|
 |
|
|
E. Gudynas es
analista de información en CLAES (Centro Latino
Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo,
Economía, Ecología, Equidad – América Latina).
Más informaciones sobre la Cumbre de
Cochabamba en
Comunidad
Sudamericana
¿Desea comentar
este texto? Si es así complete el formulario de comentarios -
seguir
...
|
|
|
|
 |
|
|
|
La
Comunidad Sudamericana de Naciones, un proyecto continental iniciado en 2004, se
reunió en Cochabamba (Bolivia), el 8 y 9 de diciembre de 2006. Ese esquema
engloba a los doce países sudamericanos y tenía como propósito generar una gran
área de libre comercio.
Aunque existía mucha
expectativa solamente participaron siete presidentes en la primera jornada, y
ocho en la segunda (Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Paraguay, Surinam, Uruguay y
Venezuela). El encuentro se realizó bajo el contexto de varios conflictos
internos en Bolivia, como la suspensión de la Asamblea Constituyente y protestas
opositoras en el Oriente, especialmente Santa Cruz. Pero la coyuntura regional
también era muy complicada debido a las fuertes tensiones tanto comerciales como
políticas en el seno de la CAN y el Mercosur.
La declaración final,
“Colocando la piedra fundamental para una unión sudamericana”, propone un nuevo
modelo de integración regional. Entre los principios rectores se llama a aplicar
el multilateralismo en las relaciones internacionales, la autodeterminación de
los estados, el compromiso con la paz y la democracia, sumándose a ese mismo
nivel la “armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible”.
Si bien los presidentes
insistieron en que la integración continental debe apoyarse en el libre
comercio, la declaración final ofrece novedades y una mirada más compleja. Se
sostiene que se debe generar un nuevo contrato social continental que permita
una integración con rostro humano, se deben superar las asimetrías, y se abordan
aspectos de identidad cultural, participación ciudadana y cooperación ambiental.
Se repiten objetivos tradicionales, como la integración energética (basada en la
“articulación de estrategias y políticas”), la infraestructura (entendida como
conectividad en las redes de transporte y telecomunicaciones), y la integración
financiera, industrial y productiva.
La cumbre tuvo el aspecto
positivo de no repetir una visión simplista de la integración entendida como un
mero proceso de liberalización comercial e interconexión física. Por el
contrario, los presidentes proponen una vinculación que sea “una alternativa
para evitar que la globalización profundice las asimetrías” y permita
“aprovechar las oportunidades para el desarrollo”. Esto parecería indicar que se
está buscando otro tipo de relacionamiento regional. Aunque esto no quiere decir
que se abandone la liberalización comercial, ni la insistencia en la iniciativa
en infraestructura IIRSA.
Pero por otro lado, una vez
más se repiten aspiraciones generales, sin acuerdos concretos. Por ejemplo, se
convoca a generar una integración industrial y productiva, que por cierto es muy
importante, pero que exige mecanismos donde empresas de países pequeños y
medianos puedan participar de las cadenas productivas en las economías grandes.
Sin embargo, los presidentes apenas acordaron “impulsar acciones de desarrollo
industrial y de innovación comunes”, privilegiando a las pequeñas y medianos
empresas y facilitar “la articulación de iniciativas regionales tanto públicas
como privadas”. Esta es una premisa todavía insuficiente para permitir una
verdadera articulación industrial entre varias naciones.
En el debate presidencial
quedaron en evidencia estos problemas. Por ejemplo, los presidentes de Paraguay
y Uruguay recordaron las trabas reales, señalando que se repiten los encuentros
presidenciales pero no se resuelven esos problemas. A ellos se sumó Hugo Chávez,
sosteniendo que la CAN ya no sirve, pero que tampoco sirve el
Mercosur en su situación actual, y que son necesarios cambios más
profundos, pidiéndole al presidente de Brasil, Lula da Silva, preparar un
“viagra” político para revitalizar la situación regional. Entre los presidentes
hubieron algunos avances, como el encuentro entre Alan García de Perú con el
presidente de Venezuela, dejando a un lado sus disputas, pero también quedó en
claro que hay muchas divergencias sobre cómo encarar la integración regional.
Tampoco es un dato menor registrar la importante lista de ausencias
presidenciales de esta cumbre.
A pesar de todo, los
presidentes aprobaron una estructura mínima, crearon una comisión de altos
funcionarios que trabajará en Rio de Janeiro (pero no acordaron la instalación
de una secretaría permanente), y se comprometieron a considerar 15 temas, que
van desde el desarrollo económico a una agenda social sudamericana.
Entretanto, unas 4 mil
personas participaron simultáneamente de la Cumbre Social por la Integración de
los Pueblos, en decenas de talleres y mesas redondas. El encuentro de la
sociedad civil apareció mucho mejor organizado que la reunión presidencial donde
eran evidentes las dificultades. Las organizaciones ciudadanas aprobaron el
“Manifiesto de Cochabamba”, que insistió en reclamar ”otro tipo de integración
en la cual prime la cooperación sobre la competencia, los derechos de los
habitantes sobre los intereses comerciales, la soberanía alimentaria sobre la
agroexportación, la acción decidida del Estado en procura del bienestar sobre
las privatizaciones y el sentido de equidad sobre el afán de lucro, el respeto
del medio ambiente sobre el saqueo despiadado de los recursos naturales y la
equidad de genero sobre la injusta división sexual del trabajo”.
El evento social tuvo una
instancia de encuentro con la cumbre presidencial, el sábado 9 de diciembre, en
un acto el estadio de Cochabamba, donde ante unas 40 mil personas, Evo Morales y
Hugo Chávez brindaron largos discursos. Allí, la problemática regional quedó en
segundo plano, y especialmente Evo Morales se dedicó a hablar sobre la
complicada situación interna dentro de Bolivia.
Como saldo final, está claro
que la integración regional es indispensable para cualquier propuesta de
desarrollo. También parece existir un consenso en que las anteriores
experiencias son insuficientes, y que no puedes reducirse a construir carreteras
o reducir los aranceles. Pero todavía existen muchas incertidumbres sobre la
construcción de esa “otra”integración, donde los movimientos sociales reclaman
otras metas y los gobiernos apenas vislumbran nuevos instrumentos de acción.
Las resoluciones de la
cumbre se encuentran disponibles en
www.comunidasudamericana.com
Publicado en el semanario Peripecias Nº
27 el 13
de diciembre 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se
cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones. |