de tener dos época: la una, de derrumbe valeroso de lo innecesario; la otra, de elaboración paciente de la sociedad futura con los residuos del derrumbe. El conservador ha de completar siempre al liberal, sin el cual será un mal liberal; mas ha de conservar no las esperanzas de los vencidos, sino las libertades conquistadas. Así como el hombre no tiene en su magnífica carrera más obstáculos que el hombre, así el único obstáculo de la libertad es ella misma”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XIV, 59. “Noticias de Francia”, La Opinión Nacional, Caracas, 17 de septiembre de 1881.
Políticos de oficio
“¿Qué son los pueblos en manos de los políticos de oficio? Estos los mueven como si fuesen escudos de batalla, y se sientan sobre ellos, luego del triunfo, o los ponen en alto, luego de la derrota, como banderín de pelear. Están siempre los pueblos como de tránsito y de susto, y no bien se sientan, contentos y generosos, a su banco de trabajo, y suena el mazo en el yunque, y la hoz en le trigal, y hierve el vino en la cubas, y en los lagares el aceite, ya se detienen sierras y martillos, y se acongojan los labriegos, y caen flojos los brazos desmayados, porque tal general, descontento de que no quieren hacer prohombre a su sobrino, da airado con el pomo de su sable en la mesa de gobierno, o tal hombre civil anhela mantenerse en el poder, poniendo en concordia efímera, a capitanes ambiciosos y uniendo en mayoría transitoria a odiadotes de bandos diversos, por ser el odio ligamento fácil, tal como si un mendigo quisiese ampararse del frío halando de un lado y otro del cuerpo, para hacerse capa, los míseros harapos. ¡Cuándo habrá de ser que se fatiguen los hombres de esas tierras viejas de ser gobernados por vanidosos logreros! ¡Cuándo, en cruzada urgente y majestuosa, sembrarán de escuelas útiles y prácticas, como misiones de la religión moderna, ciudades y aldehuelas, suburbios y villorrios! ¡Cuándo, con súbito alzamiento del decoro, que echa abajo montañas, y con pujante rebelión pacífica, apartarán de las urnas de votar a diputadillos y a alguaciles, y pondrán en esas copas de salud nombres de gentes sanas y buenas, que den a su tierra patria, zozobrante y congojosa, gobierno digno de hombres!”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XIV, 373. “España”, La Opinión Nacional, Caracas, 23 de febrero de 1882.
Religión y cultura
“Las religiones todas son iguales: puestas una sobre otra, no se llevan un codo ni una punta: se necesita ser un ignorante cabal, como salen tantos de universidades y academias, para no reconocer la identidad del mundo. Las religiones todas han nacido de las mismas raíces, han adorado las mismas imágenes, han prosperado por las mismas virtudes y se han corrompido por los mismos vicios. Las religiones, que en su primer estado son una necesidad de los pueblos débiles, perduran luego como anticipo, en que el hombre se goza, del bienestar final poético que confusa y tenazmente desea. Las religiones, en lo que tienen de durable y puro, son formas de la poesía que el hombre presiente; fuera de la vida, son la poesía del mundo venidero: ¡por sueños y por alas los mundos se enlazan!: giran los mundos en el espacio unidos, como un coro de doncellas, por estos lazos de alas. Por eso, la religión no muere, sino se ensancha y acrisola, se engrandece y explica con la verdad de la naturaleza y tiende a su estado definitivo de colosal poesía”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XI, 242 - 243: “La excomunión del padre McGlynn”. El Partido Liberal, México, 1887. La Nación, Buenos Aires, 4 de septiembre 1887, con el título “El conflicto religioso en los Estados Unidos”.
Naturaleza y cultura
“De la armonía de todas las leyes conocidas, y de la imperfección y brutal rudeza de la actual vida humana, infiérese que el hombre no vislumbra todavía las reglas suaves y amplias de la vida, y que la tierra guarda con exceso bienes holgados con que aquietar los deseos de todos los que la habitan. Estudiar las fuerzas de la naturaleza, y aprender a manejarlas, es la manera más derecha de resolver los problemas sociales. El comercio intelectual ennoblece. El hombre ignorante no ha empezado a ser hombre. El hombre lleva todas sus espadas y todas sus lanzas en la mente”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XIII, 52, “Peter Cooper”. La Nación, Buenos Aires, 3 de junio 1883.
Trabajadores
“Hasta que los obreros no sean hombres cultos no serán felices. La pasión hace a veces odiosa la misma justicia. La razón es como un brazo colosal, que levanta a la Justicia donde no pueden alcanzarla las avaricias de los hombres. – A los obreros ignorantes, que quieren poner remedios bruscos a un mal que sienten, pero cuyos elementos no conocen, los vencerá siempre el interés de los capitalistas, disfrazados, como de piel de cordero una zorra, de conveniencias y prudencias sociales. A los obreros razonadores, mesurados, activa, lenta y tremendamente enérgicos, no los vencerá jamás, en lo que sea justo, nadie”. Martí, José. Obras Completas. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975. VIII, 352: “la Exposición de Material de Ferrocarriles de Chicago”. La América, Nueva York, septiembre de 1883.
Naturaleza y virtud
“El objeto de la vida es la satisfacción del anhelo de perfecta hermosura; porque como la virtud hace hermosos los lugares en que obra, así los lugares hermosos obran sobre la virtud. Hay carácter moral en todos los elementos de la naturaleza: puesto que todos avivan este carácter en el hombre, puesto que todos lo producen, todos lo tienen. Así, son una la verdad, que es la hermosura en el juicio; la bondad, que es la hermosura en los afectos; y la mera belleza, que esa la hermosura en el arte. El arte no es más que la naturaleza creada por el hombre. De esta intermezcla no se sale jamás. La naturaleza se postra ante el hombre y le da sus diferencias, para que perfeccione su juicio; sus maravillas, para que avive su voluntad a imitarlas; sus exigencias, para que eduque su espíritu en el trabajo, en las contrariedades, y en la virtud que las vence. La naturaleza da al hombre sus objetos, que se reflejan en su mente, la cual gobierna su habla, en la que cada objeto va a transformarse en un sonido. Los astros son mensajeros de hermosuras, y lo sublime perpetuo. El bosque vuelve al hombre a la razón y a la fe, y es la juventud perpetua. El bosque alegra, como una buena acción. La naturaleza inspira, cuya, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre. Y el hombre no se halla completo, ni se revela a sí mismo, ni ve lo invisible, sino en su íntima relación con la naturaleza”. Martí, José. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XIII, 25 - 26, “Emerson”. La Opinión Nacional, Caracas, 19 de mayo de 1882.
Lo revolucionario
“Este miedo generoso, este cuidado de hijo y padre a la vez, este cariño en que caben todos los necesitados de él, y tanto los que pecan por falta de él como los q. lo desconocen, esta vigilancia incansable, y trabajo de preparación; esta atención a la sustancia de las cosas y no a la mera forma, esta política que funda y no la que disgrega; esta política de elaboración es lo revolucionario”. Martí, José. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXII, Fragmentos, 47-48.
El que conoce los hechos
“No es esta o aquella huelga en particular lo que importa, sino la condición social que a todas las engendra. Esta condición debe ser, primero, puesta en claro, y después si resulta tan funesta como se cree, debe ser cambiada. Cámbiesela en acuerdo con las razones concretas de ella, poniendo el remedio donde está el mal, y no conforme a teorías abstrusas o sistemas sentimentales, tan perniciosos en su aplicación como respetables por su origen. No se debe poner mano ligera en las cosas en que va envuelta la vida de los hombres. La vida humana es una ciencia; y hay que estudiar en la raíz y en los datos esenciales cada aspecto de ella. No basta ser generoso para ser reformador. Es indispensable no ser ignorante. El generoso azuza; pero sólo el sabio resuelve. El mejor sabio es el que conoce los hechos”. Martí, José. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XI, 157 - 158: “Cartas de Martí”. La Nación, Buenos Aires, 15 de abril de 1887.
James G. Blaine
Retrato de James G. Blaine (1830 - 1893), político republicano. "Blaine vino, y con él el brillo y acometimiento que van con su persona; pero tan resuelto a llevarse tras sí, como testimonio de su triunfo, a sus rivales en el partido, tan visiblemente ligado con las empresas y monopolios, que los republicanos mismos, en vez de saludarlo como defensor, más parece que lo esquivan y lo temen. Va en gloria, de brazos en brazos. Le llaman el rey Blaine, lord Blaine, nostramo Blaine, nuestro Blaine y señor. La muchedumbre se agolpa, como al paso de toda novedad, a oír la palabra férvida de este hombre sagaz que no se deja abatir, y del porrazo enemigo que le ha hundido el cráneo se levanta magnífico y sonriente, inquieto el pelo, hinchada la sien, los ojos dominantes, los labios batallosos. No olvida una cara. Lleva cuenta de todos los apellidos que le importa recordar. […] Tiene el arte de Catilina, y de los criados de hotel. Gusta aquí y en todas partes, este hombre acometedor e irreprensible, de espíritu felino, que cae sin lastimarse; tan decidido a triunfar, que casi triunfa aunque ha ofendido mucho para que triunfe por completo; y tan desembarazado de trabas morales, que aun cuando sabe que no habla verdad, no se le muere en los labios la elocuencia. […] Este candidato testarudo, este imaginador fértil, este político elástico, esta palabra verbosa y siempre lista, este nadador que bracea con más brío cuando la ola se le mete por los ojos, inspira tanto odio a sus rivales desesperados de no poder vencerlo en descaro y astucia, como fe a los politicastros que reconocen el él mano mayor, y lo pasean como 'el primer estadista de América', llenas las manos de falsas cifras, y los discursos de argumentos alevosos, entre las muchedumbres frenéticas y deslumbradas”. Martí, José. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XII, 42: "La campaña electoral en los Estados Unidos", La Nación, Buenos Aires, 11 de octubre de 1888.
Fuera de equilibrio
“Hay algo de buque en toda casa extranjera. Dura aquella sensación de indefinible disgusto. Se siente oscilar la tierra, y vacilar sobre ella nuestros pies. A veces, se sujeta uno de las paredes, - y por donde otros van firmes, camina uno tambaleando. El espíritu está fuera de equilibrio”. José Martí. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXI, 242: “Cuaderno de Apuntes 6”, [1880 – 1882], [Nueva York].
Una nación
“Una nación no puede ser como una mente juvenil, llena de ensueños, de errores, de relámpagos, que ya lleva a morir sonriente y magnánimo en el torreón que luce la bandera amenazada de la patria, ya a perseguir, cual niño que echa a correr tras una mariposa, a una visión gallarda que encarna momentáneamente sus ansias de belleza. Una nación ha de ser como matrona grave que cuida de sus hijos, no como doncella irreflexiva, de alma blanda a los arrullos de todos los galanes. Una nación ha de querer que los elementos que la forman sean estables, sanos y grandiosos, y vengan de fuentes limpias y constantes, que corran a la luz, para que se pueda ver cuando se enturbian, y acudir en sazón a purificarlas”. José Martí: “Francia”. La Opinión Nacional. Caracas, 22 de febrero de 1882. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975. XIV, 364.
Al borde de la caída
“Fácil es, sirviendo a intereses o preocupaciones poderosas, subir a grandes puestos a ser como antifaces o portavoces de las fuerzas que encumbran; mas ¿cómo no admirar, cuando se sabe lo desamparada y sola que anda la honradez, a quien no llega al triunfo en virtud de complicidad con los defectos de los hombres, sino contra ellos? ¿Quién está en el fondo de los pueblos, como en el fondo de los hombres, que, a despecho de ellos mismos, y con voz determinada e imponente, aconseja al oído lo que en las horas de peligro deben hacer, y los hecha por el camino de la salvación, en temporáneo arrebato de virtud, que los sostiene y levanta cuando están al borde ya de la caída?”. Martí, José: Obras Completas. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975. X, 187 - 188: “Cartas de Martí”. La Nación, Buenos Aires, 9 de mayo de 1885.
Los pecadores
“Los hombres gustan de ser guiados por los que abundan en sus propias faltas. Véase cómo se apegan con más ardor a las personalidades viciosas, brillantes, que a las personalidades puras, modestas. Sólo en las épocas de crisis, el instintivo conocimiento del gran riesgo y de su incapacidad para librarse de él, les hace aceptar a los grandes honrados. La pureza, de que en general carecen, les irrita. En las faltas del que los gobierna, ven como la sanción de las suyas propias. Por una mentirijilla de la conciencia, creen que exculpándolos, se exculpan. Pues que sus pecados no estorban al gobernante para llegar a su alto puesto, no es tan malo el pecar, que el mundo condena y premia. Todos los que han pecado, tienen simpatía secreta por los pecadores”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. X, 188 - 189: “Cartas de Martí”. La Nación, Buenos Aires, 9 de mayo de 1885.
Las dos raíces
“[…] el hábito de pensar en alta voz, y de tener al aire libre las ideas, que a menos que no resulte hecho de miasma el hombre, ha de bastar, en lucha igual, para irlo poniendo, de peldaño en peldaño, donde no tenga, para vivir en casa limpia, que salir por el mundo alquilando el lomo o devorando semejantes. Trabajar es lo verdadero, y decir sin miedo lo que se piensa: he ahí las dos raíces”. Martí, José: 1975, X, 79: “Desde el Hudson”. La Nación, Buenos Aires, 20 de febrero de 1890.
Los trabajadores
“[…] como andas son los trabajadores, en que viaja el mundo”. Martí, José: 1975, X, 79: “Cartas de Martí”. La Nación, Buenos Aires, 26 de octubre de 1884.
Los despreciadores de los pobres
“Antaño con poner un rey la mano sobre el hombro de un calientachismes de palacio, o un cercenador de hombres, o un guardador de la puerta por donde entraba a robar placeres la Majestad, ya lo hacía caballero: ogaño, ver a estas gentes humildes, a estos pobres alegres, a estos viejos honrados, a estas mujeres enfermizas, a estos creadores de sí propios, es como recibir un título más decoroso y limpio de nobleza: “Hombre te hago”, dijo el Creador: y le puso en los labios la palabra, y entre el cabello y los ojos un cintillo de luz: desde entonces, ni ser duque, ni marqués, ni conde, ni vizconde, ni barón, es ser más que hombre: ¿cómo el que hereda una fortuna ha de ser más noble que el que la fomenta? ¿cómo el que vive a espaldas de los suyos, o al amparo de castas favorecidas, ha de merecer más respeto que el que forcejea por abrirse paso en la tierra difícil, con la pesadumbre del desdén humano encima, abandonado a sus esfuerzos propios? Gusanos me parecen todos esos despreciadores de los pobres: si se les levantan los músculos del pecho, y se mira debajo, de seguro que se ve el gusano”. Martí, José: 1975, X, 78: “Cartas de Martí”. La Nación, Buenos Aires, 26 de octubre de 1884.
La vida nueva
“Porque en este país de trabajadores, será tremenda una liga ofensiva de los trabajadores. Ya están en ella. El combate será tal que conmueva y remueva el Universo. Estas que hierven, son las leyes nuevas. Esta es en todas partes época de reenquiciamiento y de remolde. El siglo pasado aventó, con ira siniestra y pujante, los elementos de la vida vieja. Estorbado en su paso por las ruinas, que a cada instante, con vida galvánica amenazan y se animan, este siglo, que es de detalle y preparación, acumula los elementos durables de la vida nueva”. Martí, José: 1975, IX, 325 "Carta de los Estados Unidos". La Nación, 13 de septiembre de 1882.
La batalla social
“En esta tierra se han de decidir, aunque parezca prematura profecía, las leyes nuevas que han de gobernar al hombre que hace la labor y al que con ella mercadea. En este colosal teatro llegará a su fin el colosal problema. Aquí, donde los trabajadores son fuertes, lucharán y vencerán los trabajadores. Los problemas se retardan, mas no se desvanecen. Negarnos a resolver un problema de cuya resolución nos pueden venir males, no es más que dejar cosecha de males a nuestros hijos. Debemos vivir en nuestros tempos, batallar en ellos, decir lo cierto bravamente, desamar el bienestar impuro, y vivir virilmente, para gozar con fruición y reposo el beneficio de la muerte. En otras tierras se libran peleas de raza y batallas políticas. En esta se libra la batalla social tremenda”. Martí, José: 1975, IX, 277-278: "Carta de Nueva York". La Opinión Nacional, Caracas, 31 de marzo de 1882.
El trabajo honrado
“Las riquezas injustas; las riquezas que se arman contra la libertad y la corrompen; las riquezas que excitan la ira de los necesitados, de los defraudados, vienen siempre del goce de un privilegio sobre las propiedades naturales, sobre los elementos, sobre el agua y la tierra, que sólo pueden pertenecer, a modo de depósito, al que saque mayor provecho de ellos para el bienestar común. Con el trabajo honrado jamás se acumulan esas fortunas insolentes”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XII, 250 - 251. "Cartas de Martí", La Opinión Pública, Montevideo, 1889.
El trabajo
“El trabajo cría justicia. La capa de arriba va siendo en los Estados Unidos levantisca, y dada al éxito fácil y al abuso de la vida y del derecho ajeno; pero en lo hondo, como lastre y esperanza, está el granito del honor, están los calzones de pana que no llegan al talón, está la gente a lo Lincoln: […] Hacerse oír de esa gente sana es preciso, en todo lo que sea de derecho, porque en ellos está el freno natural, el único freno tal vez, de esa otra casta codiciosa que fomenta la política agresiva en un país de lujo donde ser comienza a ver con desdén el bienestar modesto y despacioso que viene al hombre asiduo del trabajo”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XII, 258 - 259. “En los Estados Unidos”, La Nación, Buenos Aires, 16 de agosto de 1889.
La revolución crece
“Estudien, los que pretenden opinar. No se opina con la fantasía, ni con el deseo, sino con la realidad conocida, con la realidad hirviente en las manos enérgicas y sinceras que se entran a buscarla por lo difícil y oscuro del mundo. [...] Amemos la herida que nos viene de los nuestros. Y fundemos, sin la ira del sectario, ni la vanidad del ambicioso. La revolución crece”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. III, 121: “Crece”. [Patria, 5 de abril de 1894].
El talento
“El talento, es el deber de emplearlo en beneficio de los desamparados. Por ahí se mide a los hombres. Sólo se es dueño exclusivo de aquello que se crea. El talento viene hecho, y trae consigo la obligación de servir con él al mundo, y no a nosotros, que no nos lo dimos. De modo que emplear en nuestro beneficio exclusivo lo que no es nuestro, es un robo. La cultura, por lo que el talento brilla, tampoco es nuestra por entero, ni podemos disponer de ella para nuestro bien, sino es principalmente de nuestra patria, que nos la dio, y de la humanidad, a quien heredamos. Es un ladrón el hombre egoísta. Es un ladrón el político interesado”. Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, XII, 43-44. “La campaña electoral en los Estados Unidos”, La Nación, Buenos Aires, 11 de octubre de 1888.
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