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O. Acosta es abogado especialista en resolución de
conflictos ambientales.
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Una de las
características de la globalización según la literatura académica es el alto
grado de de interdependencia, la cual permite un nuevo mapa post-americano,
en el que varios centros de poder no estables dependiendo de las
circunstancias hacen un relevo de los roles de poder y toma de decisiones.
Esto puede ser interesante para analizar la situación actual de América
Latina, región donde se puede percibir las transformaciones que esta
sufriendo el concepto de soberanía, tanto en su significado formal como en
el funcional (Reinicke). Los conflictos presentados en los últimos meses han
demostrado que las verdaderas amenazas a la seguridad provienen de fenómenos
como redes transnacionales de grupos armados ilegales (”terrorismo”) y
narcotráfico, así como las amenazas potenciales a los recursos naturales
geoestratégicos como el petróleo, gas y biodiversidad. Estos no tienen
fronteras, y es casi imposible afrontarlos con los recursos reducidos de
estados nacionales aislados.
El incidente del operativo contra Raúl Reyes en la frontera con Ecuador
demostró el valor formal de la “territorialidad” dentro del discurso de la
soberanía en la región, hizo visible la incapacidad de su ejercicio
practico, como lo demuestra la aceptación del Gobierno de Colombia de la
infracción de la soberanía Ecuatoriana, y su justificación como acto
preventivo (legitima defensa), y la posterior exoneración del consejo
permanente de la OEA, un acto sin consecuencias dramáticas para los dos
países, el comercio bilateral no se ha detenido aun a pesar de la ruptura de
las relaciones diplomáticas, lo que en fin significa una inoperabilidad de
la soberanía territorial en sentido funcional.
Ante esta situación podemos afirmar que el concepto de soberanía se ha
transformado, como lo ha hecho de la mano el estado nación. Los estados
nación están enfrentando nuevos retos en la configuración de sus funciones y
en los mecanismos de interacción con otros actores relevantes en las
practicas transnacionales, como Corporaciones Transnacionales,
Organizaciones No Gubernamentales, Organizaciones internacionales y otros
Estados Nación.
Generan pues bastantes inquietudes la creación del consejo de seguridad de
UNASUR, y la aceptación de Colombia de participar en como miembro activo,
pues bajo las condiciones institucionales de consenso, la estructura de
UNASUR saldrá robustecida con una fuente legitimidad pero con fuertes
inconvenientes a la hora de concretar acciones especificas, lo que sobre
todo se hará evidente en la definición de la agenda común de los retos de
seguridad que aquejan a la región.
Publicado en
Anfibio Cultural el 20 de
julio de
2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 107 el 30 de
julio de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |