Peripecias Nº 113 - 10 de septiembre de 2008

HUMOR

 

 

Receta para la reforma educativa

 

Rosa María Torres

 

 

R. M. Torres es ecuatoriana, educadora, comunicadora y activista social con larga experiencia de enseñanza, investigación y asesoría a nivel nacional e internacional.

 

COMENTARIOS

¿Desea comentar este texto? Si es así complete el formulario de comentarios - seguir ...

 

   

 

 

Costo: Caro

Dificultad: Alta

Tiempo: Entre dos y cinco años (dependiendo del tiempo político)

 

Ingredientes:

 

1 paquete grande de préstamos y asesoría técnica internacionales

1 lata de análisis económico en su tinta

2 kilos de reforma administrativa bien picada

200 gramos de reforma curricular (en rodajas)

100 gramos de reforma pedagógica (en polvo, para espolvorear)

1 tazón de caldo de descentralización

1 educación básica de buen tamaño, cortada en trocitos

1/2 cucharadita de incremento salarial

1 cucharadita de incentivos

maestros y alumnos en proporciones adecuadas (1 por cada 40 ó 50)

planteles educativos en proporciones adecuadas (1 por cada 2 ó 3 turnos)

proyectos educativos institucionales (1 por plantel)

tecnología educativa y libros de texto a gusto

1 sobre de tiempo de instrucción (levadura)

1/2 cucharadita de capacitación docente en servicio, baja en calorías

1/2 vaso de educación a distancia

1 sistema nacional de evaluación

2 cucharas de recuperación de costos

zumo de competencia (concentrado)

1 programa compensatorio grande, finamente picado

 

Para la salsa:

1 lata de consultas y consensos pelados

 

Preparación:

 

Poner a macerar los préstamos con la asesoría internacional y el análisis económico. Asegurarse de que la cacerola permanezca bien tapada durante la cocción del préstamo.

 

En una olla grande, rehogar el análisis económico. Cuando esté bien caliente, y en el jugo que ha desprendido, verter la educación básica, asegurándose de limpiarla de la educación secundaria y de la universitaria. Continuar añadiendo los demás ingredientes: la reforma administrativa y la descentralización, la recuperación de costos, la tecnología educativa y los libros de texto, el tiempo de instrucción, la educación a distancia y el sistema nacional de evaluación. Para realzar el sabor, agregar unas gotitas de zumo de competencia.

 

Asegurarse de mantener bajos el fuego y los salarios docentes. Incrementarlos lentamente, vertiendo cada tanto un chorrito de incentivos y revolviendo constantemente, para evitar que espese. Cuando la mezcla haya dado un hervor, agregar los maestros y la capacitación en servicio. Verter la mezcla en un molde refractario a la opinión pública. Espolvorear la reforma pedagógica. Meter al horno a temperatura moderada.

 

Salsa de consenso: En el agua en que se hizo la cocción, y en las proporciones que se indican en el envase, verter políticos, financistas, jerarcas eclesiásticos, empresarios, burócratas y especialistas de organismos nacionales e internacionales, gubernamentales y no-gubernamentales. Condimentar con una pizca de participación docente. Licuar a baja velocidad hasta que el consenso adquiera el color y la consistencia deseados.

 

Sacar la fuente del horno. Aderezar inmediatamente con la salsa consensual, antes de que se enfríe. Servir.

 

Consejo práctico: Acompañar la reforma así preparada con una ensalada de estudios y diagnósticos, un suflé informativo y/o una tortilla de eventos y publicaciones.

 

Advertencia: La reforma educativa es un plato fuerte, pero no el plato más importante del banquete. Ver, en páginas anteriores, las recetas para el ajuste macroeconómico, la reforma administrativa del Estado, la reforma del sistema de prestaciones sociales, y la flexibilización laboral.

 

Publicado en Fírgoa. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 113 el 10 de septiembre  de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

Regresar a Humor Regresar a la Portada