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C. Córdoba Martínez, es colombiano,
graduado en filosofía y especialista en
desarrollo regional.
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Es lamentable pero hay que reconocerlo, el 90% de la información de prensa que
se difunde de Colombia en el exterior tiene que ver con el conflicto y el
narcotráfico. Pero aquí pasan más cosas. Este año por ejemplo, dos ciudades
colombianas serán espacios privilegiados de la literatura y la cultura. En
Cartagena acaba de realizarse la segunda versión del Hay Festival, evento
que reunió a más de 80 escritores de todo el mundo discutiendo de temas tan
diversos como el fútbol, el amor, el cine, la guerra y la política; figuras como
el cubano Pedro Juan Gutiérrez, el argentino Marcelo Birmajer, el chileno Jorge
Edwars, el mexicano Jorge Volpi y los colombianos, Daniel Samper Pizano, Oscar
Collazos y Juan Manuel Roca, este último ganador del premio de poesía Casa de
las Américas 2007 por su obra de toda una vida, compartieron con miles de
espectadores bajo las murallas de la ciudad “heroica” sus obras y sus
sentimientos. Cartagena será también será el escenario, en le mes de marzo, del
IV Congreso Internacional de la Lengua española que convocará a más de 200
conferencistas encabezados por el premio novel Gabriel García Márquez y contará
con la inauguración del reyes de España.
Bogotá por su parte, tiene una triple alegría este año ya que fue designada por
la UNESCO como la Capital Mundial del Libro, la Unión de Capitales
Iberoamericanas le otorgó la distinción de Capital Iberoamericana de la
Cultura 2007 y además obtuvo el León de Oro 2006 - Bienal de Arquitectura
de Venecia. En este marco la ciudad será el epicentro de un sinnúmero de
actividades culturales y literarias que la harán respirar un aire distinto.
A estos acontecimientos se podrían sumar cientos de experiencias que a largo y
ancho del país se dan todos los años. Es evidente que mientras a nivel nacional
la agenda pareciera seguir siendo la guerra, muchas alternativas urbanas y
regionales se la están jugando por escenarios de posconflicto en términos de
desarrollo económico, social y cultural. Aunque lamentablemente los libros aún
no paran las balas, es satisfactorio ver como el conflicto armado no es el
paradigma que está en el imaginario de todos los colombianos y que buena parte
de nuestra sociedad le apuesta por una solución negociada que permita desplegar
muchas de las otras capacidades que siguen opacadas por los tiros.
Mientras el Presidente de la República caldea la confrontación entre derecha e
izquierda, mandatarios de ciudades como Bogotá, Medellín y el Valle, todos ellos
de tendencia política alternativa, le han apuntado en sus gobiernos por
escenarios de reconciliación y han demostrado que es posible avanzar en agendas
de paz y desarrollo social como opción a las políticas de mano dura.
La sociedad colombiana necesita hoy escuchar y obedecer menos a las demagogias
armadas, así como reconocer y construir más opciones culturales como
alternativas de reconciliación. Mientras algunos piensan las estrategias
militares, la mayoría deberíamos estar planeando como recrear el alma con el XI
Festival Iberoamericano de Teatro y gritar con la próxima versión de Rock al
Parque, a la larga afortunadamente nada nos cuesta soñar que la voz de Bono o la
guitarra de Charly suenen un poco más fuerte que los fusiles de algunos de los
que quieren salvar la patria de lado y lado.
Publicado en el semanario
Peripecias Nº 35 el 14 de
febrero 2007. Se permite la reproducción del artículo siempre
que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas
restricciones.
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