Peripecias Nº 45 - 25 de abril de 2007

MUNDO

 

20 años de los Simpsons

 

El mundo según Los Simpsons:

Otro eslabón en el control a distancia

 

Movimiento Universitario Autónomo de Filosofía, UCN, ULS, IV Región, Chile

 

 

 

El Movimiento Universitario Autónomo de Filosofía UCN - ULS, es un colectivo de la IV Región de Chile.

 

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En un respetable medio de prensa nacional publicó un comentario muy favorable sobre la serie estadounidense Los Simpsons. Según se señala, estos dibujos animados tendrían como sello distintivo un gran contenido religioso. Sin embargo, como cristianos inmersos en un mundo regido por los mass media –verdadera escuela de socialización ideológica y de legitimación del modelo de vida que nos rige– nos permitimos poner sobre la mesa otros datos que podrían ser visualizados como la "otra cara" de la moneda.

 

Los Simpsons, hoy, constituyen una verdadera agencia de legitimación y mantenimiento de formas de relaciones humanas, de nociones arquetípicas sobre cómo entender y vivir la sexualidad, la política, la familia, la moda y, por cierto, la religión. Esta "inocente" caricatura, que reporta 2.500 millones de dólares en ganancias anuales para la cadena Fox y que cautiva a 60 millones de telespectadores en 66 países, es mucho más que una "inocente" serie animada de televisión, si se la examina "con lupa".

 

En efecto, Los Simpsons son una especie de exportación no tradicional del modelo de vida estadounidense, incluyendo todo lo bueno y por supuesto todo lo malo de su "avanzada" cultura. Mark Pinsky, autor de una investigación contenida en su libro "El evangelio según Los Simpsons", nos revela lo que se esconde en la religiosidad de esta familia. Al respecto, nos dice (citamos textualmente): "El dios de Homero es una mezcla de mesías y superhéroe, extremadamente mundano, útil para cuestiones prácticas pero olvidado una vez que pasó lo peor de una crisis".

 

En cierto episodio, Homero reza: "Tú que estás allá en las alturas, por favor, sálvame Súperman". Según Pinsky, "su fe no es bíblica sino mágico-religiosa. Dios es como un paracaídas que esperan NO UTILIZAR nunca, pero saben que está ahí. Una vez que han superado la crisis todo pensamiento sobre Dios se esfuma". Como se ve, aquí el pragmatismo y utilitarismo calculador es más que evidente. ¿No es acaso el sello del modo de vida que se impone en todo país occidental u occidentalizado?

 

En cuanto a la estructura de la familia Simpson y a las relaciones que la rigen, otra investigadora de esta serie, Gabriela Esquivada, hace un lúcido y revelador análisis. "En una casa se concentran males y vicios: padre ausente, televisor-tótem, falta de comunicación, envidia y recelo entre padres e hijos". ¿No se vive ya eso en nuestro propio país (capitalista, por lo demás)?

 

Pero hay más. El semiólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) José Luis Petris, en contra de la casi generalizada opinión de que Los Simpson son "rompe esquemas", sostiene: "Es un modelo familiar conservador. Es eso que nunca se rompe, es el último refugio que mantiene a todos en cada una de sus miserias y sus problemas".

 

En resumidas cuentas, como arquetipo consagrador de un modo de ser, de sentir, de estar, de hacer, de vivir, de pensar, Los Simpsons también estarían promocionando, subrepticiamente, un modelo ideológico y de vida. ¿Cuál? Obviamente el capitalista occidental de cuño estadounidense.

 

La serie adoctrina a sus clientes (teleaudiencia) con contenidos altamente legitimadores del statu quo y del sistema de valores dominantes en Estados Unidos, los cuales penetran el imaginario colectivo no sólo del estadounidense medio –a través de los mass media (cine, televisión, mundo de las estrellas, etcétera)– sino especialmente en las culturas tercermundistas, situadas más allá de su país de origen, y que precisamente están necesitadas de referentes: por ejemplo, Chile, que es enfermantemente imitativo y copión de cualquier moda que aparece en la feria de las banalidades.

 

Para finalizar, cuando aludimos a lo ideológico y lo político nos estamos refiriendo a lo siguiente: Los Simpsons son una verdadera apología (defensa) de todos los placeres de la inmovilidad. Citamos nuevamente y de forma textual a Pinsky: "ver televisión y beber cerveza". Gabriela Esquivada asegura que la televisión y la cerveza "adquieren en la serie rasgos de ídolo pagano". Ambas, televisión y cerveza, encarnan la inmovilidad y el escape narcisista en una cultura del "no te metas" (muy similar al "no estoy ni ahí" de los chilenos).

 

En Los Simpsons "la rebelión (ciudadana) se ejerce en soledad y puertas adentro, como evasión etílica (escape vía alcohol)". Y estas acciones son símbolo inequívoco del aislamiento individualista del sujeto en un sofá, sometido al CONTROL remoto, servilmente hipnotizado por la mega imagen predicada en colores día tras día y en el contexto de una sociedad del bienestar, satisfecha de sí, instalada en el paraíso de Mammón (*).

 

De tal manera que nosotros recogeríamos la advertencia cristiana: "no os conforméis a este siglo"... cuyos valores son promovidos ideológicamente, también, con el inocente ropaje de algunos dibujitos animados de la tele, en este caso Los Simpsons.

 

(*) Mammón = dios semítico de las riquezas y del bienestar conseguido con el dinero.

 

Publicado en el sitio Gran Valparaíso (Chile) el 6 de febrero de 2006. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 45 el 25 de abril 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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