Peripecias Nº 98 - 28 de mayo de 2008

CULTURA

 

 

El concierto ALAS

El nuevo fraude musical

 

 

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El socio mayoritario de Telmex es considerado, según la revista Forbes, como el segundo hombre más rico del mundo. El consorcio Televisa es, en términos de ganancias, la principal televisora de México, con presencia y ganancias en toda Latinoamérica. El novio de Shakira es hijo del ex-presidente de Argentina, causante de la caída de la economía del país que trajo consigo una de las peores recesiones en la historia de nuestra civilización actual. El dinero de las empresas discográficas se calcula en billones de dólares anuales, sobre todo en el mercado latino. El dinero que ganan los artistas famosos, esos que aparecen en televisión todos los días en los programas de escándalos o simplemente para promocionar su nuevo disco, les permite en la gran mayoría de los casos tener un par de casas en las zonas mas exclusivas de diferentes países. La lista podría continuar, podríamos intentar hacer una suma de las ganancias de las empresas promotoras y los artistas que participaron en el concierto simultáneo de la Fundación ALAS, y estoy casi seguro que el resultado sería mayor que el PBI de la mayoría de los países centroamericanos. Mejor aún, sin equivocarme, sería muchísimo más que el presupuesto que estos países (quedémonos solo en Centroamérica) otorgan a la educación, y no porque la educación no sea importante para los gobernantes, sino porque el presupuesto no alcanza para más –pensando que los gobernantes hacen su mejor esfuerzo–. Sin embargo, el concierto de la Fundación ALAS fue todo un éxito, mediáticamente este concierto ofreció la oportunidad a Televisa y a la Fundación Telmex de pintarse de empresas comprometidas con el desarrollo de la niñez latinoamericana y de paso ahorrarse unos cuantos miles de pesos en impuestos por apoyar a “Organizaciones de la Sociedad Civil” a llevar a cabo sus proyectos.

 

Los grandes festivales son una tradición de los artistas con conciencia social, desde aquel Live Aid en los ochenta, pasando por todos los demás festivales gringos y europeos, festivales hechos para poner en tela de juicio la falta de justicia social, pero ahora los latinos comienzan a aprovechar esto para su propio beneficio. El concierto de la Fundación ALAS fue un éxito, Shakira puede estar orgullosa de haber logrado un concierto que para muchas personas será memorable (ver cantar a Alejando Sanz con Calle 13 no se ve muy seguido), el presidente de la Fundación –Gabriel García Márquez– puede estar tranquilo, se consiguió lo que querían, miles de personas vieron a intelectuales y artistas hablar de la situación de la niñez en América Latina, escucharon entre canción y canción cifras de las condiciones de los países, y tal vez consiguieron que algunas personas entraran al sitio web e hicieran sus donativos. La conciencia pequeñoburguesa de todos y cada uno de los cantantes que estuvieron presentes está tranquila, hicieron lo que pudieron, hicieron lo que saben hacer: cantar. Sin embargo, la situación en América Latina no va cambiar por un simple concierto, no, la situación es más de fondo y lástima por Shakira, pero su suegro es uno de los causantes de la situación de pobreza de Argentina. Lástima por el Gabo, pero los patrocinadores del concierto son causantes de los principales problemas de educación y falta de cultura en todo el continente. Acabar con la situación de malestar de la niñez no es sólo ponerla en la mesa, es llegar a una verdadera repartición de las riquezas. De nada sirven los grandes conciertos mediáticos si los protagonistas siguen quedándose en hoteles de cinco estrellas y gastando millones en mantener su estilo de vida. Sus paliativos no nos sirven y la máscara les queda muy chica...

 

Publicado en el blog Solo un montón de ideas el 24 de mayo de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 98 el 28 de mayo de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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