Peripecias Nº 11 - 23 de agosto de 2006

HUMOR

 

Insáid informéishon de Bilisario

 

Tanta plata nunca tuvimos

 

 

Bilisario

 

 

Bilisario es un colaborador oculto de Peripecias situado en las altas esferas del poder.

 

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Esta semana tenemos una verdadera primicia, como dicen los colegas periodistas para diferenciarlo de las falsas primicias que constituyen la mayor parte de sus titulares. Quedó un grabador abierto en la mesa de discusión entre los representantes de una empresa inversionista y negociadores de nuestro país, y una mano amiga me hizo llegar el casete. Cumplo mi deber de informar. Dialogan el representante del consorcio RYL, Rápido Y Ligero, y un Negociador Autorizado por los Bancos Oficiales, que identificaremos por su sigla.

 

RYL- Nuestra propuesta es un juego de todos ganan, no de suma cero, y el modelo matemático no falla.

 

NABO- Si no recuerdo mal, ya lo propuso Jonathan Swift hace como doscientos años con los niños irlandeses.

 

RYL- Es verdad, pero en aquel tiempo no se pensó en hacerlo en forma científica, con hormonas y vitaminas en caso necesario y métodos higiénicos de producción. Hoy contamos con expertos bien pagados de prestigiosas universidades, incluso las de su país.

 

NABO- Yo mismo lo soy, a mucha honra.

 

RYL- Ahí lo ve. Sigue en pie nuestra propuesta de contratarlo, se lo recuerdo. A usted y varios más de sus amigos. No me lo agradezca, como tampoco tiene que agradecerme el viaje de estudios a los shopping de Miami.

 

NABO- ¿Sabe lo que pasa? Yo sé que el proyecto nos resuelve varios problemas, asegurará una jugosa herencia a mis hijos si ustedes me abonan lo que dicen que harán y generará suficientes divisas como para que paguemos la deuda externa ya en 3398, pero a mí, como padre, me trae pruritos morales ese consumo.

 

RYL- Señor, nadie lo obliga a usted a consumir niños pobres en su almuerzo, a pesar de las grandes ventajas que ofrecen. Es carne magra, como quieren los cardiólogos; pertenecen casi a otra raza. ¿Cuántos vio usted en su vida? Muchos ¿A cuántos conoce realmente? A ninguno. Es lo mismo que con los insectos. ¿Usted dejaría de producir martillos porque algún nabo, perdón por su investidura, se machuca un dedo? No es su culpa: es la realidad económica.

 

NABO- Está claro que los cortes y achuras irían al mercado externo.

 

RYL- Obvio. Ustedes seguirán consumiendo hamburguesas de perros y gatos mientras haya y después empezaremos a abastecer el mercado con ratas. Nunca vi ratas tan gordas como aquí; ya se me hacía agua la boca. Las carnicerías de niños en Europa son de demanda insaciable: mil millones de consumidores que rechazan nuestras vaquitas y ovejas transgénicas, como buenos estúpidos que son. Por suerte, la procreación humana va viento en popa y el Papa de vez en cuando nos echa una manito. Para nosotros, importar latinoamericanos congelados y en la niñez va a ser menos conflictivo que importarlos en pie y adultos, como hacemos ahora. De todos modos terminan allá y mejor que vayan tiernos y con una finalidad determinada, no a limpiar baños o a prostituirse o quién sabe con qué oscuros y criminales designios.

 

NABO- Si pudiéramos sacarnos de encima a esos cien millones de niños que nunca van a dinamizar el mercado y solamente consumirán recursos de salud y educación...

 

RYL- ¿Lo ve usted? Los racionales siempre coincidimos. Sin esos cien millones tal vez la deuda estaría casi pagada mucho antes, tal vez ya en 3348. ¿Imagina el ahorro de intereses? Hasta podrían adelantar pagos en la medida que reduzcan los presupuestos cuando disminuya la población. Lo que van a cobrar por venta de niños cubriría el costo de centenares de miles de Mercedes Benz, docenas de hoteles cinco estrellas, cientos de aeropuertos de lujo, miles y miles de consultores... Sería otro mundo.

 

NABO- Sería el Primer Mundo.

 

RYL- ¿Comprende cómo podemos generar capital, entonces?

 

NABO- Nunca dudé del método. Nos faltó coraje para aplicarlo, nada más.

 

RYL- No tema a la competencia de los mercados en Asia y África. A esos los va a perjudicar lo del SIDA, como lo de la vaca loca perjudicó a los productores europeos y ustedes ganaron con los bifecitos.

 

NABO– Ventajas comparativas, como quería Adán.

 

RYL– ¿Smith o el de la Eva?

 

NABO– Adán. Él masticó la manzana y ella se llevó las culpas: negocio redondo.

 

RYL– Considérenos una especie de Eva. No tenemos ningún problema en que nos acusen; estamos acostumbrados a las culpas y eso hace subir las acciones pues respetamos las señales del mercado.

 

NABO– Ahora bien, si se consume a los niños pobres, ¿quién va a limpiar mi apartamento, cuidar mi puerta, servirme el café, lavarme mi ropa?

 

RYL– Nos falta adoptar algún plan con respecto a la clase media, pero ya llegará. Ustedes sigan discutiendo de política mientras nosotros ganamos tiempo. Nada más le pido.

 

Amor y paz, les desea.

 

Bilisario

 

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 11 el 23 de agosto 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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