Peripecias Nº 118 - 15 de octubre de 2008

DESARROLLO

 

 

Sonría, Estados Unidos está en crisis

 

Carolina Villalba

 

 

C. Villalba es economista y analista de información en D3E (Desarrollo Economía Ecología y Equidad - América Latina).

 

COMENTARIOS

¿Desea comentar este texto? Si es así complete el formulario de comentarios - seguir ...

 

   

 

 

Si, ya se que puedo ser acusada de ignorante o irracional o hasta perversa; no importa. La verdad es que me provoca mucha gracia ver como todo Wall Street entra en más pánico cada día. Cada vez que veo una noticia en la TV no puedo evitar sonreírme. Y no crean que desconozco los efectos (presentes y potenciales) que dicha crisis traerá a los países latinoamericanos, pero el sólo hecho de ver a los dueños del mundo a punto de perderlo todo, saca a flote mi perversidad.

 

Y es que si se piensa fríamente, Estados Unidos ha llegado a la actual crisis por dos razones: la codicia de sus especuladores de querer tener más y el no haber cumplido con sus propias recetas económicas; aquellas que por años y años han obligado a implementar en nuestros países.

 

La buena noticia es que la crisis ha logrado cosas que eran impensables en esta última etapa de la carrera electoral estadounidense. Por ejemplo ha puesto de acuerdo a Bush, Mc Cain y Obama en que los contribuyentes norteamericanos deben aportar 700.000 millones de dólares al sistema financiero o la caída de la economía real será aún más imparable. ¿Le suena un pedido conocido? Y si, parece que también a las crisis del primer mundo las hacen los ricos y las pagan los pobres.

 

A la clase media baja norteamericana no le ha gustado nada la idea de entregar una cantidad fabulosa de dinero a sujetos viciosos que en los años últimos aprovecharon las oportunidades brindadas por los mercados para adquirir fortunas basadas en castillos de naipes, de ahí lo difícil que les ha resultado al presidente actual y a los dos aspirantes a sucederlo lograr que los legisladores aprueben lo que en opinión de muchos sería una estafa intolerable. Tal vez desde los países en desarrollo, cansados de sufrir una y otra crisis financiera, podríamos darle algunas lecciones al pueblo norteamericano que hemos aprendido con la experiencia:

 

1) La crisis la hacen los ricos, pero ustedes la van a terminar pagando. Eso es un hecho, no se resistan, lo van a terminar haciendo.

 

2) Ustedes demoraran varios años en recuperar su nivel de vida pero los especuladores volverán a especular en breve.

 

3) ¿Vieron que a ustedes también les podía pasar?

 

Muchos periodistas afirman por estos días que en los Estados Unidos, la gente se ha rebelado contra la elite representada por los jefes políticos, los economistas profesionales y las estrellas mediáticas prestigiosas. Esto es una noticia pésima para Obama, quien debería arrasar en las elecciones presidenciales de noviembre pero que aún no ha conseguido aventajar por mucho a McCain. También es mala noticia para este si por los motivos que fueran protagoniza un batacazo, ya que el próximo presidente de la superpotencia heredará un lío económico fenomenal que le impedirá gastar tanto como quisiera sin contar con el respaldo pleno de su propio partido. ¿Tendrá la autoridad moral precisa para tomar medidas firmes que con toda seguridad enojarán a un buen grupo de sus compatriotas sin intentar cubrirse, asumiendo una postura decididamente nacionalista? Es muy poco probable.

 

Sin embargo hay algo que, más allá de ironías, debe quedarnos claro: Estados Unidos seguirá siendo el país más poderoso del mundo y habrá capitalismo liberal para rato. Pero como es sabido en economía, las percepciones importan, y la idea compartida por muchos norteamericanos de que la superpotencia esté rodando cuesta abajo, incide obviamente en la conducta de una multitud de personas influyentes repartidas por el mundo entero.

 

La locura financiera continuará hasta que los mismos financistas restauren la confianza en el sistema financiero, ya que hoy en día nadie confía en nadie. Los banqueros sospechan que sus colegas están mintiendo cuando juran que sus carteras no contienen sorpresas desagradables, razón por la que son reacios a prestarles dinero. Tampoco creen que las empresas privadas sean tan solventes como dicen sus jefes o, en todo caso, que lo serán el año que viene. Los ciudadanos desconfían de los políticos; en los Estados Unidos, los creen ya aliados de los buitres rapaces que a su entender son los operadores de Wall Street, ya populistas más interesados en su imagen que en el bienestar común. Y en el mundo en su conjunto, los gobiernos están tratando de defenderse preventivamente contra las protestas que no tardarán en proliferar imputando la crisis a los Estados Unidos. Sin embargo, y dejando ironías de lado, aunque la realidad es que todos los países disfrutaron de los buenos tiempos mientras duraron, atribuyendo la expansión económica resultante a su propia sabiduría.

 

En este sentido, el grupo de los 20, conformado por países de economías en desarrollo, aceptaron el plan de salvataje norteamericano al tiempo que exigieron que fuera rápido y tajante. A la vez no escatimaron en críticas a la imprevisión y falta de humildad del FMI. También se solicitó a Bush, quien participó también del encuentro, que es prioritario empezar a dar liquidez, comprar las acciones de los bancos en riesgo y garantizar a los inversores minoristas que no perderán sus depósitos. Durante toda la reunión sobrevoló la idea de que en el futuro será necesario un nuevo sistema financiero global; tema que no es nuevo pero que no ha tenido (ni tendrá) andamiaje.

 

Como escribió Michael Moore hace unos días: “Voy a ir directamente al grano. El mayor robo en la historia de este país se está llevando a cabo mientras ustedes leen esto”. Si bien es verdad, a los latinos eso no nos asombra; estamos acostumbrados a que nos saqueen una y otra vez a lo largo de la historia. Sin embargo hay algo que por este lado del mundo hemos aprendido y que es bueno refrescar en sus memorias: las filiales de los bancos que operan en nuestros países no tienen “nada que ver” con sus casas matrices; eso fue lo que éstas dijeron una y otra vez hasta el cansancio durante el 2001 cuando miles de ahorristas se quedaron encerrados en los corralitos financieros. Siguiendo esta lógica, es de esperar entonces que por ese lado estemos mas o menos tranquilos. ¿Podremos?

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 118 el 15 de octubre de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente.

 

 

Regresar a Desarrollo Regresar a la Portada