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El mundo de las
multinacionales oculta muchas realidades que nadie conoce. En Bolivia, el
sector eléctrico es uno de aquellos donde el capital español ancló sus
intereses desde hace diez años. Cual Cristóbal Colón y su tripulación, los
empresarios españoles vienen aplicando estrategias para obtener jugosas
ganancias, en una trayectoria en la que quienes pierden más son los
trabajadores, tanto en sus condiciones como en sus derechos laborales
(*).
Este es el saldo de la presencia de la empresa española Iberdrola en las
distribuidoras de electricidad Electropaz (La Paz) y ELFEO (Oruro). Los
resultados se expresan en varios indicadores, pero también en testimonios de
los trabajadores, como éste: “Sin ser patéticos, hoy se puede afirmar que
los españoles han venido aquí (a Bolivia) a hacerse plata. Según datos
extraoficiales, en los cuatro primeros años, recuperaron lo invertido.
Hubieron años que ganaron hasta veinte millones de
dólares por año. Hoy bajaron las inversiones asustados por los conflictos de
mayo y junio de 2005. Los trabajadores les importamos poco”.
Cada vez menos trabajadores
Así son los relatos de los trabajadores y trabajadoras de ambas empresas
donde se aplica la flexibilización laboral, al margen de la ley. La política
de empleo del grupo español Iberdrola está en directa relación con los
cambios en el proceso de trabajo. Estos se reflejan en la reducción de
personal, la subcontratación de trabajadores, la tercerización de los
servicios y la polivalencia como criterio de desempeño laboral.
En el caso de Electropaz-Edeser-Cade, los empresarios españoles lograron
reducir el personal en un 37.5% con relación a los 650 trabajadores que
trabajaban antes de la privatización del sector, en 1995. De hecho, el
número de trabajadores de sólo 250 planteado como condición por el grupo
español para hacerse cargo de la distribución eléctrica, revela
explícitamente la intención de privilegiar la flexibilización laboral con
relación a otros factores de ajuste, bajo el supuesto de que esta decisión,
garantizaba eficiencia y competitividad a las empresas.
Los despidos se hicieron de forma directa o bajo la política de retiro por
incentivos. Esta reducción de personal ocasionó, según varios testimonios,
la sobrecarga de las tareas de los trabajadores en general y la polivalencia
entre los empleados administrativos, porque no existe una política que
genere nuevas fuentes de trabajo. Esto dice un trabajador: “El consorcio
introdujo varios modismos de trabajo como la polivalencia en el trabajo. Por
ejemplo, antes el cajero sólo era eso, ahora hace otras actividades o rotan
en otras áreas de trabajo… En Cobee era diferente porque cada trabajador era
especialista en una cosa”.
Entretanto, en ELFEO-Edeser-Cade, la reducción de personal no fue
considerable. Lo que sí se dio fue un proceso de externalización de tareas a
otras empresas que contratan a rabajadores que no cuentan con la protección
de las leyes laborales.
La “libre”
sindicalización
En Electropaz y en ELFEO, la libertad de ejercicio sindical está
restringida, porque soporta acciones permanentes y sistemáticas de presión y
debilitamiento de sus sindicatos. En el caso de Electropaz, estas prácticas
empresariales se traducen en amedrentamientos a los dirigentes sindicales,
prohibición para la realización de asambleas en horarios de trabajo y poner
como condición la no afiliación para la contratación o ascenso de cargo.
En cuanto a los trabajadores de ELFEO, los empresarios españoles lograron
neutralizar la acción contestataria del sindicato, obligándolo a ser pasivo
y casi funcional con los intereses de la empresa.
Esto se refleja en el bajo porcentaje de trabajadores sindicalizados. En la
empresa Electropaz, sólo 152 trabajadores de un total de 446 están
sindicalizados, mientras que en ELFEO, apenas 20 de 100 trabajadores están
afiliados al sindicato. En ninguna de las dos empresas está permitida la
sindicalización de trabajadores eventuales, con contrato fijo y/ o
subcontratados.
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IBERDROLA EN BOLIVIA
• Entre
1993 y 2004, la inversión española en Bolivia alcanzó a 219.9 millones
de euros.
• De las nueve multinacionales españolas en Bolivia, tres participan
en el sector eléctrico.
• A través de una licitación pública emitida el año 1995, el grupo
empresarial español IBERDROLA se adjudicó la
distribución de energía eléctrica en las ciudades de La Paz y Oruro.
• Constituyó en la ciudad de La Paz la empresa Electricidad de La Paz
(Electropaz -Edeser-Cade) y en Oruro reorganizó la Empresa de Luz y
Fuerza Eléctrica de Oruro (ELFEO-Edeser-Cade)..
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Los datos revelan el proceso de debilitamiento de los sindicatos y con ello
de la acción colectiva de obreros y empleados. Un trabajador da cuenta de la
situación: “Su política de control de los trabajadores es una política de
amedrentamiento. Como resultado de esto: trabajadores que no hablan, no
reclaman, no protestan, no se afilian al sindicato. El trabajador tiene
miedo de sindicalizarse. Si un administrativo se afilia, automáticamente lo
cambian de cargo, por ejemplo un cajero que se afilió, al mes ya estaba
trabajando en cuadrillas, como un castigo”.
Discriminación en los salarios
El salario promedio mensual para los trabajadores de planta en Electropaz
oscila entre 3.000 y 3.500 bolivianos, monto que está por encima del salario
promedio de la población ocupada urbana. Sin embargo, este salario promedio
es casi once veces menor al sueldo de los empleados
del nivel gerencial. En ELFEO, el salario mensual es de 3.000 bolivianos,
monto que es aproximadamente siete veces menor al sueldo mensual del
personal gerencial.
Los bajos salarios se ocultan detrás de los contratos indefinidos de los
trabajadores subcontratados, que ganan mensualmente entre 800 y 1.200
bolivianos, lo que muestra con claridad la política de reducción de costos
laborales aplicada por las empresas españolas a costa de promover empleos
precarios, desprotegidos y sin opción a acceder a los derechos laborales.
Este relato hace una comparación de los salarios: “En Cobee el personal
directivo ganaba también harto, pero no tanto como ahora. Con Iberdrola el
personal ejecutivo se paga salarios jugosos, el personal administrativo
también tiene buenos salarios además de bonos especiales por ser personal de
confianza y eso molesta, mientras los obreros están con salarios bajos”.
Los datos y los testimonios son un termómetro para medir los alcances de la
inversión española en Bolivia y sus efectos sobre la clase trabajadora. En
diez años, las empresas administradas por Iberdrola señalan una disminución
de trabajadores y una flagrante acción contra los sindicatos. Como se ve, la
promesa privatizadora de mejores días nunca llegó, algo parecido a lo que
sucedió en la historia con el primer desembarco de los españoles en estas
tierras.
* Esta nota fue elaborada en base al estudio
“Multinacionales españolas y derechos laborales” (2005) de Bruno Rojas,
investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).
Publicado en “Alerta Laboral”, No 45, julio
2007, publicado por CEDLA (Centro de
Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario), de La Paz (Bolivia). Se reproduce en nuestro
sitio únicamente con fines informativos y educativos. |