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En su última presentación ante la Comisión de Energía y Minas del Congreso de la
República el ministro del sector tuvo una reunión maratónica exponiendo la
versión oficial de la llamada “crisis energética”. Si bien reconoció los
problemas que tiene el sector, aseguró que no habría restricciones de energía ni
racionamiento alguno. Fue claro al exponer los antecedentes de estos
desequilibrios indicando que durante el período “2001-2006 la demanda aumentó
en 28.2% mientras que la oferta en nueva generación sólo creció 9.4%
reduciéndose la reserva de manera significativa (aprox. 500 MW)”.
Se debe agregar que la pérdida de la reserva eléctrica durante el mismo período
de 50% a 30%, llega a menos de 10% en las horas punta, que se suman a las
restricciones en el suministro de gas natural a las centrales térmicas en horas
punta (18 a 23 horas) por la congestión en el gaseoducto de Humay (Ica) a Lima,
que tiene una capacidad máxima de transporte de 290 millones de pies cúbicos.
Esto representa un equivalente de 200 MW de menor generación a gas natural que
se sustituye con los altos precios del diesel 2 que cuesta entre 20 % a 25 % más
caro que el precio internacional del petróleo.
Creemos que este es el punto de partida para reconocer el problema esencial que
resulta en la ausencia de una planificación energética como política de Estado,
que desde los inicios de la década de los noventa impuso el sentido común del
“libre mercado”, desregulando el mercado eléctrico, debilitando el rol del
Estado y privatizando empresas públicas rentables al mejor postor, con mínimos
compromisos de inversión.
Desde la privatización fragmentada de ElectroLima, pasando por el debilitamiento
de ElectroPerú a la cual se le cargó los pasivos del endeudamiento externo que
significó la construcción de las centrales hídricas de Carhuaquero, y Charcani
previa a una privatización que felizmente no se produjo gracias a la
participación de usuarios, regiones, sindicatos, Frente de Defensa de las
Empresas Públicas que presidía el siempre digno y recordado Gustavo Mohme Llona.
Incluso en el gobierno de la transición (2001) se impuso la irracional
privatización eléctrica de Electroandes, que era la parte eléctrica del complejo
metalúrgico La Oroya- Centromín, donde se transfirió también la unidad de Yuncán
a medio construir, y que representa onerosos gastos financieros al Estado.
Esta ausencia de la planificación energética encuentra su expresión en la
desaparición del Instituto Nacional de Planificación (INP) que era el organismo
responsable de la elaboración de proyectos, estudios de la realidad nacional,
proyectando los requerimientos del país a futuro, para resolver entre otras
interrogantes ¿cuál será la evolución de la demanda de energía, si el PBI crece
a 6%, 7% o 9% por año? En tal sentido no resulta convincente desde el punto de
vista oficial aducir que los desequilibrios energéticos actuales se explican por
“El fuerte crecimiento de la demanda eléctrica, en el 2006 8.6%; en el 2007
10.8%; y, primer semestre de 2008 10.2% Más de 1000 MW en tres años”. ¿Dónde
está y qué hace el Estado? La dotación de energía en volúmenes que aseguren la
autonomía, la oportunidad, calidad del servicio y precio son problemas muy
importantes desde el punto de vista nacional para dejarlos bajo responsabilidad
privada. ¿Qué hace Osinergmin?
En verdad, estos problemas exigen un análisis de largo plazo para entender la
estructura y dinámica del sector eléctrico. Estamos pagando la factura de las
decisiones que se tomaron en la década de los noventa. En tal sentido, es bueno
recordar que en el segundo gobierno del Presidente Alberto Fujimori se
promulgaron dos normas que prohibían la construcción de centrales hídricas,
tales como la ley Nº 26980 de setiembre de 1998 que suspendía las Concesiones
Temporales y Definitivas de Generación HidroEléctrica por un plazo de nueve
meses que se extendió con el DS Nº 040-99-EM de septiembre con la aprobación del
reglamento de la ley de promoción del Desarrollo de la industria del Gas
Natural.
Esta prohibición desalentó las inversiones en nuevas centrales hídricas que
hasta 1992 era realizada exitosamente con todos sus problemas por el Estado con
crédito externo, hasta que se impuso la política de indiscriminados subsidios
que descapitalizaron a las empresas estatales, especialmente a ElectroPerú
(1986- 1990). Las limitaciones para la construcción en nuevas centrales
hidráulicas si bien fue superada en julio del 2001, sus efectos los estamos
asumiendo en el presente por la ausencia de nuevos proyectos que por su
complejidad toman su tiempo.
Prueba de ello es el número de “Proyectos Hidroeléctricos con Concesión
Definitiva “según la información oficial del Ministerio de Energía y Minas, con
excepción de la central hídrica del Platanal en construcción con una potencia de
220 MW y que entrará en operaciones en el 2009, los demás proyectos están en
etapa de estudios, son pequeños, o serán realidad en el 2014. Por lo tanto, el
camino expeditivo, de corto plazo, por la ausencia de una planificación
energética será recurrir a la generación termoeléctrica utilizando el gas
natural barato, especialmente del lote 88 de Camisea.
Asumiendo con entusiasmo las cifras oficiales para el 2014, el incremento de la
potencia instalada será de 1,655 estimada en MW (megavatios), desde todo punto
de vista resultan insuficientes para enfrentar racionalmente la futura demanda
energética, el crecimiento económico, la ampliación minera, solamente el
proyecto minero de Toromocho en la región central demandará más de 200 MW.
Proyectos Hidroeléctricos con Concesión Definitiva
|
Nº
|
Central
|
Potencia (Mw)
|
Puesta en Marcha
|
|
1
|
C.H Piás I
|
11
|
2012*
|
|
2
|
C.H. Santa Rita
|
173
|
2012
|
|
3
|
C.H. Quitaracsa I
|
112
|
2012
|
|
4
|
C.H. Centauro I y III
|
25
|
|
|
5
|
C.H. Marañon
|
96
|
2011*
|
|
6
|
C.H. La Virgen
|
58
|
2008*
|
|
7
|
C.H. Cheves
|
525
|
2011
|
|
8
|
C.H. Huanza
|
86
|
2013
|
|
9
|
C.H. Morro de Arica
|
50
|
2008*
|
|
10
|
C.H. Platanal **
|
220
|
2009
|
|
11
|
C.H. Pucara
|
130
|
2014
|
|
12
|
C.H. Tarucani
|
49
|
2009*
|
|
13
|
C.H. San Gabán I
|
120
|
2014
|
|
Total
|
1655
|
|
* Según Portafolio de Proyectos de Centrales de Generación presentados por el
MINEM en abril del 2007.
** En construcción
Fuente: www.minem.gob.pe
En verdad, con excepción de la central hidráulica del Platanal ubicada en la
provincia de Cañete al sur de Lima que tiene como principal accionista al grupo
de Cementos Lima, se podría decir que el grupo cementero tiene su propia central
que deberá satisfacer los requerimientos de la industria. En realidad, el
problema de los precios relativos en la generación termoeléctrica distorsiona la
oferta. En nuestro país, el gas natural proveniente de Camisea lote 88 es tan
barato que desestimula la inversión en plantas de generación hídrica y eólica.
Se necesita un “New Deal” energético en serio, un nuevo trato que supere los
problemas y limitaciones para la inversión hídrica y de las energías no
convencionales como la eólica, un nuevo marco tributario, arancelario, tarifario
que compense los bajos precios de la generación termoeléctrica en base al gas
natural.
En realidad, con precios del gas natural para la generación eléctrica de US$
2.50 por millón de BTU (unidad térmica), precio que incluye la explotación,
transporte y distribución, ningún proyecto hidroeléctrico bajo responsabilidad
privada resulta atractivo. Evidentemente lo expeditivo y razonable desde el
punto de vista del capital privado es “colgarse” al gas barato de Camisea en la
costa con una central térmica.
Esto demuestra una vez más que la “racionalidad y eficiencia privada” resulta
diferente y alguna veces contraria al interés público.
De otro lado, ello exige y supone un rol más pro activo del Estado en la
inversión eléctrica, que debieran ir más allá del Decreto de Urgencia Nº
037-2008 que por su propia naturaleza aspira a “dictar disposiciones necesarias
para asegurar, en el corto plazo, el abastecimiento oportuno de energía
eléctrica en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN)”, autorizando a
las empresas estatales de generación la contratación de bienes y equipo para
enfrentar una futura emergencia, superando las limitaciones del SNIP (Sistema de
Inversión Pública) y Consucode.
Al margen de las medidas de corto plazo, cabe interrogarse ¿Cuántas centrales
hídricas se levantarán realmente en los próximos años? ¿Qué pasará con las
próximas generaciones cuando se hayan agotado las reservas del gas barato del
lote 88? ¿Por qué el Estado a través de ElectroPerú no participa en la
generación hídrica? ¿Qué hacer para liberar a ElectroPerú del Fondo Nacional de
Ahorro Público que financia las pensiones de la ley 19990 y 20530? ¿Es función
de una empresa eléctrica pagar un complemento de las pensiones?
Esta realidad en el fondo plantea la necesidad de interrogarse sobre el rol del
Estado en la dotación de energía en un país con profundos desequilibrios y
desencuentros históricos y sociales, donde más del 20 % de la población no tiene
acceso a la electrificación. En todo caso la realidad demuestra una vez más, la
ausencia de la planificación energética que tiene como consecuencia el
cumplimiento del axioma “la energía más cara es la que no se tiene”.
Publicado en
Kuraka: Minería y Energía el 25 de
agosto de 2008. Reproducido el semanario Peripecias Nº
111 el 27 de agosto de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con
fines informativos y educativos. |