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Manifestarse alérgico es, cuando menos, una
declaración temeraria. Es desterrar la idea de que somos totipotenciales y es,
por tanto, asumirse públicamente lábil, finito, susceptible, humano.
En términos fisiológicos, una alergia supone ser una
respuesta exagerada de nuestro sistema inmune frente a un estímulo en un
individuo susceptible.
Así, ante una misma situación como podría ser, por
ejemplo, comer chocolate llenarnos la cara de ronchas o morir asfixiados por
edema de glotis resultará de la intricada relación entre los aminoácidos de la
golosina y la voracidad de nuestros mastocitos.
Fiel a la función de Promoción de la Salud que
caracteriza a Royal Jelly, hoy les acerco el ranking de
alérgenos junto con un puñado de óbitos pertinentes.
1. Inhalantes: ácaros, polvo, cucarachas, mascotas
Esta gente es ultra sensible. Son de los que lloran
con "Cuestión de Peso" o "El Portal de las Mascotas" y son los mismos que te
reenvían los mails para salvar a Javi, un niño hambriento del Chaco.
Mueren por deshidratación severa con consecuente
falla orgánica múltiple cuando echan del reality de obesos a Gustavo, un
administrativo que no pudo contener sus pulsiones y devoró, en el desayuno de
los viernes en la oficina, 3 docenas de facturas de Pesce.
2. Pólenes: plátano, fresno y gramíneas
El polen es la forma de reproducción que tienen las
plantas. La gente de este grupo es generalmente histérica y resbalosa. Seducen
constante e impunemente, pero a la hora de la acción se revelan vírgenes,
fóbicos o frígidos.
Mueren de shock séptico por contaminación sanguínea
con flora endógena y son velados en casa Marchitto.
3. Alimentos: leche, huevo, maní, pescado y mariscos
Gente complicada, retorcida, compleja. Los alérgicos
al maní tal vez un poco menos. Adoran estar enfermos, decir "yo no puedo comer
eso porque me broto todo/a" y que los anfitriones les tengan que preparar un
menú improvisado. Así y todo, como son inconformes por definición, miran
lánguidamente el plato de los otros comensales mientras juguetean con su arroz o
fideos blancos, para que a nadie le quede ninguna duda de que ellos son
distintos.
Si bien fantasean con ser víctimas de un asesino
serial famoso o de una enfermedad rara y desconocida encuentran la muerte, como
la mayoría de la población, por una rasa y extensamente reportada afección
cardiovascular.
4. Medicamentos: amoxicilina, penicilina y
antiinflamatorios no esteroideos
Si bien es una de las alergias más peligrosas,
también es la más estúpida. Esta gente es como la que "no cree" en las vacunas,
teme a los antitranspirantes o insiste en usar liquid paper.
Por involucionados y desagradecidos con la ciencia, una muerte justa para estos
sujetos sería la combustión espontánea o que se les caiga una pila de libros de
Horangel en la cabeza y provoque un traumatismo de cráneo severo.
5. Hongos: alternaria, cladosporium y aspergilum
A esta gente le faltó ver Los Pitufos. Es probable
que hayan estudiado ciencias económicas en UCEMA o en la UADE, votado a López
Murphy y tengan un retrato de Adam Smith en el comedor.
Mueren achicharrados de calor en su domicilio debido
a un extensísimo corte por falta de energía eléctrica por falta de su
refutadísima intervención estatal.
Eso sí, para poder desencadenar la florida respuesta
que constituye una reacción alérgica, se requiere haber tenido al menos un
contacto previo con el elemento en cuestión.
O sea que somos alérgicos potenciales a todo lo que
no conocemos.
Y, o sea también,
que nos podemos morir de las maneras menos pensadas.
Publicado en el blog
Royal Jelly el 14/12/2006.
Reproducido en el semanario Peripecias Nº
28 el 20 de
diciembre 2006. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos. |