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H. Serrano Narváez es integrante de la Red Mundial No
Bases, Coalición No Bases Ecuador y ACJ/YMCA Ecuador y colaboradora
con el Programa de las Américas
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El Presidente del Ecuador, Rafael Correa, anunció el 20 de noviembre que su
gobierno "buscará no pagar la deuda ilegítima, la deuda corrupta y la deuda
ilegal", al tiempo de exigir sanciones a los culpables por la serie de
irregularidades en la contratación de la deuda externa ecuatoriana. Dijo que "su
peso debe ser trasladado por partes iguales a los responsables de adquirirla con
malas artes, chantaje y traición. Cada cual tendrá que asumir su responsabilidad
y pagar con sus bienes lo que corresponda".
Esta fue la respuesta del presidente ecuatoriano luego de la presentación
oficial del informe final sobre la auditoría realizada a la deuda externa
ecuatoriana por parte de Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Pública
(CAIC). Es importante destacar que esta es la primera auditoría oficial que se
realiza en el mundo para determinar responsabilidades frente a la deuda externa.
Entre las principales conclusiones, la Comisión señala que se produjo un "fraude
incalculable para el Ecuador" en el proceso de endeudamiento y renegociación. El
Presidente Correa informó que promoverá en las Naciones Unidas la creación de un
Tribunal Internacional de Arbitraje de Deudas Soberanas y la reforma de la
arquitectura financiera internacional, con lo cual se puede llegar a una
solución integral al problema de la deuda externa.
Actualmente el Ecuador mantiene la posición que el endeudamiento es una opción
solo cuando sea estrictamente indispensable. Las organizaciones sociales que han
luchado durante décadas han logrado un importante resultado reflejado en el
informe de la CAIC, lo que permite establecer responsabilidades no solo de los
acreedores, sino de los organismos multilaterales y las autoridades nacionales.
El informe fue entregado por la CAIC al Fiscal General de la Nación, por lo cual
queda en manos de la justicia ecuatoriana las acciones que determinen
responsabilidades en dicho informe.
Al conocer el informe de la Comisión, tanto al interior como al exterior de un
auditorio repleto, representantes de organizaciones sociales, funcionarios
públicos y ciudadanos interesados en el tema corearon: "¡No pagamos más, la
deuda está pagada!". La indignación crecía en el público al conocer las
irregularidades e irresponsabilidades de los ex ministros de Finanzas, Gerentes
del Banco Central, Presidentes de la Junta Monetaria, diplomáticos, entre otras
autoridades, que vendieron la soberanía del país y profundizaron el
empobrecimiento de la población ecuatoriana. Ellos, al igual que los acreedores
no pensaron en el bienestar del pueblo ecuatoriano, sino en asegurar el pago de
la deuda.
La realización de la auditoría de la deuda promovida por el gobierno ecuatoriano
y con la participación de economistas, abogados y representantes de
organizaciones sociales tanto del Ecuador como del exterior es un hecho inédito,
destacó el economista Franklin Canelos, vicepresidente de la Comisión. Durante
más de un año, la CAIC auditó los procesos de endeudamiento del Ecuador desde
1976 a 2006. El informe final de 172 páginas constituye un profundo análisis
técnico y jurídico que muestra uno de los rostros más siniestros de tres décadas
de políticas neoliberales. La deuda externa del Ecuador se incrementó de $240
millones en 1970 a $17.400 millones en el 2007, sin embargo este endeudamiento
en lugar de contribuir a superar la pobreza, la inequidad y el atraso, "ha sido
una herramienta de saqueo de los recursos y de sumisión a políticas impuestas
por organismos multilaterales, a pretexto de gestionar cuestiones relacionadas
con la consecución de créditos", señala el informe de la CAIC.
En el trabajo de la Comisión se demuestra la ilegalidad, y por lo tanto la
ilegitimidad del proceso de endeudamiento. Se señala el carácter "odioso" de la
deuda externa, pues fue contraída por una dictadura militar (1972-1979). Desde
1976 a 1982 se otorgaron créditos a Ecuador por $3.424 millones de dólares, de
los cuales $984 se destinaron al presupuesto de Defensa. La Junta Nacional de
Defensa, que fue la mayor beneficiaria, se negó a proporcionar a la Comisión los
datos de los créditos recibidos y el destino de los mismos.
La deuda externa del Ecuador ha sido objeto de sucesivos procesos de
renegociación fraudulentos en los que los gobiernos aceptaban condiciones como
contraer nuevas deudas para pagar antiguas deudas, castigos de mora, altas tasas
de interés, anatocismo (pago de interés sobre interés) revalorizar títulos de
deuda que valían poco en el mercado, según plantea el miembro de la CAIC, Hugo
Arias.
Estas condiciones fueron aceptadas en el Plan Brady para Ecuador (1993), apoyado
por el FMI, en el Plan Adam (Pacto para el canje de Brady a Global establecido
en 1999) y en el canje de los bonos Brady y de los Eurobonos a bonos Global
(2000). En este último caso, el prejuicio para el Ecuador fue enorme. Los bonos
canjeables (Brady y Eurobonos) que sumaban $6.298 millones de dólares se
cotizaban en el mercado en el 30% (1.575 millones), sin embargo se canjearon por
los bonos Global 2012 y 2030 por un monto de 3.950 millones de dólares, con
tasas del 12 y el 10%.
Hasta agosto de 2008, el Ecuador ha pagado ya, por concepto de estos Bonos
Global, 2.450 millones de dólares por concepto de intereses. Las generaciones
futuras, si no se declara ahora el no pago de esta deuda ilegítima, deberán
cancelar el capital en el 2012 y en el 2030.
Alejandro Olmos, integrante de la CAIC, expresó que la deuda externa ha servido
no solo para favorecer a los acreedores, sino como herramienta para implementar
las políticas neoliberales. "Hay evidencia", dice el informe en una de sus
conclusiones, "que el proceso de endeudamiento del Ecuador entre 1976 y 2006, se
desarrolló en beneficio del sector financiero y empresas transnacionales,
afectando visiblemente los intereses de la Nación. Los condicionamientos
impuestos y el pago de la deuda, limitaron los derechos fundamentales de las
personas y los pueblos, profundizando la pobreza, aumentando la migración y
deteriorando las condiciones ambientales."
Fue evidente, dijo Olmos, la intención de los organismos multilaterales de
incrementar de manera permanente el endeudamiento externo, con intereses cada
vez mayores. La economista Karina Saénz señaló que en una proyección realizada
al interior de la CAIC, se determinó que de haberse mantenido la tasa de interés
contratada inicialmente en 6%, la deuda ya habría sido cancelada.
Olmos también explicó que Ecuador cedió soberanía, citando como ejemplo el hecho
que el Procurador de la Nación simplemente suscribía los acuerdos para la
contratación o renegociación de la deuda, en el modelo y templete entregado por
los acreedores. Indicó que en varias ocasiones los documentos eran redactados y
firmados en inglés, y si se requería un traductor, acudían a los propios
acreedores. De esta manera, según el informe, "el país pierde su autonomía y se
vulneran sus derechos constitucionales". La auditoría también cuestionó que en
algunos casos la entrega de préstamos estaba "atada a la expansión de bienes y
servicios del país acreedor que impone restricciones de calidad y precios".
En un caso por demás insólito, en el año 1992, la ex Gerente General del Banco
Central, Ana Lucía Armijos, el ministro de Finanzas, Mario Ribadeneira y la
Cónsul del Ecuador en Nueva York, Miriam Mantilla, firmaron un acuerdo de
renuncia unilateral a la prescripción de la deuda externa comercial, que no
había sido pagada seis años, por lo cual era posible acogerse a dicha
prescripción. Esto hubiese permitido ahorrar al Ecuador cerca de $6.992 millones
de dólares. Se renunció también a la inmunidad soberana del país, a la inmunidad
de jurisdicción y al derecho a la defensa y reclamación.
Por su parte, Jaime Carrera, del Observatorio de la Política Fiscal, se adelantó
a decir que "una opción sería que el Régimen llegue a consensos y no a una
decisión unilateral con los acreedores". Ahora se preocupan de "decisiones
unilaterales" y del "consenso", quienes mantuvieron silencio cuando se
produjeron alzas unilaterales de las tasas de interés a niveles exorbitantes a
partir de 1979 o cuando era evidente la relación asimétrica entre las partes en
la contratación de los créditos. Así mismo, mantuvieron silencio frente a la
violación de los derechos fundamentales de los y las ecuatorianas como resultado
de la contratación y renegociación de la deuda externa.
En los próximos días, el Ejecutivo establecerá una Comisión para la Auditoria a
la Concesión de Frecuencias de Radio y Televisión, según establece la
Constitución. El objetivo es determinar responsabilidades en caso de
irregularidades, así como terminar con el monopolio y oligopolio del uso de las
frecuencias, según establece la nueva Constitución. De igual manera, deberá
determinar la propiedad de los medios radiales y televisivos, por cuanto
representantes y accionistas del sistema financiero no pueden tener
participaciones en los medios de comunicación, por lo cual tienen un plazo de
dos años para su traspaso.
La auditoría se convierte así en una herramienta importante, que permite
determinar responsabilidades de quienes quizás nunca pensaron que serían
juzgados por las acciones realizadas que atentan contra la vida y dignidad de
los pueblos.
Publicado por el
Programa de las Américas el 21 de noviembre de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
124 el 26 de noviembre de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |