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El año 2006 fue un año ajetreado para todas aquellas personas que participan
del movimiento global a favor del control de armas –ya sean de ONG,
Gobiernos, organizaciones internacionales, activistas, parlamentarios o
investigadores, ¡incluso estrellas de cine!–. El antiguo dictador de
Liberia, Charles Taylor, fue detenido, y su suministrador de armas Guus van
Kouwenhoven fue enviado a prisión en los Países Bajos; África Occidental
adoptó un tratado legalmente vinculante sobre armas pequeñas y ligeras; el
Parlamento de Brasil llevó a cabo una monumental investigación sobre tráfico
de armas; y Hollywood reconoció el problema con películas como El Señor de
la Guerra, Babel o Diamantes Sangrientos.
Pero la proliferación de armas pequeñas continuó generando daño y
sufrimiento. Según las Naciones Unidas, más de 34.000 ciudadanos de Iraq
murieron violentamente en 2006, la mayoría como consecuencia de armas de
fuego. El embargo de armas sobre Somalia fue violado un mínimo de 10 veces,
involucrando a países como Eritrea, Irán y Yemen. La violencia armada
también afectó a poblaciones que no viven en “zonas de conflicto”
–incluyendo a los niños y niñas y estudiantes asesinados en diferentes
tiroteos en escuelas en Canadá y los EE.UU.
En las Naciones Unidos presenciamos dramas, fotos, frustración, alegría… Los
primeros cinco años del proceso de la ONU sobre armas pequeñas culminó con
la Conferencia de Revisión durante los meses de junio-julio, donde tanto
diplomáticos como ONG trabajamos conjuntamente para tratar de conseguir un
documento mejor que el anterior. Sin embargo, fallamos y una ola de desánimo
de instaló en el proceso de armas pequeñas. Pero fue por poco tiempo, porque
se recuperó la ilusión tras la conclusión del Primer Comité de la Asamblea
General en el mes de octubre. La Asamblea General ha supuesto, un cierre
triunfante del año 2006, con el proceso de armas volviendo a caminar, y con
una clamorosa mayoría votando a favor del Tratado de Comercio de Armas (TCA)
con cobertura para todas las armas convencionales. Ello mostró cómo la
comunidad internacional todavía tiene mucho por hacer a favor del desarme a
pesar de la oposición de algunos países importantes.
El año 2007 posiblemente sea menos dramático en términos de campañas,
incidencia y trabajo con gobiernos, pero no por ello los retos van a ser
menores. Los eventos del pasado año nos han dado un sólido plan de trabajo
para el actual, tanto para gobiernos como para la sociedad civil.
De modo general, tenemos una gran oportunidad con la Resolución de la
Asamblea General sobre el Tratado de Comercio de Armas. El Secretario
General de las Naciones Unidas ha solicitado a los Estados miembro sus
puntos de vista sobre factibilidad, alcance y parámetros del TCA. La fecha
final para responder a estas consultas es el 30 de Abril de 2007. Para ello,
la campaña Armas bajo Control –el compromiso de IANSA, Amnistía
Internacional y Oxfam– ha lanzado una acción internacional simultánea para
tratar de incidir en la consulta del Secretario General.
Esta acción ha sido llamada Consulta Popular, y trata de garantizar que las
ideas, opiniones y necesidad de la sociedad civil y de la gente de la calle
sean tomadas en cuenta en el proceso de desarrollo del TCA. El objetivo
final de esta acción es lograr un apoyo masivo de la población a favor del
TCA, así como contribuir a una buena cooperación entre los miembros de IANSA
y sus gobiernos nacionales para garantizar el mayor número de respuestas y
de propuestas constructivas a la consulta del Secretario General.
Esta Consulta Popular se va a llevar a nivel comunitario y nacional durante
la primera mitad del año 2007 y los resultados serán presentados a los
gobiernos para que sean tomados en cuenta de cara a la preparación de sus
respuestas oficiales. Ello será seguido de una mayor consulta popular a
escala mundial que presentará sus propuestas al Grupo de Expertos
Gubernamentales de las Naciones Unidas y que debe iniciar sus trabajos en el
año 2008, la siguiente fase en el desarrollo del TCA.
En todo caso, la comunión entre el trabajo de la sociedad civil y los
gobiernos va a ser también la razón de ser del trabajo específicamente sobre
armas pequeñas durante el año 2007. El énfasis va a estar centrado en
iniciativas a escala regional y nacional, ya que la próxima reunión de las
Naciones Unidas sobre armas pequeñas será en el 2008. La nueva Convención de
África Occidental supone el tercer acuerdo sub-regional sobre armas pequeñas
en este continente (los otros son en el Este y Sur de África). País por
país, los gobiernos del África Sub-sahariana deben adecuar sus leyes
nacionales, políticas y prácticas en función de estos nuevos estándares
regionales.
Referente al trabajo regional sobre control de armas pequeñas, América
Latina es la región líder. No solamente produjo el primer acuerdo
internacional legalmente vinculante sobre armas pequeñas ligeras (la
Convención de la OEA en 1997), si no que también la Regulación Modelo sobre
Control de Armas de Fuego de la OEA en 1998, el Plan de Acción Andino en
2003, la Regulación Modelo sobre Intermediación de Armas de Fuego de la OEA
en 2003, y el Código de Conducta sobre Transferencias de Armas de la SICA en
2006. Durante el año 2006, la Declaración de Antigua puso en común la
posición de los países de América Latina para la Conferencia de Revisión de
las Naciones Unidas, destacando la importancia de tener que controlar las
armas tanto en zonas con elevadas tasas de criminalidad armada, así como en
zonas en conflicto. Para 2007, el reto de América Latina será la
implementación de estos acuerdos, garantizando que estas nobles voluntades
se traduzcan en acciones efectivas.
América Latina es una región afortunada por tener a una sociedad civil muy
activa en materia de control de armas pequeñas: Clave, la red regional de
los miembros de IANSA han sido actores importantes en la formulación de
reformas de sus políticas nacionales de seguridad pública en países como
Argentina, Brasil, Paraguay o Panamá; y esperamos que durante el año 2007
continúen con estos avances. Muchos de los gobiernos latinoamericanos han
adoptado posiciones mucho más progresistas en reuniones internacionales que
domésticamente, por lo que los miembros de Clave pueden jugar un importante
rol en publicitar y recordar las promesas realizadas por sus gobiernos en el
plano internacional.
La principal de las promesas sobre armas pequeñas es la implementación del
Plan de Acción de las Naciones Unidas. A pesar del buen progreso en algunos
aspectos, América Latina está retrasada respecto a otras regiones en el
establecimiento de Comisiones Nacionales multidisciplinares. Sólo Guatemala,
Panamá, Uruguay y Argentina están entre los pocos países que han
implementado este compromiso del Plan de Acción. Otro objetivo práctico y
muy útil para los gobiernos de América Latina durante 2007 sería continuar
con esto y crear sus Comisiones Nacionales en las que se incluyeran a los
miembros de Clave como representantes de la sociedad civil.
Tomando en cuenta la pausa antes de la Reunión Bianual de Estados de las
Naciones Unidas para 2008, este mes de agosto se va a convocar una reunión
centrada en uno de los aspectos del Plan de Acción, las transferencias
internacionales de armas pequeñas y ligeras. Financiado por Canadá, Suiza y
Kenia, el evento va a tratar de desarrollar una interpretación más detallada
de los compromisos sobre transferencias internacionales en el Plan de
Acción. Va a ser fundamental para esta conferencia lograr una representación
de aquellos países más afectados por la proliferación de armas pequeñas y
ligeras.
Otro proceso que se va a poner en marcha durante este año es el Grupo de
Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas sobre Intermediación Ilícita
de Armas Pequeñas. Este GGE realizará recomendaciones para la creación de un
mecanismo internacional de regulación de la intermediación, quizás como
parte de un futuro TCA. América Latina tiene una especial contribución a
hacer en este proceso: la Regulación Modelo de la OEA sobre Intermediación
establece un conjunto de estándares que perfectamente se podrían adaptar
nacionalmente en el resto del mundo.
La experiencia de los acuerdos regionales sobre control de armas ha ubicado
a América Latina en una posición de fuerza que puede servir para tener un
impacto positivo en la consulta del Secretario General sobre el TCA. Los
gobiernos de América Latina y la sociedad civil pueden reclamar un TCA más
fuerte basado en los compromisos de respeto de los derechos humanos y del
Derecho Internacional Humanitario.
Publicado en “En la mira –
Observador Latinoamericano de Armas de Fuego” sobre la campaña a favor de un
Tratado sobre Comercio de Armas (TCA), en marzo 2007.
Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 48 el 16 de mayo de
2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y
educativos.
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