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Está bien, lo reconozco: no soy fanática de los Simpson de toda la vida. Me
refiero a esos fanáticos que desde 1986 siguen la serie. Esos que se compran
remeras (tazas, platos, bolsos, etc.) con la cara de Homero y alguna frase
inteligente sólo para ir al cine. Lo confieso: no pertenezco a ese grupo. Como
me sucedió otras veces yo descubrí tarde este fenómeno, fue un día haciendo zapping
(segunda confesión), cuando el mundo hacía años que se reía con sus episodios
televisivos.
Sin embargo desde el año pasado cuando llegó a mis oídos la noticia del próximo estreno de
“Los Simpson - La película” es que estaba contando los días que faltaban para
esa fecha tan “numérica”: 27-07-2007. Hasta me vino pánico de que se acabara el
mundo justo ese día.
Por suerte nada de esto sucedió y ya pude ver la película. Sí, la vi. A pesar de
los niñitos llorando, del ruido del pop y del suelo pegoteado por el refresco
tirado. La vi. Tenía que verla. A pesar de que, como dijo Homero, ¿quién pagaría
por ver algo que lo pasan gratis por TV?
Y es que una vez más esta familia de Springfield nos dice sin pelos en la lengua
y mirándonos a los ojos: “ríanse, pero ustedes son como nosotros”.
Vamos a lo importante, la trama de
la película se desarrolla gracias al desastre ecológico (¿le suena?) que
desencadena Homero en el Lago Springfield.
Desde siempre la serie tuvo una fuerte crítica a las multinacionales y gobiernos
por despreocuparse del medio ambiente y de la destrucción de la naturaleza.
Además se preocupa mucho de temas como la contaminación y el cambio climático.
Uno de los mejores gags de la película es el discurso de Lisa imitando a Al Gore
en su grúa en “La Verdad Incómoda”. Y es que en la familia Simpson, nadie se
preocupa por el medio ambiente, excepto Lisa, que es ecologista y vegetariana.
En un capítulo Montgomery Burns (el Sr. Burns) pierde todo su dinero y Lisa le
ayuda a recuperarlo reciclando y reutilizando las cosas.
En
otra oportunidad, y de manera irónica, la contaminación fue la responsable de que
la ciudad de Springfield fuera salvada de la caída de un cometa (descubierto por
Bart). Ya que el cometa al entrar en la atmósfera contaminada de la ciudad fue
desintegrado por ésta. O como en el capítulo en que la ciudad tiene que ser trasladada
a kilómetros de distancia debido a la cantidad de basura que se había acumulado. Ésta podría ser una de las causas de que se desconozca la ubicación de Springfield.
Otro ataque a las fábricas despreocupadas es el capítulo en el que Bart pesca un
pez mutante justo antes de las elecciones municipales, lo que hará que Mr. Burns
trate de justificar la atrocidad haciendo creer que el pez es superior y que
además es sabroso.
En la película el tema central es la contaminación. Tan es así que el gobierno
de EE.UU. encabezado por su presidente Arnold Schwarzenegger, preocupado por que
las cosas le salgan bien en su mandato para no tener que volver a hacer
películas con Danny DeVito, ordena a la EPA (Agencia de Protección Ambiental de
EE.UU.) que se haga cargo del asunto. Mientras tanto, Los Simpson (expulsados de
su ciudad) llegan a Alaska, donde el gobierno les da la bienvenida pagándoles
1000 USD para que “permitan que las petroleras destruyan el ambiente” (¿aún no
le suena?).
Muchos son los elementos que hacen de Los Simpson una serie (ahora película) un
fenómeno tan irresistible: la mirada mordaz al sistema de valores de la sociedad
estadounidense y en general el humor sutil, el humor irónico, político, entre otros. Pero además
endulzado con el hecho de que si
usted no comprende lo sutil, o lo irónico no es su fuerte, siempre tiene la
posibilidad de ver a los famosos en contacto con esta familia. En la película se
suceden Tom Hanks, los mencionados Schwarzenegger y Al Gore, y como si esto fuera
poco puede disfrutar de Green Day tocando en vivo.
Suerte. Que la disfrute.
Publicado en el semanario
Peripecias Nº 59 el 1 de agosto de 2007. Se permite la reproducción del
artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con
algunas restricciones.
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