Peripecias Nº 82 - 23 de enero de 2008

HUMOR

 

Insáid informéishon Nº 23

 

Bilisario no está en crisis

 

 

Bilisario

 

 

Bilisario es un colaborador oculto de Peripecias situado en las altas esferas del poder.

 

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Carísim/os/as y consecuent/es/as lector/es/as:

 

Aquí estamos, comenzando un año más a su servici/o/a. Lo que tengo para comunicarles es tan augural como el mes de enero y tan optimista como el 2008 recién estrenado. Manos a la obra.

 

Resulta que la revista Brain’s Juice de la universidad de Hueving, UK, me solicitó un análisis de la crisis económica en los Estados Unidos. No lo pude entregar pues tal crisis no existe. De todos modos, con el gentil permiso de tan prestigioso centro de estudios, comparto con mis lectores algunos avances sobre el tema.

 

Los bancos, se dice, han perdido 43 000 dólares, o 43 000 millones, da lo mismo. Se olvida que habían ganado 80 000, así que en realidad perdieron parte de la ganancia que no ganaron y salieron ganando una ganancia que no habían perdido. A eso le llaman deflación. Es una pavada.

 

En las bolsas, teatro preferido de los actores del mercado, ell/os/as levantan los dedos y gritan para anunciar que tienen dos mil General Weapons o 5 000 Thyssen Krupp o 10 000 Asahi Pentax. Otr/as/os gritan más y levantan más los dedos. Así, todos/as gritan lo que tienen, como los/las nen/as/es después del 6 de enero. Además los sirven dos teléfonos, uno en cada oreja, y están sentados/as frente a tres pantallas de computadora. No se aburren y juegan a gusto, como otros/as lo hacen con trenes o sillas eléctricos/as. (Si sigo con la corrección genérica-política me paso del límite de caracteres y el Sr. Redactor –masculino– me pega).

 

Lo de cómo funcionan las bolsas lo conoce cualquiera que vea películas; más interesante es el lenguaje que utilizan. Que han caído dos puntos, o uno y un tercio, significa que en la violencia especulativa algunos agentes resbalaron y aterrizaron en medio de la sala, o por lo menos se tambalearon. Lo curioso es que nadie se ríe de las estrepitosas caídas; no reaccionan igual que ante las películas de Chaplin.

 

Cada anuncio de crisis significa agitación e inestabilidad. Se caen los actores del Bovespa, del Nasdaq o del Down Jones cuando Allan Greenspan provoca corridas en la bolsa, pues por algo los comerciantes en papeles financieros se llaman corredores de bolsa. Es normal que en las corridas haya tropezones con los consecuentes tumbos/as, y más cuando las carreras de bolsa deben hacerse a los saltos, según las reglas. ¿Caídas? Por supuesto que sí, no hay nada de qué extrañarse. Es normal, todo es normal.

 

La política económica mundial está más sólida que nunca. Tenemos un par de buenas guerras, crecen los plantíos de amapola y coca y baja el dólar pero sube el petróleo, base de la fortuna de quienes manejan el dólar. Lo que se pierde en la lotería se gana en la kermés. Es lo que se conoce como “la mano invisible del mercado”. Así ha funcionado siempre y seguirá haciéndolo. Esa mano nos saluda de lejos y la mayoría de las veces lo hace mostrándonos el dorso y con el dedo mayor levantado mientras los otros entrecierran el puño. Tampoco aquí hay tema de asombro.

 

En realidad, el índice que indica lo más indicado es la siguiente ecuación: ante un dólar más caro, los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres; ante un dólar más barato, los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres. El resultado demuestra lo que decíamos antes: ¿dónde está la crisis?

 

Amor y paz, y un buen año con muchas Peripecias, les desea.

 

Bilisario

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 82 el 23 de enero de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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