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A. Peredo Leigue es periodista y profesor
universitario. Hasta 1992 fue director del semanario Aquí. Fue
candidato vicepresidencial del MAS en las elecciones de 2002. En la
actualidad es senador por el oficialista MAS.
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Se llama Foro
Asia - Pacífico en castellano (APEC por sus siglas en inglés).
Aparentemente, sus 21 integrantes son iguales; hasta se tomaron la foto
oficial vestidos con elegantes ponchos de vicuña. Se reunieron en Lima, para
mentirse. Pero no porque jugaban con los términos, sino porque buscan salvar
la crisis económica, insistiendo en reforzar los mecanismos que,
precisamente, llevaron a la crisis.
La declaración que firmaron en Lima, los mandatarios de las 21 naciones que
componen la APEC, estaba preparada. Los principios fueron sostenidos por el
G-7 + Rusia en la Ronda de Doha, cuya conclusión instaron a acelerar. Esa
misma convocatoria fue hecha, días atrás, en la reunión del G-20 en
Washington.
Temores y advertencias
Una lección básica de economía política señala la periodicidad de las crisis
en este sistema y que se produce, no por alteraciones en el manejo
financiero, sino por graves desajustes en la estructura económica. De forma
concreta, el ritmo de crecimiento en un esquema de mercado libre, lleva
ineludiblemente a la sobreproducción y es entonces cuando se inicia la
crisis.
Por supuesto, cada nueva crisis arrastra los efectos de las anteriores. El
dinero, convertido en fetiche por este sistema, actúa como imagen del
suceso. Tanto es así, que los adoradores del ídolo, fetiche o amuleto, se
convencen de que, en su multiplicación, está la solución del conflicto. Hace
diez años la advertencia de cómo estaba gestándose la crisis, partía de este
razonamiento: las bolsas internacionales, que son los mayores centros de
especulación del mundo, estaban haciendo transacciones que, cada tres días,
sumaba más que la producción mundial de artículos y servicios. ¿Cómo podía
sostenerse una economía manejada en forma tan irresponsable? Los resultados
son evidentes ahora.
Escondiendo los muros
"Apoyamos fuertemente la Declaración de Washington y vamos a abstenernos en
los próximos 12 meses de levantar nuevas barreras a las inversiones o al
comercio de bienes y servicios". ¿Qué quisieron decir con esa frase tan
altisonante? Porque Estados Unidos de Norteamérica mantendrá sus barreras
económicas. Son los países que tan graciosamente llaman emergentes, los que
se abren al brutal comercio de las transnacionales. Los del G-7 mantendrán
todos sus condicionamientos; de eso, no cabe ninguna duda. Eso es lo que
dicen los textos del TLC que los gobiernos de la APEC tanto se empeñan en
mantener, ampliar y hasta robustecer. Posiblemente, así, mantendrán su
carácter de emergentes de por vida.
La reunión de Lima ha servido para declarar que, los países empobrecidos por
el despilfarro de los países enriquecidos, asumirán el costo de la crisis
abriendo aún más sus economías para absorber los costos de aquel
enriquecimiento que, como dice la declaración de Lima, seguirá sin cambios
o, peor aún, debe crecer más para impedir medidas proteccionistas en los
"países emergentes". ¿Por qué emergentes? No parece que estuvieran brotando
de alguna fuente o germinando de algún cultivo. Aunque, claro está, lo
importante para Washington y sus socios del G-7 es asegurar que nuestras
economías sigan desprotegidas.
Esa es la mejor forma de servir en bandeja mayores beneficios a los países
industrializados que descargan sobre los pueblos empobrecidos, de manera
permanente, el costo de sus ingentes beneficios. Mientras tanto, nuestro
comercio con ellos tiene que cumplir reglas estrictas para acceder a franjas
estrechas de exportación. ¿Acaso no es ese el carácter del llamado ATPDEA?
Bolivia no está en la APEC
Bolivia quiere comerciar con el Asia. Por supuesto que si. Así lo ha
expresado el gobierno del presidente Morales. Lo cual no nos obliga a
participar del Foro Asia - Pacífico, del mismo modo que no estamos obligados
a suscribir un TLC impositivo con la Unión Europea, para comerciar con los
países de ese continente.
Ahora bien, no asumamos las medidas que ese grupo aconseja. Tenemos que
proteger nuestra economía. La soberanía alimentaria, la industrialización de
los hidrocarburos, la inversión en la industria minera, son elementos que
deben manejarse para contrarrestar los efectos negativos de la crisis
provocada por el derroche del mundo industrializado. No podemos asumir los
costos de una crisis que no provocamos.
Publicado en
BolPress el
30 de noviembre de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 125 el
3 de
diciembre de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |