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José Cervera, periodista fundador de
Baquia y autor de "El robo del milenio".
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Dice la gente que le conoce que el cerebro de José Cervera va como mínimo cinco
años por delante del resto del cuerpo, y por tanto de la realidad actual. Lo
cierto es que Cervera maneja siempre una ingente cantidad de información con la
facilidad de quien remueve la calderilla en el bolsillo del pantalón. Con esta
información predijo hace diez años lo que está sucediendo hoy en día, y sus
previsiones se han cumplido punto por punto. Hace menos, siete años, se decidió
a fundar una revista online que sería referencia de modernidad e independencia
entre 1999 y 2002: Baquia. Posteriormente fue pionero en España en la aplicación
de las licencias Creative Commons.
Ahora Cervera, que antes que periodista fue paleontólogo en el equipo de
Atapuerca, vuelve de nuevo la cara hacia el pasado para excavar en los orígenes
de la Red y sacar sus particulares deducciones, que plasma en un interesantísimo
ensayo de próxima edición, 'El robo del milenio'.
¿Cuáles son los orígenes de Internet?
Internet es fruto de la fusión de tres elementos básicos, que son los
ordenadores personales, la red que los pone en contacto entre sí y el hipertexto
como factor de conocimiento. Estos tres elementos se han ido trenzando desde su
nacimiento en desarrollos independientes que se tocaban de vez en cuando, pero
no fue hasta principios de los años setenta cuando convergieron en un lugar muy
concreto: los campus universitarios de la California
hippie. Es en los ambientes contraculturales de San
Francisco y Los Angeles donde se concentran los investigadores que estaban
entonces diseñando los primeros ordenadores personales, a partir de la
acomodación de las grandes máquinas de IBM, y los primeros protocolos para
conectar ordenadores y compartir información Allí coinciden
con los líderes del movimiento de los derechos civiles y de la izquierda
estudiantil americana, pero también con personajes procedentes del Instituto
Tecnológico de Massachusetts (MIT) como Bill Gates (creador de Microsoft),
Richard Stallman (padre del movimiento del software libre) o Steve Wozniak (que
con el tiempo diseñaría el primer Macintosh). Digamos que ése fue el caldo de
cultivo de las nuevas tecnologías de la información, el sitio donde adquirieron
una filosofía propia.
¿Cuál es la importancia relativa en la revolución tecnológica de cada uno estos
tres elementos que usted señala?
Yo diría que a partes iguales, porque no se puede entender Internet si falta el
hipertexto, que al fin y al cabo es la forma por la que navegamos, es el ir de
enlace en enlace buscando algo que no sabemos concretamente qué es pero que hace
que nos vayamos informando. Por otra parte, es incontestable que sin la
revolución de los ordenadores personales Internet jamás hubiera llegado a ser un
fenómeno social y popular. Finalmente, sobra decir que los protocolos que
permiten comunicarse a dos o más ordenadores personales le están dando la vuelta
al modo que tenemos de relacionarnos, tal y como la habíamos conocido hasta
ahora. Pero sin ordenadores y sin el hipertexto, de poco nos hubieran servido
los protocolos.
Parece un poco extraño incluir la hipertextualidad entre los factores
propiciadores del fenómeno Internet...
Pues en realidad es el más antiguo de los tres, y tiene precedentes incluso en
la Biblia, como son la cita cruzada o la anotación a pie de página. Se trata de
modos precursores de hacer referencia a otro texto diferente del que se está
leyendo, y en realidad la hipertextualidad es mucho más cercana al modo de
pensar humano que la lectura lineal. Pensamos asociando ideas, no deduciendo una
de otra. Incluso Ramón Llull quiso inventar en el siglo XIII una máquina que
servía para unir páginas que contenían ideas asociables; desde siempre el ser
humano ha buscado un modo de reflejar sus pensamientos que fuera más versátil
que el lineal, y yo diría que la hipertextualidad es lo que más se acerca al
modo de pensar humano.
¿Se puede concluir que Internet es la consecuencia lógica del desarrollo de las
nuevas tecnologías durante el siglo XX?
No, en absoluto. Incluso al contrario, el desarrollo lógico habría sido que
Internet se hubiera gestado desde el mundo empresarial y hubiera sido pensada
como un servicio de valor añadido al teléfono: se podría ofrecer desde
videoconferencias a videovigilancia de los niños, del hogar, correo electrónico,
etc... Todo con elevada calidad, sin spam, sin virus, pero completamente
controlado por AT&T y otras grandes operadoras de telefonía. Este es el modelo
de las 'superautopistas de la información'; verdaderos jardines exclusivos y
vallados, algo elitista y nada popular. Habría sido un modelo que no habría
permitido la publicación libre tal como la concebimos ahora, y que yo creo que
es el gran valor añadido de Internet. A este modelo respondieron las primeras
experiencias de redes, como Compuserve, America Online o el Minitel de France
Telecom, que todavía sigue existiendo como servicio independiente.
¿Qué ocurrió entonces para que Internet no siguiera ese modelo empresarial y
acabara siendo algo popular?
Tuvo mucho que ver en ello la procedencia de los primeros ingenieros que
trabajaron en el desarrollo de redes para intercambiar información, ya que el
interés por las mismas nace tras la segunda guerra mundial en el ámbito militar.
A la cabeza de ellos estaba Douglas Engelbart, del MIT, quizá el primero en
pensar tanto en los ordenadores personales como en el desarrollo de redes de
computadores. A partir de él y de su equipo de trabajo, comienza a haber un
interés en la investigación militar por las redes de computadores, y como
consecuencia todo el desarrollo que se produce, o buena parte de él, se hace con
presupuesto del Pentágono, por lo que su propiedad pasa a ser pública por ley
una vez que trasciende el ámbito del secreto militar. Esto es muy importante
para comprender que Internet no cayera exclusivamente del lado empresarial. Por
otro lado, están los movimientos contraculturales de los años sesenta y setenta,
que alimentaban ideológicamente las universidades occidentales. Es allí donde se
formaban los primeros investigadores interesados en la informática y la
computación, y es allí, en California sobre todo, donde se produjo la confusión
de ideas que generó Internet.
¿En qué consistió esta confusión?
Básicamente consistió en que aquellos estudiantes que se suponía que debían
formarse para entrar a trabajar en IBM y otras grandes empresas, a la vez que
desarrollaban programas como el sistema operativo Unix, o aparatos como los
primeros computadores, los primeros teclados, los primeros ratones, etc... Estos
estudiantes se empapaban de ideología contracultural mientras construían el
futuro tecnológico. Bill Gates, Paul Allen (fundadores de Microsoft) o los
Steves (Jobs y Wozniak, fundadores de Apple) acudían a las fiestas hippies, a
los conciertos de Grateful Dead, estaban en el entorno de Steward Brand, manager
de grupos de rock ácido y creador de la biblia hippie, la
revista The Hole Earth Cataloge. Eran activistas hippies cuya decisión más
importante fue no entrar a trabajar en las multinacionales, como hacían la
mayoría de sus compañeros de promoción, sino fundar sus propias empresas y
aplicar parte de su filosofía. Por supuesto en ese entorno también estaban
personas como Richard Stallman y otras que con el tiempo dieron forma al
movimiento del software libre. En definitiva se puede decir que la revolución de
las nuevas tecnologías es cosa de una pandilla de hippies.
Es cierto que se puede ver a Bill Gates como un empresario atípico y a Microsoft
o Apple como empresas rompedoras, pero de ahí a pensar que su filosofía es
contracultural...
Ya digo que en algunos casos la decisión más importante fue crear sus propias
empresas, pero en otros fue fundar el movimiento del software libre; a su manera
cada uno ha contribuido a que Internet sea lo que es, porque no hay que negar
que tanto Microsoft en software como Apple en hardware hacen algo
revolucionario: crean el ordenador para las personas, los individuos, es decir
que le dan el poder de manejar la información al ciudadano en vez de dejarlo
como sujeto pasivo, que es lo que pasa con la televisión o la radio. Esto es
fundamental, porque le da pie al ciudadano a participar de Internet, a entrar en
un juego donde la principal premisa es que la información quiere ser libre
(frente a la información controlada de las grandes empresas), una premisa hippie
por antonomasia. La red por la que se conectaban esos ordenadores personales
primigenios también fue creada por subversivos, por estudiantes hippies
compañeros de Gates, Jobs y compañía. Internet fue lanzada desde las
universidades con un fuerte componente ideológico y libertario, y yo creo que no
es del todo casualidad que hoy sea lo que es.
¿Y en que consiste el "robo del milenio"
que da título a su próximo libro?
Precisamente en eso: en crear un artefacto que fuera capaz de darle la vuelta
una situación donde una élite tiene el control sobre cómo se informa la masa,
qué consume la masa, qué escribe, dice o hace la masa, para pasar a una realidad
en la que la masa se hace soberana, en el que cada individuo vale lo mismo de
partida y donde cada ciudadano puede escribir, leer o hacer lo que le plazca sin
que eso afecte necesariamente a los otros individuos. Y si no tanto, al menos sí
un espacio donde tanto la libertad como las posibilidades de repercusión de cada
actitud personal sean infinitamente mayores de lo que hasta ahora han sido.
Internet está cambiando las relaciones de poder, puesto que la información,
sobre todo, ya no está en manos de unos pocos, sino de todos: ese es el robo del
milenio. Y cuando hablo de información me refiero tanto a noticias como a
música, vídeos, películas, software, etcétera, y también a influencia y a poder
de decisión.
¿Y a dónde lleva esto?
Lleva a una gran serie de cambios, aunque es difícil prever sus consecuencias
concretas; yo no me atrevo a pronosticar nada, pero me da la impresión a que va
a traer cambios de mucha profundidad. De momento el concepto de espacio físico,
de día y noche, de horario laboral, etcétera, están cambiando o se están
poniendo en cuestión. Es decir, que es un cambio que está afectando a la
realidad física. A mayor nivel, y con el tiempo, puede llegar a ser un cambio
mucho más profundo, porque supone una alteración de las culturas y las
economías; una alteración y una mezcla. Internet pone en contacto inmediato a
gente con distintas costumbres, distintos horarios, distintas religiones,
distintas dietas, etcétera, y eso tiene sus repercusiones.
Toda revolución tiene su precio en sangre. La imprenta trajo las guerras de
religión, la revolución francesa las guerras nacionales, la industrial los
totalitarismos... ¿Qué traerá Internet?
Ya digo que no tengo ni idea de si será una revolución cruenta o no, pero pienso
que en el caso de que toque demasiado de golpe algún poder fundamental del
régimen económico actual, podrían suceder acontecimientos violentos. Por
ejemplo, puede haber tensiones en el caso de la organización de los individuos,
porque con un desarrollo pleno de Internet se necesitaría sólo un gran estado
rector que dé las líneas maestras (imaginemos la Unión Europea), y luego
asociaciones vecinales de individuos para llevar a cabo cambios efectivos en su
entorno. Por lo tanto, ¿quién necesita a los estados tal como son hoy en día?
Nadie quiere intermediarios innecesarios, por lo que desaparecen; o tal vez se
revelen contra la ciudadanía y den golpes de estado. O bien puede que haya un
periodo transitorio en el que la ausencia de estados y naciones genere grupos de
defensa de colectivos que pasen a ser mafias, o tribus... Se me ocurre que Al
Qaeda responde a ese perfil: individuos unidos tan sólo por una idea y por unos
métodos, pero con nada más en común; individuos que forman una red y cuya
ideología es muy poco concreta salvo por sus líneas maestras... Aunque quién
sabe: tal vez sea una revolución incruenta.
Publicado en
Consumer.es el
21 de diciembre de 2006. Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 29 el 27 de
diciembre
2006. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos. |