Peripecias Nº 2 - 21 de junio de 2006

CIUDADANIA

 

¿Es posible la reforma de la educación?

 

 

J. Montero Tirado

 

 

 

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Cuando el general Rodríguez decidió reformar la educación en 1989, como una de las primeras reacciones tras el golpe de Estado que derrocó a la dictadura, y cuando en 1990 se creó el Consejo Asesor para organizarla (que desde 1998 sería Consejo Nacional de Educación y Cultura) y cuando en 1992 se lanzó la filosofía de la reforma, tras consultas a los sectores afectados, el ambiente general del país era un ambiente cargado de esperanzas y de impulsos hacia la reforma general del Estado, como exigencia básica para la instalación de la democracia.

 

La reforma de la educación siguió su proceso, empezando en 1993 la aplicación de la misma. Navegábamos en el río común de las reformas para construir el Paraguay democrático. Los planes eran todos movidos por los vientos de las reformas.

 

En este momento esos vientos no soplan y el río de las reformas ha perdido demasiado caudal y energía. La reforma del Estado se ha paralizado. La estrategia de recorte y reducción del funcionariado ha sido un discurso negado por la realidad de un prebendarismo creciente. El proceso de descentralización ha chocado con el muro del control y la concentración de poder. La independencia de los poderes del Estado no es real. El Estado sigue siendo el mayor empresario del país y la ola de privatización chocó con el dique de una política estatal de empleo como pago de favores y seguro de un cupo de electores cautivos. Las ayudas recibidas para erradicar la pobreza y superar la escasez de vivienda se han convertido en pretexto y canchas para cuantiosos y reiterados abusos de corrupción. Se ha reformado la recaudación fiscal y cierto nivel de control de aduanas, pero ese mayor flujo de dinero a las arcas del Estado no ha sido todo para el Bien Común y el desarrollo del país, sino también como mayor cantidad disponible al alcance de los ladrones que siguen robando más y más en las distintas cajas y cuentas de la administración pública.

 

El sistema legal y el sistema judicial siguen débiles a pesar de sus conatos de reforma. Ni la ley ni la justicia son iguales para todos. Algunos logran la impunidad. La reforma de la Policía ha sido esterilizada, ya que los policías han perdido su lucha contra la delincuencia, porque la delincuencia también se ha infiltrado en sus cuadros. Han perdido la credibilidad y la confianza de la ciudadanía, que vive en un clima de mucha mayor inseguridad.

 

Como ya hemos dicho en otras oportunidades, la reforma de la educación ha recibido muy poco dinero del Estado en los presupuestos de la nación. Ciertamente nada se ha dado para la reforma del Bachillerato y nada se está dando para la reforma de la Universidad. La reforma ha contado solamente con fondos de préstamos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo y algunas donaciones puntuales de otros organismos internacionales como AECI, en cantidades insuficientes para lo que necesita una verdadera reforma.

 

La lectura de los hechos refleja claramente que la Reforma del Estado no ha llegado y que ahora mismo no se ve que esté en la agenda de las prioridades políticas de los gobernantes. En este contexto tiene sentido preguntarse: ¿Es posible la reforma de la educación?

 

No se dan ni el contexto ni las condiciones ni los medios para que la reforma de la educación pueda realizarse. Las cosas así, es injusto exigirle al Ministerio de Educación y Cultura que la haga. Después de la reforma de la Educación Escolar Básica, lo que el MEC viene haciendo es retocar algunos elementos del sistema. Pero con retoques de elementos no se puede hablar de reforma del sistema total de educación. Ni siquiera la reforma de la Educación Media está completa y dentro de ella, la reforma del Bachillerato no ha logrado, pasados ya cuatro años, poner sus libros de texto a disposición de alumnos y profesores.

 

Los esfuerzos del MEC, la buena intención de los promotores de la reforma y su trabajo están siendo esterilizados en un clima político que no demuestra verdadero interés en la reforma del Estado. 

 

Publicado en el periódico ABC de Asunción (Paraguay), el 19 de junio de 2006. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines de difusión de debates en América Latina. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 2 el 21 de junio 2006.

 

 

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