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Semanas atrás se reunió en Nueva York un grupo de economistas de la ONU para
advertir al mundo que la economía mundial podría entrar en una profunda recesión
si las medidas de estímulo financiero que elaboraron los países no logran
subsanar la crisis crediticia y recomponer la confianza de los consumidores en
los próximos meses.
En dicha reunión se presentó el informe de Naciones Unidas sobre el tema,
llamado “Análisis sobre la Situación Económica Mundial y las Perspectivas para
2009”. En el mismo se proyecta un gran descenso del ingreso per cápita para el
próximo año y una desaceleración en el crecimiento de las exportaciones y de los
influjos del capital. Pero además, el informe prevé que los créditos serán cada
vez más caros para los países en vías de desarrollo y que, obviamente, el dólar
seguirá bajando. Todo ello acabaría en, por supuesto, más gente pobre. El
informe habla de una tasa de crecimiento de los países pobres de menos del 2.7%,
con lo cual señala que “es un nivel muy bajo para mantener la estabilidad
social”.
Los economistas del órgano internacional indicaron que la baja en las tasas de
interés que propusieron los bancos centrales no estimulará el crédito y el
consumo privado, porque hay una gran desconfianza.
El documento también destaca el rescate fiscal lanzado por China por USD 580.000
millones, que será implementado en dos años. Por otro lado, también se hace
referencia al hecho de que en Estados Unidos, el estímulo fue del 1,1 % del
Producto Bruto Interno (PBI), en la primera mitad de 2008. Sin embargo el
documento concluye en que hoy "no hay un mecanismo creíble para la coordinación
internacional de las medidas.
Cualquiera podría preguntarse, casi infantilmente, ¿por qué cuando nosotros
tenemos crisis ellos no la sufren y cuando ellos las tienen, nos afectan a
nosotros?
La fuerte aversión a asumir riesgos, la reciente caída en los precios del
petróleo y otras materias primas, junto con la propagación de la crisis
financiera, causaron un movimiento en masa de activos financieros mundiales
hacia los bonos de corto plazo del Tesoro estadounidense.
Esto ha llevado los rendimientos de la deuda pública estadounidense a niveles
mínimos, al mismo tiempo que ha impulsado una fuerte alza del dólar, explicó la
ONU en el mencionado informe sobre la economía mundial.
La actual situación está impulsando el endeudamiento externo de Estados Unidos
hacia máximos históricos, lo cual va seguramente a precipitar una caída del
dólar una vez que acabe la crisis y con ello nuevos movimientos:
“Consecuentemente, el ajuste desordenado de los desequilibrios globales y un
aterrizaje brusco del dólar siguen siendo grandes riesgos sobre la economía
mundial, ya que una caída acelerada del dólar podría causar nuevas turbulencias
en los mercados”, señaló el informe.
Los inversores reanudarían su búsqueda de activos seguros, aunque en ese momento
se alejarían de los activos nominados en dólares, llevando a la economía
estadounidense hacia un aterrizaje brusco y, de esa manera, sumiendo a la
economía mundial en una recesión mucho más profunda.
Desde la agudización de la crisis financiera a mediados de septiembre, el dólar
se ha apreciado más de un 12% frente a una canasta formada por seis monedas. Al
mismo tiempo, el euro se ha debilitado cerca de un 14%. En el informe, la ONU
señaló además que el crecimiento económico mundial se desacelerará al 1% en el
2009, desde el 2.5% previsto para el 2008, por la crisis financiera.
El punto es que, aunque parece más fácil decirlo que hacerlo, la receta para
salir de este gran lío no parece ser otra que la de siempre: “no alcanza con las
inyecciones de liquidez proporcionadas hasta la fecha. Con la confianza del
consumidor y el empresario seriamente deprimidas y los bancos reticentes a
prestar dinero, el continuar con la baja en las tasas de interés por parte de
los bancos centrales no logrará mucho en cuanto a estimular el crédito y el
consumo privado".
Publicado en el semanario Peripecias Nº 127 el
17 de diciembre de 2008. Se permite la reproducción del artículo
siempre que se cite la fuente. |