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C. Villalba es analista en temas económicos en CLAES D3E.
La versión completa de este artículo
fue publicada en Revista del Sur Nº 167 y está disponible en formato
pdf
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El Banco Mundial
conjuntamente con la Corporación Financiera Internacional presentaron la
edición para el 2007 de “Haciendo negocios: cómo reformar”. Ese reporte
ofrece sus miradas sobre las facilidades y dificultades para realizar
negocios en 175 países. El documento busca apoyar e incentivar las reformas
de mercado clásicas y elogia a aquellos países que han aceptado liberalizar
sus economías y que han creado un marco legal estable para las inversiones
locales e internacionales.
Según el Banco, el propósito es “inspirar la competencia”, en la cual se
descarta que los países deben aprender de las mejores prácticas
internacionales y deben asignarle prioridad a este tipo de reformas. Sin
embargo, desde la otra vereda se alega que el documento es una forma más del
Banco Mundial para promover medidas ortodoxas como la liberalización
comercial y la flexibilización laboral, entre otras.
La construcción del ranking se realizó a partir de diez categorías que
influyen sobre la dificultad para hacer negocios. Ellas son: Apertura de una
Empresa, Manejo de Licencias, Contrato de Trabajadores, Registro de la
Propiedad, Obtención de Créditos, Protección a los Inversores, Pago de
Impuestos, Comercio Transfronterizo, Cumplimiento de Contratos y Cierre de
una Empresa.
Este año es Singapur quien parece haber hecho bien los deberes en materia de
reformas para atraer inversiones, ya que se queda con el primer puesto
desplazando luego de dos años a Nueva Zelanda al segundo.
En lo que le toca a América Latina, según este estudio es una de las
regiones peores posicionadas ya que ha descendido desde el tercer puesto al
quinto, tan sólo por encima de Asia Oriental y Asia Meridional. En este
sentido, el informe considera como los más grandes obstáculos en América
Latina la lentitud de los procedimientos judiciales y los complicados y
altos sistemas tributarios. Además, ve como una gran dificultad el hecho de
que las empresas tienen muy poca capacidad de modificar el horario de
trabajo de los empleados ya que, para ellas, eso les impone bastante rigidez
y costos.
El primer país del ranking, Singapur, es donde es más fácil hacer negocios,
esto es, donde la flexibilidad es mayor y las trabas son menores. Entre los
de América Latina, Puerto Rico es el mejor posicionado, ya que aparece en el
puesto 19 del ranking. Un capítulo aparte merecen las muy bajas posiciones
de dos grandes latinoamericanos, Brasil (121) y Venezuela (164). En relación
a Brasil, el informe dice que a pesar de que inició reformas el pasado año
para mejorar el clima de inversión como, por ejemplo, mejoras en el
cumplimiento de contratos, éstas aún no son percibidas como suficientes.
En cambio, en el caso venezolano, el Banco Mundial se queja de que su
presidente intente imponer un proyecto político que este organismo no avala.
Según este estudio, Venezuela es hoy uno de los países que ofrece menos
incentivos para hacer negocios, además de ser el quinto país del mundo con
la economía más controlada. El organismo ubica a Venezuela en el último
lugar entre los países latinoamericanos.
La mismas consideraciones se realizan en torno a Bolivia que ha descendido
del puesto 126 al 131. Según el informe ambos países se han resistido a la
tendencia mundial de generar las mejores condiciones para el desarrollo
empresarial; el informe establece que las dos economías se han empeñado en
obstaculizar a los capitales que, según el organismo, puedan generar empleo.
Sin embargo, nada se dice sobre la posibilidad de que dicho empleo sea
productivo. Si bien la creación de empleo sin duda requiere de un entorno
macroeconómico favorable para los emprendimientos empresariales, la
inversión por sí sola no es suficiente para solucionar ese tipo de
problemas.
Aunque en países como Venezuela y especialmente Bolivia son reales algunas
dificultades para cumplir contratos y algunas normas, la posición del Banco
Mundial tiene un cierto “aroma” de ataque política, ya que sobre todo el
gobierno del venezolano Hugo Chávez, y en algo el de Evo Morales, tienen
contenciosos con Estados Unidos y la Unión Europea. Un ejemplo de ello son
las sucesivas disputas del gobierno boliviano con varias empresas
extranjeras. De esta forma, parecería que se cuelan temas de política
internacional y relaciones económicas internacionales en el armado del
informe.
El documento también presenta a los diez países que realizaron más reformas
durante 2005/06, de los cuales tres son Latinoamericanos: México en el
tercer lugar, Perú en el quinto y Guatemala en el octavo. Según el
documento, existen cuatro pasos para una reforma exitosa: comenzar por
reformas que no incluyan cambios legislativos, reducir el número de
burócratas con que los empresarios deben interactuar, utilizar formularios
de publicación estándares, por último advierte que cada frustración de las
empresas provienen de cómo se administran las regulaciones.
Según la visión del Banco Mundial, los más reformadores son aquellos
gobiernos que cumplen con todas las solicitudes de los inversores
extranjeros. O sea, aquellos que simplificaron las regulaciones al sector
privado, que les aliviaron la carga fiscal, mejorado el acceso al crédito y
que han reducido los costos para exportar e importar.
El país número uno en realizar las reformas solicitadas por los
inversionistas, Georgia, es felicitado por los autores del documento ya que
ha reducido el monto del capital para iniciar una empresa al mínimo
requerido, ha acelerado los procedimientos aduaneros, de licencias y
judiciales y, por sobre todo, flexibilizó las leyes laborales.
Todo lo anterior demuestra que el informe parece mas interesado en asegurar
un cierto tipo de negocios, ligado al comercio exterior, y globalizado, que
en la performance de empresas nacionales vinculadas a mercados internos. El
énfasis en desregular y liberalizar parece más sacado de las metas
comerciales propuestas por Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional,
que por lo general son utilizados como instrumento de política exterior por
parte de EE.UU., que en atender las demandas de desarrollo nacional. Hacer
“buenos negocios” en la perspectiva del Banco Mundial, no implica hacer
“negocios correctos”, y esta es una diferencia que este banco no comprende.
Publicado en el semanario Peripecias Nº
15 el 20 de
setiembre 2006. Se permite la
reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones. |