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La situación del riesgo país en los países latinoamericanos
Los riesgos siempre presuponen decisiones. Exigen la toma de decisiones que a su
vez produce riesgos. Esta situación ofrece la posibilidad de creación autónoma y
también implica el peligro de tomar decisiones equivocadas.
El concepto de Riesgo País está asociado a la probabilidad de incumplimiento en
el pago de la deuda pública de un país, expresado como una prima de riesgo. En
la determinación de esta prima de riesgo influyen factores económicos,
financieros y políticos que pueden afectar la capacidad de pago de un país.
Algunos de ellos son de difícil medición, y de allí que se empleen diferentes
metodologías que intentan cuantificar dicha prima.
La lógica sería la siguiente: al aumentar el valor del indicador, disminuye la
inversión extranjera y el crédito internacional, la actividad económica de ese
país se estanca o disminuye y se reducen las posibilidades de pago de los
compromisos asumidos; esta situación se reflejará en forma negativa en la
valoración que harán las agencias calificadoras, generando un IRP más elevado.
Así, se ha constituido una dinámica que deja a los gobiernos un margen de
maniobra reducido para pensar en estrategias de desarrollo propias y se refuerza
así la dependencia financiera. Efectivamente, las estrategias de desarrollo que
los países de América Latina intenten adoptar se encuentran condicionadas por el
problema estructural de falta de capital, lo que los lleva a reducir o eliminar
sus sistemas de protección para atraer fondos del exterior. El modelo de
crecimiento económico de estos países se apoya casi exclusivamente en la
inversión extranjera, en la capacidad de los gobiernos de conseguir
financiamiento externo y, como consecuencia, en el cumplimiento de las
exigencias de mercado. Por ende, la autonomía de los gobiernos, o sea, su
capacidad para decidir se encuentra cada vez mas restringida por las decisiones
de los mercados financieros internacionales.
El valor del Riesgo País es igual a la diferencia entre las tasas que pagan los
bonos del Tesoro de los Estados Unidos (país considerado de riesgo cero) y las
que pagan los bonos del respectivo país. La forma de medirlo es en puntos
básicos: 100 puntos equivalen a 1% adicional sobre la tasa de los bonos
estadounidenses.
Sin embargo el indicador tradicional no describe la dirección del ciclo
económico. Efectivamente, los analistas consideran que una baja en el riesgo
país está asociada a una baja en el costo del endeudamiento del sector privado y
un alza en los niveles de empleo, inversión y crecimiento. Pero sin embargo
existe la posibilidad de aumentos de gasto público para financiar déficits
improductivos del Estado (inversiones improductivas) y que al mismo tiempo se
produzcan disminuciones en la productividad futura esperada por el sector
privado. Particularmente, en tres economías del MERCOSUR: Argentina, Uruguay y
Brasil entre 1997 y 2000, el riesgo país de Brasil fue mucho mayor que el de
Uruguay, sin embargo Brasil creció mucho más que Uruguay. El riesgo país se basa
en los supuestos neoclásicos de información perfecta y perfecta movilidad de
capitales. Paradójicamente, si estos supuestos fueran válidos, no sería
necesario medir el riesgo tan sólo porque éste no existiría.
¿Por qué un índice de riesgo país alternativo?
La necesidad de un indicador alternativo que mida el riesgo social efectivo de
los países nace de la idea de analizar otras dimensiones del riesgo más allá del
financiero. Efectivamente, el nuevo indicador fue el resultado de un esfuerzo
por incorporar al análisis las variables económicas desde otra perspectiva: la
perspectiva ambiental y social de los países. Esta incorporación de nuevas
dimensiones de análisis se realizó desde una escala que permitiera visualizar
una relación de dependencia o autonomía que enfrenta un país frente a un proceso
globalizador. Esta forma de analizar las variables económicas, sociales y
ambientales busca más que nada aportar a la discusión sobre la búsqueda de
estrategias de desarrollo que se adapten a las condiciones locales y a las
características propias de cada país.
Estrictamente el índice de riesgo país alternativo “expresa la vulnerabilidad
social, política, económica y ambiental de los países de América Latina. En
tanto la vulnerabilidad y el deterioro se incrementan, también lo hace el IRPA y
mayor será la dependencia de los países frente a los procesos de globalización y
por tanto menor será su grado de autonomía.” (Gorfinkel, 2003: 3).
Los intentos por avanzar en la elaboración de una medición alternativa del
riesgo se originan en una iniciativa del equipo de CLAES/D3E en el año 2003 que
culminó en el libro “El otro riesgo país. Indicadores y desarrollo en la
economía global” publicado por ediciones Coscoroba.
En el año 2008 CLAES ha decidido actualizar los valores de dicho índice.
Lamentablemente, en el año 2007 todos los países han empeorado su situación
frente a la que tenían en 2003. Desde los inicios del cálculo del índice, en la
elección de los indicadores se consideraron aquellos que reunieran atributos del
estilo: -estar estrechamente vinculados con lo que se intenta medir; -que fueran
sensibles a los cambios; -que marcaran una tendencia a futuro; -que fueran
fáciles de interpretar; –que fueran fáciles de recolectar y usar; -confiables;
-robustos e
-integradores.
La determinación final analítica del índice se expresa como:
RPA = EXP + DEU – APR + EMI – GSO – TAL – DING – INT – MATR + LIB – APO + DES
Donde EXP es el porcentaje de las exportaciones de productos primarios sobre las
exportaciones totales de mercancías; DEU es el servicio de deuda como porcentaje
de las exportaciones de bienes y servicios; APR indica el porcentaje de áreas
protegidas; EMI refiere al porcentaje de emisiones de dióxido de carbono per
cápita; GSO representa el gasto social; TAL refiere ala tasa de alfabetización;
DING es la distribución del ingreso; INT da cuenta de los usuarios de internet;
MATR de la tasa de matriculación; LIB refiere a las libertades civiles y
políticas; APO al apoyo a la democracia; y, finalmente, este año hemos decidido
la inclusión de la variable “porcentaje de desnutridos” (DES).
Al agregar esta variable se buscó profundizar la dimensión social. Como valor
aceptable a la misma se consideró el 0.1%. Si bien se trata de un valor muy
estricto, el mismo se justifica ya que todos los países latinoamericanos son
productores de alimentos y en ese sentido no se justificaría un gran número de
desnutridos. Sin embargo, lamentablemente, todos los países presentan valores
muy por encima del 0.1%.
El riesgo país alternativo en el 2007
Como mencionamos anteriormente, lamentablemente en esta oportunidad no hay
países con nivel de riesgo aceptable. Efectivamente, la amplia mayoría se
encuentran en default socioambiental y tan sólo siete países su situación es
crítica. La paradoja se presenta en el hecho de que en 2003 tan sólo Argentina y
Brasil se encontraban en default socioambiental, sin embargo en 2007 ambos
países han mejorado en algo su situación pasando a una “situación crítica” (un
escalón más arriba del default).
Lamentable es la performance de países como El Salvador, Paraguay, Panamá y
República Dominicana que han pasado de una situación “amenaza”, con niveles de
riesgo bastante bajos y que lejos de mejorar sus situación han pasado a una
situación de “default” socioambiental en poco tiempo.
La gráfica 1 muestra los nuevos valores del IRPA 2007. Los casos de Argentina y
Brasil serán analizados en un apartado de forma de poder corroborar los avances
de ambos países.
Gráfica 1

En síntesis
Hace
mucho tiempo que el índice de riesgo país ha pasado a formar parte del lenguaje
cotidiano en las principales economías de América Latina, especialmente en las
que viven profundas crisis. Se trata de un indicador decisivo para el destino
financiero de todo país emergente. Las principales consecuencias de un alto
índice de riesgo país son una merma de las inversiones extranjeras a lo cual se
asocia un crecimiento económico menor.
Lo
que se suele reportar en los periódicos como “riesgo país”, es tan solo una
medida de la probabilidad de que, según la percepción de los inversionistas
nacionales e internacionales, los gobiernos no cumplan con sus compromisos de
deuda externa. Lo que usualmente no reportan los periódicos es el deterioro
socioambiental y cómo dicho deterioro repercute (o debiera repercutir) en las
políticas de desarrollo de los países.
Queda entonces en el “debe” de estos gobiernos el cuestionarse sobre si
verdaderamente este indicador es el termómetro de sus pueblos, esto es si
verdaderamente vale la gran influencia diaria que se ha ganado en nuestras
vidas, condicionando estrategias de desarrollo y de disminución de pobreza.
Referencia
Gorfinkiel, D. (2003). Índice de riesgo país alternativo. Metodología y cálculo.
Documentos de discusión global de D3E.
Publicado en
Economía Sur el 30 de junio de 2008.
Reproducido en el semanario Peripecias Nº 103 el 2 de julio de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre
que se cite la fuente. |