Peripecias Nº 43 - 11 de abril de 2007

MUNDO

 

La historia que nos contaron

 

¡Fuimos descubiertos!

 

Renato Bock

 

 

 

Renato Bock es un economista brasileño.

 

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América Latina fue inventada a fines del siglo XV. ¿Alguien duda de ello? Colón en 1492 y Cabral en 1500 habían traído el iluminismo europeo a la tierra de alta mar. Ella ya había sido descubierta muchos años antes por los indios que la habitaban, sin embargo el eurocentrismo, que ganó espacio en la época de los “descubrimientos”, no respetó a nuestros indios ni siquiera cuando acuñaron un término para definir cómo y por qué llegaron aquí.

 

A los ojos desconfiados y semicerrados de los latinoamericanos, el descubrimiento efectivo de esa región geográfica data de aproximadamente 12000 años atrás. Excavaciones arqueológicas en Monte Verde, Chile, encontraron indicios de vida humana de hasta 12500 años atrás. Se cree que el hombre llegó a América pasando por el congelado Estrecho de Bering, localizado en el área que hoy comprende a Alaska y Rusia. Como ellos pueden haber demorado muchas centenas de años para llegar a Chile, se cree que el hombre descubrió efectivamente al continente americano muchos años antes. Cuando los portugueses y los españoles llegaron aquí, desde los esquimales del norte de América del Norte a los habitantes de Tierra del Fuego al sur de América del Sur, los amerindios habitaban los ambientes más variados, pasando por la mata amazónica, por la cordillera de los Andes y por las Islas del Caribe. También eran variadas sus culturas, contando con grupos de cazadores, recolectores, sociedades agrícolas sedentarias y con alto grado de complejidad social.

 

De esta forma, los europeos que nos disculpen, pero “descubrir” no es exactamente el término para describir su llegada aquí. “Inventar” tal vez sea una palabra mas adecuada, sin perder el charme de la novedad. Fuimos inventados para satisfacer el ego y el ansia europea por nuevos mercados. El espacio latinoamericano fue inventado para suplir a Europa de metales preciosos y otros productos que fueron usurpados de aquí. Inventado como resultado de investigaciones científicas que cumplieron el papel de resolver problemas enfrentados por la sociedad europea de la época.

 

La palabra “descubrir” nos remite a un proceso mágico e históricamente con faltantes de compromisos. Cuando hablamos del descubrimiento entendemos que un noble ciudadano europeo gritó “¡tierra a la vista!” cuando pasaba sus días en una escuadra salida de Portugal. No fue tan así. El vocablo descubrimiento oculta un escenario político y socioeconómico de Europa, así como un arduo proceso científico hasta que se llegase a la construcción de equipos que, con resistencia y cierta precisión, les permitiesen tan lejanas aventuras. La palabra descubrimiento esconde todo el proceso de desarrollo del mercantilismo que dominaba a Europa. Además de eso, la palabra descubrimiento tiene un sentido positivo en nuestra lengua. Descubrir algo siempre es bueno y se refiere a encontrar algo por primera vez; nunca se refiere a cualquier pérdida que pueda ocurrir en ese proceso. En el caso del descubrimiento de América, y de Brasil en nuestro caso más específico, el término “descubrimiento” deja de lado las consecuencias para los pueblos que aquí vivían, que fueron catequizados, diseminados o esclavizados.

 

La historia, igual que las otras ciencias, es intencionada en sus registros. Ella cita nombres y hace juicios de valor dependiendo de quien la utiliza. El ejemplo más claro de la parcialidad de la historia es la llamada “Expansión del Imperio Romano”. Expansión es un nombre creado por los que tenían la historia en las manos para rotular su dominio por sobre los pueblos conquistados. Sin embargo, cuando los pueblos dominados reunieron fuerzas para recuperar sus tierras, la historia tuvo la osadía de registrarlas como “invasiones bárbaras”. Así, la historia de nuestra América Latina también fue registrada de modo de dejar oculto un conjunto de datos y aspectos fundamentales para que hoy comprendiésemos mejor nuestra realidad política, social y económica.

 

Antes de rendirnos a términos históricos y juicios sobre héroes y villanos debemos, primero, tomar posesión de nuestra conciencia crítica y preguntarnos: ¿quién escribió esa historia?

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 43 el 11 de abril 2007. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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