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Bilisario es un colaborador oculto de
Peripecias situado en las altas esferas del poder.
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Estimad¿?s lector¿?s:
Es seguro que su país tiene conflictos con el país
limítrofe. Ellos, los vecinos, son incultos, groseros, descuidados, les falta
don de gentes, son crueles con los gatos, prepotentes, reaccionarios, abusivos,
consumistas y hasta comen carne cruda en secreto. Cuando vienen de turistas
tiran la mugre por la ventanilla del auto y tenemos que limpiarla. Por eso son
objeto de nuestros chistes irónicos, una crítica fina, con humor.
Nosotros en cambio somos modestos, conservamos una
moral sana, tenemos gustos refinados y costumbres que nos enorgullecen, cuidamos
el ambiente y a nuestros semejantes, gastamos con buen tino, somos discretos y
especialmente ecuánimes en nuestros juicios. Por eso, ellos hacen escarnio de
nuestras virtudes, de pura envidia, en sus vulgares y chabacanas ingeniosidades.
La situación actual entre República de Fracastoro y
Lampedonia está atascando el progreso regional. Por culpa de ellos. Debido a mis
conexiones con las altas esferas, recibí el encargo del gobierno fracastorino de
escribir una descripción del país para presentar en foros internacionales,
acompañando una presentación .pps, una edición .pdf, un par de .mp3 y fotos en .jpeg
para hacer estampitas. Copio aquí el proyecto que entregué, en formato .rtf.
Fracastoro: idilio entre rosas
Este es nuestro país: pujante, progresista,
trabajador. Es tradicional recibir al visitante con los brazos abiertos y una
copa de licor de chómpiras, exquisitez de nuestras serranías. Las ciudades son
limpias y ordenadas, desde la capital Santa Cunegunda, cargada de historia y
misterio, o las modernas urbes de Papirulí y Benequén, hasta pequeños pueblos
somnolientos como Aborígenes o Piedra Atascada. Muestran siempre su mejor rostro
al viajero, como lo hacen nuestras agraciadas mujeres, reputadas en el
continente. Una hija de la patria conquistó el título de Miss Tercer Mundo en el
famoso concurso homónimo.
La boca se hace agua al pensar en las parrillas
cargadas de carnes nativas, costillar de cordero, perchitos, champurrones,
veleiras, y ni que hablar de nuestros sabrosos peces, la corvina a la camiseta,
el gigantesco mereco o el estilizado zambutio. Todo se sirve bien acompañado con
arroz cunegundense, salsa regórgora y picantes ajíes, cuando no de un guisado
tolondrino o los tradicionales arrempujaos, típicos de la provincia de
Balandrán.
Cumpla su sueño. Recorra nuestro país. Disfrute una
experiencia profunda e inolvidable. Coma helados. Vea el monumento ecuestre al
general Jacques Francisco Orbegozo, que nos liberó del yugo extranjero. Visite
la catedral de San Virundelo con un altar del siglo XVIII traído de Sevilla, y
con obras del pintor nacional Orestes Eurípides Campodónico, llamado “Batatín”.
Disfrute nuestros parques, poblados del aroma balsámico de las flores de
frondosos butelés.
Es imposible no visitar el Estadio General Orbegozo,
donde nuestros insuperables equipos de fútbol disputan sus justas viriles. Si
tiene la fortuna de ver un clásico entre Sociedad Deportiva Los Hormonios y
Washington DC FC, vibrará junto a decenas de miles de aficionados.
Esta es la República de Fracastoro, un lugar donde
invertir. Casi no hay indios, y los que hay se quedan quietitos; los negros son
pocos y se dedican al deporte o a la música, así que tampoco molestan. Todos
somos blancos, inteligentes, hablamos algo de inglés y tenemos el mejor nivel
educativo de la región, casi casi europeo. La calidad de vida en nuestro país,
comparado al de los países vecinos, es la más alta. Respetamos a los inversores,
firmamos lo que sea, pagamos la deuda externa y llamamos a la Federal Reserve
cada mañana a ver cómo tenemos que cotizar el dólar. ¿Qué está esperando para
traer sus capitales?
Una vez redactado el documento, el Jefe de Protocolo
de la Cancillería fracastorina comentó:
–Nadie ha captado con tanta profundidad la esencia
de nuestro ser nacional.
A los pocos días me llegó un encargo del gobierno de
Lampedonia: querían que presentara a su país ante los mismos foros
internacionales. Tomé mi original, cambié un nombre por otro, en vez del general
Orbegozo puse al contralmirante Matías Richard Domínguez, en vez de arroz
cunegundense puse locro a la mamertina, Santa Cunegunda pasó a ser Lapidópolis,
y así.
Una vez redactado el documento, el Jefe de Protocolo
de la Cancillería lampedonia comentó:
–Nadie ha captado con tanta profundidad la esencia
de nuestro ser nacional.
Y era verdad, en ambos casos.
Amor y paz, les desea:
Bilisario
Publicado en el semanario Peripecias Nº 65 el 12 de
setiembre de 2007. Se permite la
reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones. |