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E. Gudynas es investigador en D3E (Desarrollo,
Economía, Ecología, Equidad – América Latina) / CLAES (Centro Latino
Americano de Ecología Social), Montevideo.
La versión completa de este artículo
fue publicada en la Revista del Sur No 166, julio-agosto 2006. Puede
descargarla en formato pdf de nuestro sitio sobre Integración Regional
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La elección de
nuevos gobiernos que se definen como de izquierda o progresistas ha hecho
que florecieran los llamados a la integración regional, tal como ha sucedido
sucesivamente con Hugo Chávez (Venezuela), Lula da Silva (Brasil), Néstor
Kirchner (Argentina), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia) y
Michelle Bachelet (Chile). Este cambio en los actores políticos ha recibido
nombres tales como el “viraje a la izquierda” en el continente, y ha sido
presentado como un renacimiento de una nueva unidad latinoamericana. Si bien
es evidente que poner a todos estos gobiernos bajo un mismo paraguas
ideológico nos lleva a una simplificación, de todos modos ese simplismo se
ha vuelto un lugar común, sea tanto para atacarlos como para alabarlos.
La mayor parte de estos nuevos presidentes se encuentran en el Mercosur y
por lo tanto se esperaba que en esos países se profundizara notablemente el
proceso de integración. La historia reciente muestra varios contrastes en
ese aspecto. Este bloque ha aparecido unido en algunas instancias de
importancia, como sucedió en sus reclamos frente a la OMC en las recientes
reuniones de la Ronda de Doha, y muy especialmente al oponerse a las
negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), tal como se
demostró en la Cumbre de Mar del Plata en 2005. Pero en otros casos se ha
mostrado claramente desunido, y en ocasiones con reproches mutuos entre sus
socios. Los países miembros del bloque, junto a los demás de América Latina,
han tenido posiciones distintas en temas tan importantes como la candidatura
a la dirección de la OMC, la elección del presidente del BID y del
secretario general de la OEA, la negociación de la deuda con el FMI, y la
forma bajo la cual se renovará el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas.
Existen otras divergencias dentro de América Latina. Por ejemplo, son muy
claras las diferencias frente a las negociaciones del ALCA, ha quedado en
claro que los gobiernos de México, Colombia y Chile, junto a varios otros,
apoyaban la idea de avanzar en su implementación. Recordemos que la Cumbre
de Mar del Plata terminó con una dura polémica entre Argentina y Venezuela,
por un lado, y México, por otro. Para complicar las cosas todavía más, el
gobierno de Perú firmó el tratado de libre comercio con Estados Unidos,
Colombia está en la última etapa de negociaciones, mientras que Venezuela
primero rompe con la CAN, luego con el Grupo de los Tres, y termina envuelta
en una disputa diplomática con Perú.
Muchas otras disputas han tenido lugar en los últimos meses, desde la
confrontación argentino–uruguaya por las plantas de celulosa en el río
Uruguay, hasta las amenazas que desde Brasil se hicieron contra Bolivia
cuando Evo Morales retomó el control sobre la extracción y comercialización
del gas natural. El Cuadro 1 presenta algunos hechos destacados en los
últimos meses. Este cuadro y los comentarios anteriores dejan en claro que
la situación es mucho más compleja que la pintada en los análisis simplistas.
Cuadro 1. Hechos destacados en la
integración regional
La lista ofrece solo algunos hechos destacados en América del Sur en el
periodo enero–junio 2006.
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Argentina y Brasil firman el Protocolo de Adaptación Competitiva, pero
sin participación de los “socios pequeños” del Mercosur. |
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Conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de dos plantas
de celulosa en la margen uruguaya del Río Uruguay. En Argentina se
bloquean los puentes internacionales hacia Uruguay; Uruguay presenta
un recurso en el Mercosur contra Argentina; Argentina presenta una
demanda contra Uruguay en la Corte Internacional de Justicia de La
Haya. |
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Conflicto fronterizo Bolivia – Brasil por la explotación de hierro del
Mutún |
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Venezuela se retira de la CAN |
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Venezuela se retira del G 3 (con Colombia y México) |
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Mini-cumbre entre los “socios pequeños” del Mercosur (Bolivia,
Paraguay y Uruguay), y Venezuela, anunciando un
nuevo gasoducto. |
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Mini-cumbre entre los “socios grandes” del Mercosur (Argentina y
Brasil) con Venezuela, donde se relanza el mega-gasoducto del sur. |
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Crisis diplomática entre Venezuela y Perú durante la campaña electoral
peruana |
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Bolivia aplica un mecanismo de control estatal sobre extracción y
precios de los hidrocarburos; estalla una crisis con Brasil, y
repercusiones con Argentina y Chile. Se realiza una cumbre entre
Chávez, Lula, Kirchner y Morales para solucionar el problema. |
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Presidente de Uruguay deja planteada la posibilidad de abandonar el
status de socio pleno del Mercosur; presidente de Paraguay reclama
mayores libertades para acuerdos comerciales extra-bloque. |
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Desencuentros latinoamericanos en la cumbre América Latina – Unión
Europea |
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Venezuela establece acuerdo de integración con Cuba, y luego con
Bolivia, bajo el formato del ALBA – TCP. |
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Cumbre de la CAN termina sin resolver las diferencias entre los
miembros remanentes. |
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Venezuela inicia el tramo final de incorporación al Mercosur como
socio pleno. |
Estas disputas se dan en un contexto donde el
objetivo básico de la liberalización comercial, el éxito exportador, ha
tenido muchos claroscuros. Incluso los dos más grandes exportadores del
continente, México y Brasil, no lograron convertirse en los “motores” y
líderes indiscutidos de la integración con los países vecinos. Esto se debe
a diferentes factores en cada caso. México logró aumentar su comercio
internacional pero a costa de profundizar su dependencia con Estados Unidos.
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha tenido varios efectos,
y entre ellos determinó que la economía mexicana quedara funcionalmente
atada a la de Estados Unidos, lo que, sumado a otros factores, ha hecho que
México se alejara del resto de América Latina. La defensa del gobierno de
Vicente Fox del ALCA refuerza la dependencia con Washington mientras que
profundiza la desconfianza de otros países.
Brasil ha logrado un importante aumento exportador, pero con un desempeño
económico modesto. Las exportaciones de materias primas siguen siendo muy
importantes, el país ha debido diversificar los destinos de sus
exportaciones. De esta manera, Brasil está cobrando un perfil de global
trader, y si bien en muchos casos se sobreactúa esa posición, es cierto que
debe prestar cada vez más atención a otros bloques no sólo dentro de América
Latina, sino también en otros continentes (sus principales destinos, por
orden de importancia son la Unión Europea, Estados Unidos, Asia y América
Latina).
Estas condiciones han llevado a que Brasil jugara un papel peculiar en la
reciente integración regional: no ha promovido la expansión del Mercosur
sumando nuevos socios plenos por medio de mecanismos que generen
obligaciones mutuas, y en cambio ha promovido una expansión desordenada
basada en acuerdos económicos, sumando miembros asociados. La misma
perspectiva se aplica en la promoción de una Comunidad Sudamericana de
Naciones.
Esta “red” de diferentes acuerdos con los vecinos ha sido construida no solo
como basamento para un incipiente papel de liderazgo regional sino también
como argumento para ostentar ese liderazgo a nivel global. Si bien Brasil
tiene un peso propio, su chance de lograr una mayor figuración a nivel
global aumentan si puede presentarse como “el líder” de América del Sur, y
si ese título es aceptado por sus vecinos.
Bajo esa estrategia, a la asociación de Chile y Bolivia al Mercosur se sumó
la de Perú y Venezuela, y el acuerdo de complementación económica con toda
la CAN. El éxito en esta operación es muy dudoso. En el frente regional se
mantienen las disputas comerciales, mientras que en el campo global en
muchos casos los demás países de América del Sur presentan posiciones
diferentes a las de Brasilia. El Mercosur ha pasado a tener tantos miembros
“asociados” como miembros plenos, y donde algunos (como es el caso de Perú y
especialmente Chile), mantienen algunas posturas discordantes con las de
Brasilia. Es importante advertir que Venezuela en realidad está comenzando
el proceso de ingreso como socio pleno, y que tomará algunos años.
En el terreno de la integración se repiten medidas comerciales
convencionales que generan un entramado “rígido” que termina imponiéndose
sobre las aspiraciones de la integración, que es “blanda” y no ofrece una
estructura y funcionamiento suficientemente enérgicos como para imponerse a
esas medidas comerciales. En efecto, esta disociación entre un comercio
“rígido” y una integración “blanda” siempre termina en que las medidas
comerciales convencionales se impongan incluso sobre los mejores propósitos
integracionistas.
El procedimiento de agrupar países sin profundizar las reglas de
coordinación política ha tenido un efecto centrífugo: no fortalece la
integración, y tan sólo desplaza las discusiones de un escenario a otro. Las
asociaciones y las complementaciones económicas no generan lealtades
políticas.
Publicado en el semanario Peripecias Nº
8 el 2 de agosto 2006. Se permite la
reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones. |