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Los demócratas han planteado en el Congreso lineamientos de una nueva política
comercial para Estados Unidos:
a) Asegurar que los TLCs aumenten los niveles de vida y creen nuevos mercados
para los bienes norteamericanos. Para ello exigen de los países el mantenimiento
de estándares internacionales laborales, la suscripción de acuerdos
multilaterales ambientales, el restablecimiento de un balance más justo entre
promover el acceso a medicinas y proteger la innovación farmacéutica en países
en desarrollo, asegurar que las compras del gobierno promuevan derechos básicos
de los trabajadores, promover la seguridad nacional (operaciones en puertos),
asegurar que los TLCs no den mayores derechos a los inversores extranjeros en
Estados Unidos, que a sus propios inversionistas.
b) Apoyar a los trabajadores, agricultores y empresarios especialmente en los
sectores manufactureros sensibles perjudicados. Esto supone que haya
reciprocidad en las reglas de juego, y les preocupa particularmente los
subsidios masivos en China o las violaciones a la propiedad intelectual, o la
manipulación cambiaria en Japón o los mercados cerrados en Corea, o las demandas
ante la OMC.
c) Buscar la apertura de los mercados principales para crear nuevas
oportunidades a los trabajadores norteamericanos. Esto supone reforzar el rol
del congreso en las negociaciones de la OMC (agricultura, eliminación a barreras
sanitarias y fitosanitarias de las importaciones de EE.UU., protecciones
arancelarias en manufactura, servicios y solución de controversias).
d) Crear iniciativas para entrenamiento de trabajadores promoviendo la
educación, salud y beneficios sociales. Esto supone dar apoyo a todos aquellos
trabajadores de sectores que puedan ser afectados por el comercio y el cambio
tecnológico.
e) Expandir la diplomacia norteamericana y el fortalecimiento de su seguridad
nacional. Esto supone expandir el programa de comercio y ayuda al desarrollo de
los países más pobres. Es aquí donde se plantea la inmediata extensión del
ATPDEA, y con otros países en desarrollo.
Como se puede apreciar, los demócratas están formulando una nueva política
comercial, y forma parte del debate electoral que tendrán que afrontar para las
elecciones presidenciales. Aquí se ha presentado el asunto como que todo está
supeditado al TLC con Perú y Colombia, lo que no es exacto. Las propuestas de
los congresistas demócratas buscan mejorar las ventajas de ese país en la
inserción internacional, mayores beneficios para sus trabajadores. Pero, hasta
algunos críticos al TLC se han confundido y están dando loas a los demócratas,
como si se tratara de nuestros propios congresistas.
El TLC trae más costos que beneficios al Perú, y este planteamiento demócrata
solo traería una modificación marginal de la situación. No se toca para nada el
tema de los subsidios agrícolas norteamericanos mientras se elimina la
protección en nuestros países, tampoco las concesiones en el capitulo de
inversiones (definición de inversión, inversionistas, eliminación de requisitos
de desempeño), o la suscripción de convenios internacionales de propiedad
intelectual
lesivos al país (UPOV 91 por ejemplo), que abren la puerta para el patentamiento
de plantas, la potencial piratería sobre nuestra rica biodiversidad y
conocimientos tradicionales (solo hay una declaración puntual en el tema de
acceso a medicamentos). Los mayores estándares laborales tienen como
contrapartida mayores multas y sanciones o la suspensión del acceso a mercado
norteamericano por incumplimientos reales o supuestos. Tampoco se revisa el tema
de compras gubernamentales que les brinda igualdad de condiciones a los
proveedores del norte (peor si prospera la propuesta del gobierno de que sean
organismos internacionales los que se encarguen del asunto).
Nada sobre los mecanismos de solución de controversias que hacen irrelevantes
los tribunales nacionales, siendo reemplazados por arbitraje internacional.
Aun siendo marginales los cambios, suponen la modificación del Tratado (no sólo
cartas adjuntas) lo que implica que tendría que ser aprobado nuevamente por el
Congreso peruano. Los demócratas han solicitado la ampliación de 2 años del
ATPDEA (por cuestiones estratégicas y de seguridad), lo que parece será
aprobado. Pero, también indicaría que probablemente el tema del TLC se postergue
para el 2009.
Si los demócratas están planteando enmiendas al TLC, podríamos discutir nosotros
algunas propuestas en estos dos años, para buscar un acuerdo que sea menos
asimétrico para nuestro país.
Se pueden extraer varias lecciones de los hechos recientes:
a) El gobierno tuvo un craso error de apreciación estratégica. Pensó que el TLC
se iba a aprobar rápidamente, subestimando los cambios derivados de lo que todos
los pronósticos señalaban como una victoria demócrata en el Congreso.
b) Se ha demostrado el fracaso de la obsecuente política del "TLC sí o sí", que
planteaba además que se trataba de un paquete cerrado inmaculado e intocable.
c) La ampliación del ATPDEA siempre fue una opción, y fue un error no tenerla en
la baraja de negociación.
d) Apresurarse a aceptar las condiciones de EE.UU. dejando de lado a Colombia,
no nos dio un trato preferencial, y nuestros casos se verán conjuntamente
habiendo perdido ambos andinos en la negociación.
e) Las instituciones funcionan en EE.UU. los congresistas responden a sus
electores. Aquí, que sucede todo lo contrario, se pensó que un Congreso de
salida en EE.UU. podría aprobar entre gallos y media noche el TLC.
f) La propaganda de que todas son ganancias y nada costos, fracasó. Son tales
las asimetrías que hasta los propios demócratas han planteado cambios marginales
en temas de propiedad intelectual, por ejemplo.
g) Se demuestra el fracaso de las operaciones de maquillaje. Ni el enviado
especial Hernando Soto, ni los cada vez más numerosos lobbies
contratados, ni las visitas de emisarios, ministros o presidentes, influirán
sobre un debate interno norteamericano.
h) Se demuestra el doble discurso mercantilista. Los partidarios del TLC exigen
que nuestros agricultores e industriales compitan en una economía abierta. Pero,
al mismo tiempo, hacen depender la competitividad de nuestras exportaciones de
preferencias arancelarias que son temporales y cada vez menos importantes.
Deberían plantear el ingreso al mercado norteamericano sin ninguna "ayudita".
La coyuntura tendrá un desenlace probable de un adiós TLC o de un "no es más que
un hasta luego". Esto no necesariamente es una mala noticia para el país,
obligaría a un debate a fondo que se evadió antes y que debería crear consensos
mínimos para una estrategia de desarrollo viable para el Perú.
Publicado el 3 de Abril 2007 en
el blog Actualidad Económica de Perú.
Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 42 el 4 de abril de 2007. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos. |