Peripecias Nº 7 - 26 de julio de 2006

DESARROLLO

 

América Latina sigue padeciendo los subsidios a la agricultura

 

La Ronda de Doha no tiene vueltas

 

 

Martín Pardo

 

 

 

 

M. Pardo es politólogo y analista de información en CLAES D3E.

 

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Las infructuosas negociaciones en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) continúan siendo eso, infructuosas. Una vez más las tratativas entre los países en el marco de la Ronda de Doha se han suspendido por tiempo indeterminado y la permanente búsqueda de un pacto comercial que favorezca la situación de los países productores agrícolas de América Latina sigue sin avanzar. Los hechos objetivos indican que todo se encuentra estancado, nuestros países siguen sufriendo las políticas proteccionistas de las grandes potencias, mientras que no han logrado coordinarse entre sí de manera de manejar las negociaciones en otro sentido.

 

La apertura para el sector agrícola es la principal demanda del G20, un grupo de países en desarrollo que son grandes exportadores agroalimentarios (como Argentina, Brasil, India, etc.). De acuerdo a los principales informes vertidos por los especialistas, las últimas conversaciones han registrado avances mínimos o incluso nulos respecto a las tres dimensiones sustantivas del sector agropecuario: el acceso a los mercados, las ayudas a la exportación y la reducción de los subsidios internos.

 

Se cumplen ya cinco años de deliberaciones y en Ginebra se volvió a suspender por tiempo indefinido la Ronda de Doha de la OMC. Los países desarrollados, las grandes economías, no logran avanzar sobre acuerdos en temas cruciales. En particular con relación a un tema de enorme trascendencia estratégica para América Latina: el de los subsidios a la agricultura que mantienen Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Las discrepancias sobre el recorte a los subsidios agrícolas en los países ricos no se zanjaron luego de las últimas conversaciones en un pequeño grupo negociador integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil, Australia, Japón e India.

 

A modo de ejemplo cabe presentar algunos datos con relación al proteccionismo agrícola que practica Estados Unidos. De acuerdo a informaciones del Departamento de Agricultura de ese país y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Estados Unidos vende su trigo un 40% más barato que su costo de producción, el maíz cerca del 30% más barato, y lo mismo ocurre con la soja. Las ayudas a la producción y comercialización del algodón alcanzan un 57% de su costo de producción. Según indicaba hace unos meses la International Food Policy Research Institute (IFPRI) de Washington, las pérdidas que éstas prácticas le generan a los agricultores latinoamericanos están en el orden de 5.400 millones de dólares anuales (sin considerar allí las ayudas al algodón).

 

Perjudicados dentro de los beneficiados

 

Son diversas las especulaciones que los especialistas del tema vienen realizando. Hay quienes sostienen que una apertura comercial para el sector agrícola tendría un impacto desigual en los países en desarrollo. Esto es, favorecería a los países con mayor producción dentro de ese grupo, pero no generaría grandes ventajas para los países más pobres. En ese sentido, por ejemplo Brasil, Argentina, Australia y Nueva Zelanda se verían beneficiados.

 

De acuerdo con el IFPRI, la única forma de que los países con menores niveles de desarrollo fueran verdaderamente beneficiados sería que en el marco de la OMC se alcanzaran acuerdos para terminar con las tarifas existentes para todos los productos agrícolas exportados desde esos países.

 

Tirando la pelota afuera

 

Se cierra otra etapa en la OMC sin novedades importantes en materia agrícola. Se repite la estrategia donde Estados Unidos le pasa la “pelota” a Europa y viceversa. La Comisaria Europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, afirmó en los últimos días que la Unión Europea puede hacer aún un último esfuerzo en sus concesiones agrícolas dentro de la OMC, pero a quien realmente le corresponde moverse es a Estados Unidos. Antes de conocer el magro resultado de las negociaciones Fischer Boel había advertido en rueda de prensa que aún quedaba un "estrecho margen de maniobra". Pero nada sucedió.

 

Una vez más, todo fue en vano. No se registraron mayores avances. El subsecretario de negociaciones comerciales de México, Ángel Villalobos, manifestó que “los grandes productores agrícolas de América Latina indudablemente son los que se hubieran beneficiado mucho del acceso a los grandes mercados como el americano y el europeo, (pero) sin duda son los que pierden”.

 

Pero no sólo son los grandes productores los afectados, ya que los pequeños países también enfrentan las enormes restricciones generadas a partir de los altos aranceles y las estrictas medidas fitosanitarias planteadas para ingresar a los grandes mercados. Muchos pequeños y medianos productores de nuestra región padecen los perjuicios del escenario actual.

 

La situación fue claramente definida por el ex subsecretario de Comercio de Ecuador, Manuel Chiriboga, quien expresó que “son señales que desmotivan a los países en desarrollo porque ponen en duda la seriedad con la que están procediendo Estados Unidos y la Unión Europea”.

 

Los pequeños países y el propio Mercosur y sus economías deberán seguir esperando “por tiempo indeterminado” el acceso preferencial de sus principales productos agrícolas como la soja, el trigo, la carne a los mercados de Europa y Estados Unidos.

 

Las grandes potencias siguen mostrando una enorme contradicción no resuelta ya que tienen discursos muy aperturistas en lo comercial (al menos esa es su receta para los pueblos de estas latitudes). Claro que el mensaje en realidad podríamos traducirlo como “haz lo que yo digo mas no lo que yo hago”. Ellos protegen y subvencionan a la agricultura, pero pretenden que los países en desarrollo hagan exactamente lo contrario, recomiendan que abran sus economías dejando todo en manos del mercado global.

 

 

Publicado en Peripecias Nº 7 el 26 de julio de 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

 

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