Peripecias Nº 2 - 21 de junio de 2006

HUMOR

 

La serie The West Wing llegó a su fin

 

Duro golpe a la educación televisiva de los políticos latinoamericanos

 

 

Raúl Acosta

 

 

R. Acosta es un comentarista uruguayo que opina con una sonrisa.

 

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Muchos analistas ubicados en prestigiosos centros de estudios temen una brusca caída en la calidad de la política Latinoamericana. Este no es un temor novedoso, ya que la sucesión de encuestas de los últimos años muestra el cansancio de la población con los políticos tradicionales. Esos políticos parecen que no han escuchado esas advertencias, y continúan con sus prácticas tradicionales: grandes ademanes, promesas impactantes, amenazas estridentes. El problema es que en estos días una de las principales aulas de educación política y fuente de ejemplo para presidentes y ministros finalmente fue cerrada: se emitió el último capítulo de la serie The West Wing. Es la serie que recrea la vida del círculo más íntimo de la presidencia de Estados Unidos en sus oficinas del “ala oeste” de la Casa Blanca.

 

Parte del elenco de "The West Wing", con Martin Sheen como el presidente J. Bartlet en primer plano.

Geena Davies como la presidente Mackenzie Allen en Commander in Chief.

Los políticos latinoamericanos ya no contarán con el ejemplo de las estrategias del presidente Josiah "Jed" Bartlet (interpretado por Martin Sheen), ni de los sofisticados razonamientos de sus asesores y secretarios. En los palacios presidenciales todos lamentan la pérdida de las inspiraciones de Josh Lyman (interpretado por Bradley Whitford) o los discursos grandilocuentes de Toby (interpretado por Richard Schiff). Es difícil imaginarse que Néstor Kirchner o Hugo Chávez acepten una reunión con sus asesores donde algunos de ellos le contradiga, y lo haga una y otra vez con argumentos contundentes, como ha sucedido en más de un capítulo de esta serie. Estoy seguro que George Bush no la miraba, y que si lo hubiera hecho, posiblemente no entendía los argumentos alrededor del “arte” de gobernar, pero tengo la sospecha que muchos ministros y secretarios tropicales le echaban un ojo.

 

De todos modos, está claro que el personaje del secretario de prensa de The West Wing nunca fue imitado en América Latina, donde sigue campeando la desprolijidad informativa presidencial. Posiblemente, “la Michelle” en Chile siguió el ejemplo de la serie televisiva poniendo a muchas mujeres en el gabinete, pero ninguna de ellas tiene la imponente altura de la actriz Allison Janney, que interpretó a la encargada de prensa que luego se convirtió en jefa de gabinete. Si comparamos el papel de Janney con el de otros jefes de gabinete de América Latina, como Zé Dirceu en Brasil, nos invadirá la tristeza. Siempre me he preguntado si Lula da Silva o Alvaro Uribe miraban esta serie televisiva. Creo que lo necesitarían.

 

Si después de todos estos comentarios, usted me va decir que The West Wing es la típica serie televisiva estadounidense, enseguida le responderé que tiene toda la razón. Tuvimos capítulos de invasiones a otros países, tiroteos, trampas políticas, agentes secretos heroicos, y un constante tono pedagógico de ofrecer enseñanzas moralistas. Pero también tendrá que admitir que la serie estaba escrita con inteligencia, poniendo sobre el tapete debates políticos importantes, tales como las reglas de comercio, el uso de la energía, la libertad de prensa, y así sucesivamente. Los actores representaban en sus papeles opiniones opuestas que nutrían con argumentos, y hasta crearon un sitio web para ofrecer información adicional. Hasta ahora no he visto que O Globo de Brasil, o las productoras mexicanas o argentinas de telenovelas intentaran una ficción política como esta, ni que presentaran polémicas un poco más sustantiva que las de un amorío de barrio.

 

La serie estuvo en el aire siete años, y se ha llevado una larga lista de premios televisivos. El presidente Bartlet ha hecho de todo, pero que quiere que le diga, debo admitir que Martin Sheen me parece un actor simpático. Pero la atención del último año recayó en la dramatización de la campaña electoral entre el republicano Arnold Vinick (en manos de Alan Alda) y el demócrata Matthew Santos (interpretado por Jimmy Smits). No se repetían los estereotipos esperables, ya que Vinick era un ortodoxo económico pero más liberal sobre las libertades civiles, y Santos era el primer candidato latino, liberal en algunos temas pero sorpresivamente conservador en temas como el aborto. La representación del debate presidencial televisivo entre ellos dos, realizada en tiempo real, fue memorable, y por cierto mucho más entretenida que algunos debates recientes, como el García y Humala en Perú.

 

Con el cierre de The West Wing, todos han buscado una opción alternativa. Allí a mano está Commander in Chief (Comandante en Jefe), con la (antes) bella Geena Davies. Pero desde que apretó a fondo el acelerador de Thelma & Louise nunca volvió a repetir un papel tan bueno, y ahora que está de presidenta no logra destacarse. Es que la supuesta “comandante en jefe” aunque ya ha bombardeado un país latinoamericano y promovió un golpe de estado, no convence como primera mandataria. Estoy seguro que “la Michelle” no mira esta serie, aunque es posible que Cristina Fernández de Kirchner, invocada candidata presidencial argentina, puede inspirarse en ella –claro, si el marido lo permite. Se ha anunciado que esta serie será levantada en las próximas semanas.

 

La situación para muchos políticos no es muy buena. Parece ser que no leen muchos libros, y por lo tanto la clausura de estas seriales de televisión afectará seguramente la calidad de la política continental. Y como en nuestras tierras nos hemos especializado en las más complicadas y estrambóticas explicaciones y justificaciones de las sucesivas crisis que padecemos, desde ya les aseguro que no faltará quien diga que estas pérdidas televisivas nos afectarán. Y además, será culpa de Estados Unidos. Una vez más.

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 2 el 21 de junio 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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