Peripecias Nº 86 - 27 de febrero de 2008

DESARROLLO

 

 

Entonces, ¿para qué sirve la ciencia económica?

 

Carolina Villalba

 

 

 

C. Villalba es economista y analista de información en D3E (Desarrollo Economía Ecología y Equidad - América Latina).

 

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Al poco tiempo de estar estudiando economía, la ciencia económica me deslumbró y fue ganando terreno en mí la idea de que la ciencia debe estar al servicio de la gente, cerca de la vida terrenal; debe ayudar a buscar las formas en que la gente viva mejor, o no tendría sentido su existencia.

 

Entonces, ¿qué está mal en la economía de hoy? El famoso profesor de la Universidad de Boston, Paul Streeten dice que los economistas, tarde o temprano, tendemos a convertirnos en “especialistas de mente estrecha”, expertos que reducimos todo a una ecuación matemática. En la misma línea un tiempo antes, Kuttner dijo que: “los departamentos de economía están graduando a una generación de idiots savants, matemáticos brillantes y esotéricos pero ignorantes de la vida económica real” (Kuttner, 1985. Citado por Streeten, 2002).

 

Pero, ¿por qué sucede esto si la economía es una ciencia social? Sería mucho más lógico que su principal aporte fuera, justamente, social. Al respecto existe algún consenso en que los estudios de desarrollo se consideran el punto más débil de la ciencia económica; y es buscando eludir esta debilidad que los métodos matemáticos se llegan a aplicar a temas para los que son totalmente inapropiados. Parafraseando una vez más a Streeten: “lo que alguna vez fue revolucionario se ha vuelto doctrinario”. El gran riesgo de la investigación económica en este sentido es que selecciona sólo lo que puede ser medido e ignora todo lo demás, con lo cual logra que solo “exista” aquello que puede ser “contado”.

 

No es un gran descubrimiento el decir que la investigación y la enseñanza económica de hoy están dominadas por la escuela neoclásica. Esta escuela suele ser considerada la médula de la ciencia económica, y así ha sido por años. Sin embargo hay quienes hoy se preguntan si es correcto decir que la teoría neoclásica es una ciencia ¿o será que más bien es una ideología?

 

Cuando los estudiantes de economía vuelven de sus postgrados en los países avanzados, a sus países de origen, lo hacen impregnados por ese enfoque estrecho de la economía. Pero, más aún, todos estamos pendientes de las publicaciones de las revistas estadounidenses de economía. Hace unos días en una cena, un profesor de la University of North Carolina me preguntaba por qué los jóvenes economistas latinos, demostrábamos más interés en publicar en inglés que en español, siendo ésta nuestra lengua materna. Debo reconocer que me resultó totalmente extraordinaria su inquietud, hecha además en su inglés natal ya que él no habla español. Y la razón es sencilla: mayor reconocimiento académico.

 

La ciencia económica es una ciencia social

 

Se supone que las investigaciones sobre desarrollo económico deben buscar la respuesta a los factores que son causantes de ese desarrollo. Cada región y cada país son diferentes, más que nada porque es diferente su gente. Sin embargo se intenta una y otra vez en aplicar “recetas” de políticas que funcionaron (o no) en otros países con realidades distintas.

 

Por lo general, estas reformas han sido impulsadas desde la óptica neoliberal. La ideología neoliberal se concretó en el cumplimiento del llamado Consenso de Washington: equilibrio fiscal, liberalización comercial y financiera, y privatizaciones son los tres ejes principales de toda política económica que se precie de tal. Es así que siempre en economía aparece una interdependencia de variables y factores donde “todo tiene que ver con todo”. Sabido es que los países subdesarrollados tienen una historia de “obsesiones” con lograr el crecimiento económico ya que de esta forma la sostenibilidad social vendría sola. En este sentido, por ejemplo, se ha relacionado el ingreso per cápita y el crecimiento de la población y se supone que las altas tasas de crecimiento poblacional reducen este ingreso al mismo tiempo que un ingreso per cápita mas alto reduciría el crecimiento de la población. Algo así como una teoría de la circularidad irreversible.

 

Sin embargo hay otros economistas –institucionalistas, experimentalistas, radicales y ecologistas– que cuestionan esta estrechez y ceguera de los enfoques convencionales. Estos economistas creen en la necesidad de un estudio de las limitaciones de las ciencias sociales para mostrar la realidad “a pesar” del gran peso que tienen hoy los métodos matemáticos y estadísticos. Métodos que por otra parte, no implican mayor objetividad por si solos.

 

Realmente debo decir que yo me opongo a que una teoría económica servicial, que intente la legitimación ideológica de un orden social que creo que es injusto.

 

Publicado en Economia Sur el 27 de febrero de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 86 el 27 de febrero de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente.

 

 

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