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R. Mauro es ingeniero economista y
profesor de la Universidad Nacional de Ingeniería.
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De acuerdo con Dani Rodrik, existen tres enfoques que inspiran las políticas de
desarrollo de países como el nuestro. El primero es el que concibe que el
problema se encuentra en la falta de recursos, por ello se piensa que la
solución es proveer de ayuda para el desarrollo. El segundo enfoque piensa que
el problema radica en la falta de incentivos, en consecuencia la solución es
crear acceso a más y más mercados. Para el tercero el problema se fundamenta en
gobiernos corruptos y incapaces, por lo que la respuesta es mejorar la gestión
del Estado y con ello la gobernabilidad.
No obstante, según el destacado economista, parece ser que ahora se ha adoptado
una visión novedosa para la selección de políticas públicas en países en vías de
desarrollo. En efecto, este nuevo enfoque se basa en el supuesto de que
realmente no se sabe en dónde se encuentra el problema de subdesarrollo y que
las causas clave pueden ser diferentes para cada entorno bajo estudio. Así:
"... se adopta una explícita actitud experimental para la selección y
formulación de políticas de modo que uno puede aprender acerca del medio
ambiente en el que ellas operan. En este enfoque, los procesos de seguimiento y
evaluación son fundamentales, ya que uno tiene la posibilidad de corregir
errores y mejorar las políticas a través del tiempo. De hecho, uno construye el
monitoreo en el proceso político en sí de modo que el aprendizaje se convierte
en parte integrante de el - en vez de dejar esto a los investigadores o
economistas. Esta manera de pensar acerca de la política de desarrollo es
radicalmente diferente de las tres escuelas que se resumen más arriba, ya que
admite mucha más diversidad y heterodoxia. Este enfoque es humilde en cuanto a
la medida de nuestros conocimientos, pero a la vez es optimista sobre nuestra
capacidad de aprender."
En realidad, esta perspectiva de trabajo para las políticas públicas no tiene
mucho de novedoso, al menos en el mundo occidental. Los países orientales, sobre
todo China, siempre han diseñado e implementado sus políticas de esa manera.
Esto recién lo pude comprobar a partir de dos experiencias concretas: la primera
fue una entrevista informal que tuve con un funcionario del Mincetur que tuvo
parte en las visitas preliminares con el país del lejano oriente para concretar
un TLC con nuestro país. La contraparte china les expuso con claridad que no era
posible firmar un TLC bilateral país con país, sino más bien país (Perú) con una
región muy delimitada de su territorio para experimentar y ver qué resultados se
obtenían con ella.
La segunda experiencia fue la lectura de un libro producido por el BID acerca
del Presupuesto Participativo (Citizens in charge, Isabel Licha editor, 2004).
En este libro se hace una revisión exhaustiva de las experiencias en torno a
esta 'novedosa' política de desarrollo tanto en América Latina como en el Asia.
Una de las cuestiones más resaltantes es que ambas regiones tuvieron una
aproximación distinta a esta estrategia. Mientras que en América Latina se
implementaron la mayor parte de las veces a nivel nacional sin ninguna
experimentación previa, en el Asia, la situación fue bastante más cuidadosa.
Hubo todo un proceso de experimentación con territorios pequeños y luego fue
masificándose la estrategia en otras regiones hasta alcanzar el nivel nacional.
Nuestro país ha sido todo un caso respecto a cómo se han concebido políticas
para el desarrollo y cómo se las ha implementado. Ellas se han hecho muchas
veces sin experimentación previa y asumiendo que todo el país es como Lima, o
quizá, como si el resto del país no existiera. Esta aproximación ha traido como
consecuencia que no se haya podido evaluar adecuadamente los resultados de las
políticas implementadas, lo cual, de por sí ya es un gran problema a enfrentar
por los actuales gobiernos locales. Se tiene mucha información para Lima, pero
para el resto del país, poco o nada. Quizá por ello se explique cómo la capital
tiene un mayor nivel de desarrollo relativo respecto del resto de regiones del
Perú.
Cambiar esa situación implica que los distintos gobiernos regionales y
distritales tengan la capacidad para generar la información y las estadísticas
necesarias para hacer un proceso de seguimiento y evaluación completo de los
resultados de políticas públicas específicas implementadas en sus respectivas
jurisdicciones (¿Un INEI con mayor capacidad a nivel subnacional?). Recursos
existen en la actualidad para que los GLs puedan montar una estrategia como
esta. Pero falta que la ceguera política central libere esta función (y otras
más por supuesto) para las regiones para que ellas tengan en sus manos la
responsabilidad del desarrollo de las mismas, probando los enfoques de
desarrollo que mejor les parezca..
Publicado en el blog
Politekon-Perú el 24 de
febrero de 2008. Reproducido en
el semanario Peripecias Nº 91 el 9 de abril de 2008. Se reproduce en nuestro
sitio únicamente con fines informativos y educativos. |