Peripecias Nº 83 - 30 de enero de 2008

CULTURA

 

 

Carta de amor al pueblo de Guatemala

 

Franz Galich

 

 

Franz Galich Mazariegos (1951 - 2007), escritor guatemalteco que desarrolló su obra en Nicaragua.

 

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Hace 26 años, una mañana, salí a mi trabajo en el Instituto de Antropología e Historia, situado en la 12 avenida y 11 calle, si mal no recuerdo. Salí como salieron miles de guatemaltecos que simplemente ya no regresaron. Yo tuve la suerte de regresar 15 años después. Guatemala se había convertido de un país donde se contaban historias de aparecidos en uno donde se contaban historias de desaparecidos. En aquellos aciagos días supe, por primera vez, lo que era la solidaridad activa de la gente. También supe de la solidaridad espiritual de la gente que pedía, elevando sus oraciones a Dios que me protegiera. Esto lo supe por mi madre, que Dios tenga en su Gloria. 26 años después, la historia se repite, aunque en otras circunstancias: estuve a punto de no regresar a mi casa en Nicaragua, con mi familia, mi esposa Orietta y nuestros hijos Souhail y Franz.

 

Una enfermedad, el cáncer, invadió mi próstata y tras larga y complicada operación que duró 7 horas, regresé un mes y tres días después. No está demás decirles que fui operado un tres de mayo, en mayo, tan bendecido por mi madre porque también un 10 de mayo me fue permitido salir al exilio. Como en aquella ¬ocasión aunque bajo otras circunstancias, ya que era muy peligroso hacerlo públicamente, la solidaridad volvió a brotar de los corazones guatemaltecos. Mi corazón se conmovió muy fuertemente, como cuando enterramos a mi madre, donde también fuimos acompañados multitudinariamente. La capacidad de amar de los guatemaltecos solamente está dispersa, por múltiples razones, pero no bloqueada. Podrá decirse lo que quieran pero nunca negar la capacidad de amar y de la solidaridad de los amatitlanecos y de la gran mayoría de guatemaltecos, aunque la pesadilla nocturna que nos atormenta ya hace muchos años parezca prolongarse en el tiempo.

 

¿Cómo podré pagar esto? ¿Podré acaso? La única forma que tengo y creo que puedo será luchando por elevar a nuestro Amatitlán y Guatemala tan queridos a un nivel más alto que al que lo llevaron tantos y tantos grandes hombres y mujeres, con su arte, su deporte o su ciencia. Pido a Dios poder cumplirles, queridos amigos, hermanos y compatriotas. Perdonen mis lágrimas que luchan por no salir, pero es inevitable, como inevitable será mi gratitud eterna a todos y cada uno de ustedes.

 

En nombre propio y de mi familia, infinitamente agradecido.

 

Nicaragua, 23 de julio del 2006.

 

Publicado en la revista Istmo, una publicación interdisciplinaria que fomenta los estudios acerca de las literaturas y culturas centroamericanas, en el número dedicado a “Franz Galich – un ‘subalterno letrado’ que ha renovado las letras centroamericanas”. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 83 el 30 de enero de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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