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Recientemente se ha desatado una pequeña crisis de pánico, especialmente en
nuestras dueñas de casa, responsables de tener alimentos disponibles para su
familia. La noticia filtrada desde algunos medios de comunicación y,
posteriormente, de boca en boca, llevó a muchos a preocuparse de comprar más
arroz de lo normal.
Se decía que había, ad portas, un desabastecimiento del blanco grano, del
cual incluso Chile fue productor en los campos, especialmente de la séptima
región.
Muchos culparon a los biocombustibles, tan de moda, luego de los
extraordinarios precios que han alcanzado los combustibles fósiles y la idea de
su eventual sustitución.
¿Qué pasa con el arroz?
Dos factores se han confabulado para que los países, tradicionalmente
exportadores del grano, hoy no puedan abastecer un mercado que ante tantas
predicas agoreras, fácilmente, entra en pánico.
En el sur de Australia, se encuentra Deniliquin. Lindsay Renwick, alcalde de
este pueblo, recuerda el constante batido del molino de arroz. “Era nuestro
latir de corazón aquí, tiqueti-tic-tiqueti”, dice, imitando los gigantescos
ventiladores que secaban el arroz, “y ahora han parado”.
El molino de Deniliquin, una vez procesó suficiente grano para abastecer los
requerimientos de 20 millones de personas en diferentes países del mundo mundo.
Ahora, seis largos años de sequía han pasado la cuenta, reduciendo la cosecha de
arroz australiana en un 98 por ciento y conduciendo a la paralización del molino
el último mes de Diciembre (2007).
El colapso de la producción de arroz en Australia es uno, de varios factores,
que han llevado a duplicar los precios del arroz en los últimos tres meses.
El incremento de los precios ha conducido a los grandes exportadores mundiales
a restringir severamente los envíos del producto, especialmente a los llamados
países del tercer mundo, llevando a un pánico de acaparamiento en Hong Kong y
las Filipinas, generando, de paso, violentas protestas en varios países
incluyendo Camerún, Egipto, Etiopía, Haití, Indonesia, Italia, Costa de Marfil,
Mauritania, las Filipinas, Tailandia, Uzbekistán y Yemen.
La sequía afecta en Australia a toda la industria agrícola, no sólo el arroz,
también la cría de ovejas, el cultivo de uvas para producción de vino, el
cultivo de mayor crecimiento en algunas zonas del sur Australiano
El efecto de la sequía sobre el arroz ha producido el mayor impacto en el resto
del mundo, hasta el momento. Es uno de los factores que contribuye a disparar
los precios. Muchos científicos creen que es el primer síntoma que el
calentamiento del planeta está comenzando a afectar la producción de alimentos.
Ha muchos preocupa que las inusuales sequías severas son consistentes con lo que
los climatólogos predicen, será un problema de mayor frecuencia.
La sequía ha llevado a significativos cambios en el corazón agrícola de
Australia. Algunos agricultores han abandonado el arroz, el cual requiere
grandes cantidades de agua, concentrándose en plantar cultivos menos intensivos
en el uso de agua como el trigo o, especialmente en el sudeste australiano,
plantando viñas para producción de vino.
Científicos y economistas se preocupan que se esté desviando, los escasos
recursos de agua utilizados para el cultivo del arroz y otros granos, hacia
cultivos más lucrativos y ganado, amenazando a los países más pobres que
importan arroz como base de su dieta.
Muchas naciones subdesarrolladas o, definitivamente pobres, están preocupadas
porque los subsidios que los países ricos otorgan a los bio-combustibles, son
ocupados en granos que eran fuente de alimentos, como el maíz, acrecentando los
precios de los alimentos básicos.
El Banco Mundial y la Organización de la Naciones Unidas para la Educación,
Ciencia y Cultura han llamado a las principales naciones agrícolas a un
reacondicionamiento de las políticas para evitar un estallido social debido al
crecimiento de los precios de los alimentos.
En cuanto al arroz, el cual no se usa para fabricar bio-combustibles, el
problema es falta de disponibilidad. Aún en épocas normales, más del 90 por
ciento es consumida en los países en donde es cultivado.
En los últimos 25 años, el consumo de arroz ha sobrepasado la producción, con
las reservas mundiales desplomándose a la mitad, desde el año 2000.
Como si todo lo señalado anteriormente fuera poco, una enfermedad en la planta
esta dañando las cosechas en Vietnam, reduciendo el abastecimiento.
La incertidumbre que vive la economía mundial ha llevado a los productores a
acaparar arroz y a los especuladores, que nunca faltan, a mirarlo como una
apuesta lucrativa.
Senegal y Haití importan cuatro quintos de su arroz y ambos han enfrentado
crecientes disturbios a medida que los precios aumentan. La policía suprimió
violentas demostraciones en Dakar el 30 de Marzo y los disturbios se han
extendido a otras naciones dependientes del arroz en África Occidental,
principalmente en Costa de Marfil.
El presidente de Haití, René Préval, después de una semana de disturbios,
anunció a fines de Abril, subsidios para los compradores de arroz.
Los científicos esperan que el problema se agrave. El Panel Intergubernamental
para el Cambio Climático, creado por las Naciones Unidas, predijo el último año
que aún un ligero calentamiento podría disminuir la producción agrícola en los
trópicos y subtrópico.
El panel predijo que un calentamiento mayor, que podría suceder al final del
siglo si no se colocan límites o al menos unos pocos, a las emisiones de gases
de efecto invernadero, podría dañar la producción total de alimentos y paralizar
cosechas en muchos países.
Para los agricultores de una nación como Australia, los efectos de la sequía
actual son ya bastante críticos.
Los agricultores del arroz que no se dan por vencidos y venden sus tierras o sus
derechos de agua, están experimentando con variedades que requieren menos agua.
No obstante, la capacidad total de producción de arroz de Australia ha declinado
en alrededor de un tercio debido a que muchos agricultores han vendido, en forma
permanente, sus derechos de agua, mayoritariamente para el cultivo de vides.
Aún con la reciente duplicación de los precios del arroz, a alrededor de US$
1.000 la tonelada métrica para los arroces de alto grado, producidos por
Australia, es aún más rentable cultivar uvas para vino.
Descontado todo, las uvas para vino producen una utilidad antes de impuestos
cercana a los US$ 2.000 por acre, en tanto que el arroz produce una utilidad
antes de impuesto de alrededor de US$ 240 por acre.
La sequía está haciendo difícil encontrar arroz. Por ejemplo, SunRice, el
gigante australiano de compra y comercialización de arroz, comenzó a preparar la
detención del molino Deniliquin cinco meses atrás, cuando se dieron cuenta que
los agricultores australianos casi no estaban plantando arroz. Para asegurarse
que podrían continuar abasteciendo el mercado local y abastecer los mercados de
exportación en Papua Nueva Guinea, las naciones del Pacífico Sur, Taiwán y el
Medio Oriente, SunRice aumentó las compras de arroz desde otros países, dijo el
principal ejecutivo, Gary Helou.
Los investigadores están buscando soluciones para la escasez global de arroz,
por ejemplo, arroz que florece más temprano en el día, cuando está más frío,
para contrarrestar el calentamiento global.
Las plantas de arroz que florecen en días calurosos es menos probable que
produzcan granos de arroz, una dificultad que esta empezando a emerger en áreas
interiores de China y en otros países asiáticos, en la medida que las
temperaturas empiezan a aumentar.
Los informes recientes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático
contienen una importante advertencia que podrían hacer las noticias aun peores:
el panel dice que los modelos existentes para predecir los efectos del cambio
climático sobre la agricultura todavía no incluyen los nuevos hallazgos sobre
que el calentamiento global podría reducir las precipitaciones y hacerlas más
variables.
Además de la sequía, el cambio climático podría también producir un clima más
extremo, más pestes y estallidos de maleza y cambios en el nivel del mar a
medida que el hielo polar se derrite. La mayor parte del aumento en la
producción de arroz, en el último cuarto de siglo, ha sucedido a nivel del mar,
en los deltas de los ríos como el Mekong en Vietnam, Chao Phraya en Tailandia y
Ganges-Brahmaputra en Bangladesh.
En definitiva, este primer aviso de mayor precio y menor oferta del arroz, es la
advertencia más clara que la Tierra nos está hacinedo de que la estamos
hiriendo en su naturaleza.
Nos faltará muy poco para matarla de hambre y con ella nosotros.
Fuente: Keith Bradsher (New York Times).
Publicado en
El Observatodo (Chile) el 3 de mayo de
2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
95 el 7 de mayo de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |